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El dilema del Gobierno: cómo hacer crecer la economía con cepo cambiario

Todo indica que el cepo cambiario continuará, por lo menos, hasta fin de año. El Gobierno niega una devaluación y pone sobre la mesa sus argumentos.

El escenario sigue complejo. Pese al fuerte ajuste fiscal realizado por el Gobierno, la economía no reacciona y sigue bajo una especial tensión, encorsetada y sin poder de reacción. Las promesas del presidente Javier Milei de un rebote en “V” a partir de abril de este año se postergaron para junio. Sin resultados a la vista, estás expectativas fueron trasladadas por el mercado, en el mejor de los casos, para el segundo trimestre de 2025 y lejos de la “V” soñada por el oficialismo.

“Hasta que no se levante el cepo, no hay posibilidades ciertas de un crecimiento sostenido. Nadie va a traer sus dólares si no se los permite sacar del país libremente, con o sin RIGI de por medio”, comentó un importante operador bursátil de la Bolsa de Buenos Aires al ser consultado por el tema.

Cada vez se hace más evidente la necesidad de levantar las restricciones cambiarias para poder hacer crecer la economía. Pero, por ahora, el Gobierno ya adelantó que eso no es posible. “No están dadas las condiciones. Hay un riesgo potencial que no vamos a asumir...si sale mal, sería tirar todo por la borda”, detalló un funcionario del ministerio de Economía en conversación con +P.

¿Qué condiciones necesita el Gobierno para unificar el mercado cambiario? Dólares en las reservas del Banco Central. Las cifras de los especialistas varían entre los 12.000 y 15.000 millones para poder controlar el mercado si hay una demanda fuerte de divisas al momento de abrir el cepo.

Sin dólares frescos, el Gobierno no se arriesgará a semejante jugada. Y el único que aparece como un posible prestamista genuino para semejante cantidad de dinero es hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI). El ministro Luis Caputo no descarta que antes de fin de año se pueda firmar un nuevo acuerdo con el FMI, en el que se incluya nuevas metas fiscales, tasas de crecimiento positivas y la unificación del mercado cambiario. Pero para lograr estos objetivos Caputo le exigirá al organismo internacional que liberé 10.000 millones de dólares frescos. El resto de las divisas necesarias, entre 2.000 y 5.000 millones adicionales, los tomarán de otras fuentes financieras.

Pero todo esto no es tan fácil como pareciera. “El FMI hoy no tiene el respaldo de los países miembro como para liberar semejante cifra a la Argentina. Son muchas las dudas. Inclusive no hay garantías de que, unificado el tipo de cambio, lleguen las inversiones en los niveles que hoy necesita la economía”, remarcó el titular de una importante consultora económica que prefirió mantenerse en el anonimato ante la consulta de este medio.

Frente a este escenario, se puede llegar a anticipar -con alto grado de certeza- que la unificación del tipo de cambio, de llegar, lo haría en 2025. Mientras tanto, la economía deberá convivir con el cepo cambiario y esto llevado al llano significa que no crecerá en función de las necesidades que tiene el Gobierno para poder poner algún tipo de freno al deterioro social que está viviendo el país.

En resumen se puede decir que sin dólares no se puede levantar el cepo cambiario, esto afectará la llegada de divisas al país, la economía no crecerá, el Estado recaudará menos impuestos, mayor deberá ser el ajuste para sostener el superávit fiscal...todo un circulo vicioso que, en apariencia, alejaría la luz que se encuentra al final del túnel.

Producto de este complejo escenario, esta semana la cadena mayorista Makro anunció que se va de la Argentina. Puso en venta sus activos por un valor cercano a los 200 millones. La empresa neerlandesa SHV Holding, propietaria de la cadena, inició negociaciones con posibles compradores. La recesión económica y el desplome del consumo, claves en la salida del Holding del país. Otra cara de la crisis.

Sin devaluación

El otro gran dilema que enfrenta el Gobierno está centrado en lo que debe hacer y lo que verdaderamente puede hacer. Esta claro que, con la herencia recibida de la gestión de Alberto Fernández, es poco el margen de acción que tiene como para poder hacer grandes movimiento sin esperar sus potenciales consecuencias. El tipo de cambio, es una de las variables que se encuentra dentro de este contexto. El Gobierno en sus fueros íntimos es consciente de que el dólar oficial, en lo niveles que se encuentra hoy, está retrasado y esto está frenando aún más la posible recuperación económica, en especial a través de las exportaciones; única fuente generadora de dólares genuinos del sistema.

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 El economista Ricardo Arriazu defendió la posición del Gobierno de no devaluar.

El economista Ricardo Arriazu defendió la posición del Gobierno de no devaluar.

El economista y consultor Ricardo Arriazu, uno de los más escuchados por el presidente Javier Milei y quien fue en distintas ocasiones mencionado por el jefe de Estado como uno de sus colegas que “la ve”, aseguró que será decisivo para el Gobierno evitar una devaluación y garantizarse que el dólar seguirá estable: “No alcanza con estabilizar el peso”, para bajar la inflación, apuntó. “Si el Gobierno devalúa se acabó el programa, se acabó Milei, se acabó todo”, dijo.

