El sabor del kimchi es desafiante más allá de las fronteras surcoreanas. Su aspecto crudo, intenso sabor picante y la punzante sensación que produce en la lengua hacen que, a priori, el kimchi no sea el manjar más atractivo para los occidentales que lo prueban por primera vez.
Haciendo un poco de historia, vale recordar que desde el siglo XVII millones de coreanos se han establecido en comunidades en el extranjero, desde Rusia y China hasta Estados Unidos o nuestro país.
Y, aunque casi todas estas familias han conservado la tradición de elaborar kimchi y consumirlo a diario, en sus países de acogida este fermentado era prácticamente desconocido fuera de los círculos coreanos. Y en el resto del mundo ni siquiera existía.
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El ingrediente principal es el repollo de napa o la col china.
Negocio que promete
Por estos días la situación cambió. El mercado mundial de kimchi se valoró en US$3.494 millones en 2022 y se prevé que crezca en los siguientes años a un ritmo promedio del 5,2% hasta superar los US$5.000 millones en 2029.
Desde hace aproximadamente una década, el kimchi ha pasado de ser un alimento que solo conocían y consumían los coreanos a un producto de moda disponible en supermercados de todo el mundo y promovido por chefs, celebridades y expertos en gastronomía.
Desde 2020 las exportaciones surcoreanas de Kimchi han crecido a un ritmo anual superior al 10%, mucho más que en años anteriores, según datos del Servicio de Aduanas de Seúl.
Ya no se trata de un grupo de personas haciendo masa madre o kefir en sus hogares durante la pandemia o productores pequeños, sino que el mercado de alimentos fermentados creció gradualmente y se calculo que generó US$ 690.000 millones a nivel global en 2023. Los cada vez más numerosos empresarios que hacen negocio con el kimchi también destacan el inusual auge de los últimos tres años.
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Comenzó en las cocinas de Corea y se internacionalizó de la mano de la pandemia de 2020.
El motivo cultural
A la hora de buscar razones para este cambio de tendencia los analistas se focalizan en dos factores. Por un lado, el impulso de las comidas saludables y, por otro, el ascenso de Corea del Sur como referente económico y cultural en el mundo.
La popularidad del kimchi está inevitablemente ligada a la popularidad de Corea del Sur. La realidad es que la cuarta economía de Asia pisa fuerte como referente cultural con bandas de música como BTS, películas y series aclamadas, como la maravillosa "Parásitos" o la cotroversial "El juego del calamar”.
El mundo occidental comenzó con el k-pop, siguió con los k-dramas y pronto pasó a las comidas. Este nuevo boom no sólo se vale del marketing de los ídolos musicales o de los protagonistas de la pantalla sino también en la salud. Y así llegamos a que un repollo fermentado de la otra punta de mundo se instale como una tendencia cultural tan poderosa como un negocio global de millones.