Este no es el primer gobierno -ni tampoco será el último- que intentará llegar con el tipo de cambio real apreciado a las elecciones para apuntalar la actividad y el consumo, y paralelamente contener la inflación. El atraso cambiario en año de elecciones es un clásico del oficialismo de turno, sin importar su orientación política. Retrocediendo solo unos años en la historia Argentina, la administración Macri llegó a las elecciones de mitad de término de 2017 con el peso apreciado, recuperación de la actividad y descenso de la inflación, pero con una variable adicional importante respecto de la gestión Milei: sin cepo cambiario. Específicamente, en este punto, no se descarta que el actual Gobierno libere de restricciones el mercado de cambios antes de las elecciones del año que viene generando así un efecto positivo tanto a nivel económico como político.
En los despachos de la Casa Rosada todo es celebración: dólares financieros en clara tendencia a la baja, la brecha cambiaria en un dígito y el riesgo país a punto de perforar los 700 puntos básicos. ¿Quién iba a decir en diciembre pasado que, un año después, íbamos a estar donde hoy estamos? Y ni hablar cuando miramos las acciones de las empresas argentinas en los mercados, como así la revalorización que tuvieron los bonos soberanos en este tiempo...rompiendo récords semana tras semana. Pareciera que todo es una fiesta.
Las miradas en el atraso cambiario
Esta semana los dólares financieros volvieron a caer en forma importante acercándose cada vez más al valor oficial, alcanzando una brecha del 6%, la más baja en décadas. Este contexto sería positivo para los actores económicos, en especial exportadores, si fuese un dólar tendiendo a converger en los 1.200/1.300 pesos. Pero la realidad es que se encuentra un 25% promedio por debajo de estos valores, generando cierto grado de incertidumbre en el mercado.
El proyecto de Presupuesto 2025 ratifica la intención del Gobierno de mover lo menos posible el dólar oficial -el actual deslizamiento del tipo de cambio oficial al 2% mensual bajaría a 1,4% promedio mensual el año entrante- para llegar a las elecciones de mitad de término con una tasa de inflación descendente y una actividad pujante. Por la finalización del impuesto PAIS a fin de año, el dólar importador va derecho a converger con el valor del oficial. Lo mismo ocurrirá con el dólar ‘Blend’ exportador -clave hasta meses atrás para compensar la pérdida de competitividad cambiaria- por el rojo de las reservas netas que presenta el Banco Central. En este contexto, el tipo de cambio real importador y exportador también alcanzaría mínimos de las últimas gestiones.
“El carry trade -que ha ayudado a mantener la estabilidad cambiaria en los últimos meses- entre tasa en pesos a casi 4% mensual y deslizamiento del dólar oficial al 2% mensual, se mantendrá mientras las expectativas de devaluación estén ancladas. Esto implica que los agentes económicos creen sostenible, al menos en el corto plazo, la tablita del dólar oficial”, destaca en uno de sus últimos informes el economista Lorenzo Sigaut Gravina, Socio Fundador y Director de análisis macroeconómico de la consultora Equilibra.
Teniendo en claro el nuevo panorama para e primer semestre de 2025, los interrogantes están ahora puestos sobre lo que ocurrirá después. Sin cambios en la matriz impositiva, laboral y financiera sobre el actual modelo económico, las empresas argentinas no podrá lograr los dólares genuinos generados por la producción, los que permitirían ingresar al país en un círculo virtuoso de crecimiento y trabajo. “Es difícil saber si alcanzarán las divisas para replicar el clásico 'atraso electoral' porque tendrán que alinearse tanto factores exógenos como políticos. Por caso, la mera posibilidad de un posible triunfo opositor en provincia de Buenos Aires podría desanclar las expectativas de devaluación, variable clave para inducir a privados a endeudarse en moneda dura. Pero si el Ejecutivo logra convencer a los inversores de “Keep calm & carry trade” en todo 2025, la economía argentina demostró que con tanto atraso cambiario no puede funcionar ni generar trabajo calificado para los sectores relegados”, agrega el documento del economista .
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Avales del FMI para la Argentina en el G20 que se realizó esta semana en Río de Janeiro.
Para el Gobierno, lo que sigue es la 'batalla cultural' en la que hay que demostrar todos los días que no existe 'atraso cambiario' en la economía. Los funcionarios de Economía aseguran éste es el modelo que funciona en el mundo y el que hay que profundizar para sacar a la Argentina del empobrecimiento que viene soportando hace ya más de medio siglo. Será una batalla ardua en la que muchos de los actuales actores económicos deberán replegarse ante la incapacidad de poder adaptarse a esta nueva realidad económica que viene a instalarse en el país.
El frente interno
La alegría no es menor tampoco cuando se escucha hablar de la gestión que viene llevando Javier Milei con sus pares del mundo. Los mandatarios de países desarrollados, enrolados en la derecha de la política global, no paran de avalar lo actuado hasta ahora por el presidente argentino. Inclusive el Fondo Monetario Internacional (FMI) terminó felicitando esta semana al Gobierno por las medidas que bien tomando en todo este año y la rapidez en que está corrigiendo los desvíos de la economía argentina.
Pero todas estas buenas noticias que transmite el círculo rojo, chocan con las disputas internas que emergen en el mismo seno del Gobierno y el interrogante que proyecta el plano legislativo.
Las declaraciones esta semana del presidente Milei contra la titular del Senado y compañera de fórmula, Victoria Villarruel, merecieron diversas interpretaciones no sólo sobre el momento elegido para volcar estos dichos, sino la dureza con que expuso, sin vueltas, la ruptura de la relación. La jugada consolida el poder del núcleo que integran Karina Milei y Santiago Caputo, y constituye una señal de disciplina hacia el interior del Gobierno.
Esta pelea no es un caso excepcional. Desde la llegada de la democracia, en 1983, todos presidentes tuvieron una muy mala relación con sus compañeros de fórmula. Pero la interna Milei - Villarruel no sería inocua para el Gobierno. Analista señalan en este sentido que el debilitamiento de la vicepresidente podría erosionar el complicado acuerdo que le permitió al oficialismo, con bloque escaso, sacar leyes clave en la Cámara Alta.
Fuentes del Gobiernos niegan este escenario asegurando que el acuerdo político con el PRO garantizará los votos que el oficialismo ya tiene en las dos Cámaras y, en este contexto, el rol de Villarruel quedaría desdibujado. Pero agregan que el posible acuerdo con el PRO no pondrá en juego la agenda económica del Gobierno. Eso no es negociable.
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Continúa la purga interna dentro del oficialismo. La ruptura Milei-Villarruel, pareciera no tener retorno.
Desde el PRO no ven un acuerdo político tan cerca. El principal obstáculo son los Gobernadores alineados en el partido que lidera Mauricio Macri, que rechazan el proyecto de Presupuesto 2025 y solicitan mayores transferencias, teniendo en cuenta las deudas que mantiene la Nación con las Provincias.
Para Javier Milei que no se apruebe el Presupuesto, no es problema ya que trabajará con el prorrogado del 2024 lo que le permitirá tener direccionalidad en la distribución de fondos.