En un almuerzo organizado esta semana por el Rotary Club de Buenos Aires, el economista advirtió que el Poder Ejecutivo deberá apurar, en esta fase de gestión, la puesta en marcha de reformas estructurales -entre las que mencionó una laboral, jubilatoria y tributaria- porque, de lo contrario, “van a aparecer los problemas de nuevo” para el plan económico.

En ese sentido, Arriazu, director de la consultora que lleva su nombre, alertó que la hoja de ruta oficial “vuela por el aire”, si cediera a implementar una nueva devaluación del tipo de cambio oficial. “El ancla cambiaria es la clave del programa y es sobre lo que todo el mundo se queja. Si muevo ese 2% (mensual), todo sube y se entra en la calesita de precios relativos. Es duro pero no hay una alternativa. El plan tiene que ser consistente; si no, vuela por el aire”, dijo el economista.

Entre líneas, la consistencia que menciona Arriazu debe ser interpretada como la necesidad de más tiempo para que el Gobierno pueda terminar de hacer los cambios necesarios para logar imponer una economía competitiva, que no dependa solo del tipo de cambio. Pero lamentablemente para el Gobierno de Javier Milei, el tiempo pasó a ser hoy un bien escaso, tal vez más escaso que los mismos dólares que necesita la economía para su supervivencia.

Crisis de identidad en el oficialismo

Nada hace prever que las internas en La Libertad Avanza vayan a calmarse en la semana que comienza. Y esto también preocupa a los mercados. El oficialismo está perdiendo en el Congreso el pulso de la agenda y la brújula de las discusiones clave para encauzar la economía. Los escándalos llegaron a la tapa de todos los medios. Todo en una semana: desde el enfrentamiento de la diputada Lourdes Arrieta con Martín Menem y la denuncia por violencia de género que hizo contra un compañero de bloque, los problemas en el Senado con la postulación de Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema, hasta las diferencias cada vez más notorias entre el presidente Javier Milei y su compañera de fórmula, Victoria Villarruel.

Era algo predecible. Algunos diputados y senadores libertarios se tomaron atributos que no estaban dentro de los planes del núcleo duro del oficialismo. "Tenemos todo el derecho de llevar adelante nuestras convicciones. Esto también es parte de la libertad", sentenció la legisladora nacional Lourdes Arrieta luego de su enfrentamiento con el titular de la Cámara, Martín Menem. Tras cartón, radicó una denuncia por violencia de género contra su par Nicolás Mayoraz, luego de una caótica interna que estalló el miércoles durante una reunión de bloque realizada tras la sesión impulsada por la oposición en la que se derogó el decreto que destinaba 100.000 millones de pesos a tareas de inteligencia. Según relataron los presentes, hubo una salida intempestiva de Arrieta, que rompió en llanto y gritos, tras ser señalada como una “operadora” que busca “tirar abajo el Gobierno” de Javier Milei.

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La diputada de La Libertad Avanza, Lourdes Arrieta, señalada por sus pares como una traidora del proyecto de Javier Milei.

La diputada de La Libertad Avanza, Lourdes Arrieta, señalada por sus pares como una traidora del proyecto de Javier Milei.

En la otra Cámara, la ofensiva del senador de La Libertad Avanza, Francisco Paoltroni, contra el asesor estrella de la Casa Rosada, Santiago Caputo, derivó también en una suerte de rumores sobre la continuidad del parlamentario formoseño. La molestia de Paoltroni es evidente y quedó plasmada no solo en el cruce que mantuvo con el Juez Ariel Lijo cuestionando su “idoneidad técnica, ética y moral del postulado”, sino también en sus posteriores reproches contra el ladero presidencial intocable.

El penoso nivel de discusión que existe en las filas legislativas del oficialismo muestra a las claras la carencia de profesionalidad que necesita en este momento Javier Milei dentro del Congreso. Lilia Lemoine, la diputada y ex maquilladora del Presidente, es otro claro ejemplo de lo mencionado. Llevó a la arena pública en forma muy burda las diferencias del Ejecutivo con la vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel. Escribió en su cuenta de la red social X: “Ella va a la Fiesta Nacional del Poncho, pero falta al Pacto de Mayo; se pelea con Francia, mientras el Presidente tiene sentencia de muerte por parte de Irán; reclama cuotas de género mientras se ríe con (el senador, José) Mayans. Villarruel rompé la maldición del vice, matá el ego y ubicate”.

En este contexto, el Gobierno esta observando con mucha preocupación como se está desintegrando la tropa propia en en Congreso, con internas que poco tienen que ver con el debate de ideas. Un escenario que, sin dudas, será aprovechado por Mauricio Macri en la pulseada que mantiene por la negociación del poder con el presidente Javier Milei.

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