Según el libro "Control de Cambio en la Argentina" de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), las restricciones a los movimientos de capital han sido una constante en la historia argentina, con excepciones durante períodos como la Convertibilidad de los '90.
Analizando los distintos períodos desde la década del '30 hasta el '80, se observa que hubo múltiples instancias en las que se implementaron medidas de control de cambio. Estas medidas estuvieron presentes durante gobiernos de distintas orientaciones políticas y respondieron a diversas crisis económicas y financieras.
En la historia reciente, dos de los períodos más destacados de cepo cambiario fueron durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, entre 2011 y 2015, y bajo el gobierno de Mauricio Macri, desde septiembre de 2019 hasta la actualidad. En ambos casos, estas medidas se adoptaron como respuesta a crisis económicas y financieras que afectaban al país.
El cepo cambiario, como medida de control económico, ha sido una herramienta utilizada en varias ocasiones a lo largo de la historia argentina. Su implementación refleja los desafíos y las tensiones inherentes a la gestión de la economía en un país con una larga historia de fluctuaciones económicas y financieras.
Los distintos períodos con cepo cambiario
1931-1933: Bajo la presidencia de José Félix Uriburu se estableció un control "absoluto" de las operaciones cambiarias, incluyendo comerciales, por servicios y financieras. Se creó la Comisión de Cambios y se impuso la obligación para los exportadores de entregar todo el cambio proveniente de sus embarques en plazos determinados.
1934-1937: Se estableció un mercado oficial para la mayoría de las transacciones corrientes y uno libre para las operaciones restantes. Surgió el Margen de Cambios y se introdujo el permiso previo de importación y de aforo para la exportación tradicional.
1938-1940: Se preservó el mercado tradicional y el margen de cambios, pero se impusieron restricciones al otorgamiento de permisos previos de cambio, especialmente relacionados con importaciones provenientes de países con los cuales la balanza de pagos era desfavorable.
1941-1945: Se suprimió el permiso previo de cambio para la mayoría de las importaciones y se estableció un régimen de licitaciones para artículos "superfluos".
1946-1949: Se realizó un desdoblamiento de los tipos de cambio oficiales compradores y vendedores en básico y preferencial. Se extendieron los controles a las salidas de fondos y se liberalizaron progresivamente los ingresos.
1950-1955: Se implementó un prorrateo de divisas conforme a consumos registrados e importaciones anteriores. Se aplicó un criterio selectivo en el otorgamiento de permisos previos.
1955-1958: Se comenzó a liberar gradualmente el mercado de cambios, estableciendo un único tipo de cambio oficial fijo y permitiendo la libre movilidad internacional de capitales.
1964-1966: Reaparecieron los controles de cambios, con una brecha cambiaria cercana al 20%. Se prohibieron las importaciones de artículos "prescindibles" y se limitaron las transferencias de fondos al exterior.
1971-1976: Se reinstauró totalmente el control de cambios, estableciendo un mercado comercial y un mercado financiero. Apareció nuevamente un mercado paralelo y la brecha cambiaria fue considerable.
1976-1981: Durante la dictadura militar se unificó el mercado cambiario y se abrió la posibilidad de comprar moneda extranjera hasta ciertos montos sin declaración jurada. Se eliminaron restricciones a los pagos de importaciones y se autorizaron pagos de dividendos.
2011-2015: Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se establecieron fuertes restricciones al acceso al dólar estadounidense para frenar la fuga de capitales y proteger las reservas internacionales del país. Estas restricciones se mantuvieron hasta la llegada del gobierno de Mauricio Macri en 2015.
2019-presente: Bajo la presidencia de Mauricio Macri, la situación económica llevó al gobierno a reinstaurar medidas de control de cambio en septiembre de 2019, limitando la compra de dólares y estableciendo un impuesto del 30% a la compra de moneda extranjera. Estas restricciones se han mantenido, con algunos ajustes, bajo la presidencia de Alberto Fernández.