Por sequía en cordillera, se espera falta de agua para consumo y para regar
El año hidrológico aún no termina y la falta de precipitaciones en cordillera durante el invierno, puede traer consecuencias graves el próximo verano.
Las consecuencias del “año seco” en la cordillera se harán sentir a lo largo de este año en las zonas urbanas y productivas ubicadas aguas abajo. En un trabajo emitido por el INTA, en cuya elaboración participaron 4 profesionales de esa institución, se advierte que “el balance entre la oferta y la demanda de agua para las diversas actividades de la región (..), claramente es negativo, lo que probablemente afectará directamente al consumo y a las actividades productivas relacionadas”.
Como respaldo de estas afirmaciones, se tuvieron en cuenta dos datos claves, como que el caudal medio del río Neuquén bajó en un 40%, y al mismo tiempo las consecuencias del calentamiento, con temperaturas que estuvieron en algunos puntos hasta 1,5°C por encima de la media. Esta superposición de factores, “posiblemente afecte el manejo del agua en los valles irrigados”, alertaron.
Las mediciones tenidas en cuenta son las efectuadas en la cordillera neuquina, y sobre todo el impacto que tendrá la merma hídrica en el cauce del río Neuquén, pero una situación similar ya se vive en la cuenca del río Colorado. En el extremo norte de la provincia de Río Negro, el Departamento Provincial de Aguas (DPA), en los últimos días tuvo que intervenir con maquinaria pesada ante “el impacto de la escasez hídrica”. Desde diciembre se realizan trabajos “para canalizar el poco caudal disponible”, con el objetivo de garantizar el agua suficiente para Valle Verde, un sistema de cultivos bajo riego de unas 1.000 hectáreas de superficie.
Según el trabajo realizado por Martín Calianno (INTA Bariloche), Santiago Hurtado (CONICET - CCT Patagonia Norte), Leonardo Claps (INTA Bariloche), y Manuela Fernández (NTA Bariloche), “el promedio interanual de precipitaciones en el período 2007-2021 se ubicó entre un 15% y un 25% por debajo del promedio anual”, si se lo compara con los registros obtenidos en el período comprendido entre los años 1990 y 2006”.
A eso se suma un real calentamiento de toda la zona bajo estudio, con un incremento promedio de las temperaturas de 0,5°C, “alcanzando en algunos meses y regiones incrementos promedios de 1.5 °C”.
"El clima ha cambiado"
“En otras palabras -sostienen en el documento-, se observa que el clima ha cambiado. Ya no se trata de un probable escenario a futuro, sino que la tendencia es hacia una situación de condiciones más secas y cálidas, que llevarán a la necesidad de adaptar los sistemas productivos a estas condiciones con el fin de mantener la competitividad”.
Lo cierto es que, en la actualidad, ingresa menos agua de la que sale del complejo Hidroeléctrico Cerros Colorados, y de su central Planicie Banderita, ubicada 60 kilómetros aguas arriba de la confluencia del Neuquén con el Limay.
De complejo de embalses (del que surgen como reservorios los lagos Mari Menuco y Los Barreales), depende toda la vida que se desarrolla aguas abajo, debido a que deriva toda el agua para consumo humano (sobre todo para Cinco Saltos y Cipolletti), y todo lo que demanda la producción frutihortícola del Alto Valle, que se abastece de ese gran derivador que es el dique Ballester.
40% menos de caudal en el Neuquén
Esta situación crítica surge de lo ocurrido durante el invierno del año pasado, y para medir el impacto, se usaron datos aportados por la estación hidrométrica de Paso de los Indios. Se analizaron los caudales del periodo 1980-2006 y los del período 2007-2021.
“En ese sitio se puede medir el régimen natural, y no afectado por las represas aguas abajo”, aclararon los investigadores, quienes concluyeron que “se observa que, en comparación al período 1980-2006, el pico de caudal invernal disminuyó a la mitad (un 50%) y el pico primaveral a un 25 %”.
Se llega así a la conclusión de que, “de manera más global, el caudal medio anual cayó en promedio un 40 %”, y vaticinaron que las condiciones meteorológicas del invierno pasado en la cordillera “sin duda provocarán una disminución aún mayor de estos picos de caudal”.
Como punto de partida, analizaron que el año hidrológico del 2025-2026 “se viene caracterizando por anomalías secas (menores precipitaciones), que en porcentuales rondan el –20 % y –30 % en la provincia de Neuquén” y alertaron que “el nivel de reabastecimiento de los diques del río Neuquén se reducirá en proporción similar, lo que posiblemente afecte el manejo del agua en los valles irrigados”.
Más calor
El otro aspecto tenido en cuenta para medir el impacto de la sequía, fue la evolución de las temperaturas. La mirada estuvo centrada en registros del mes de julio pasado, y se detectó que “se observan anomalías positivas de temperatura en casi toda la región”.
Agregaron que “las temperaturas son hasta 3 °C por encima del promedio histórico en la zona norte de la provincia de Neuquén, y se mantiene sobre 1 °C de anomalía en toda la región cordillerana”.
Como es lógico suponer, ese aumento de las temperaturas “conlleva a menor acumulación de nieve debido a que la mayor parte de precipitaciones fueron líquidas. Por su parte, el aumento de temperaturas conlleva un mayor consumo de agua sea por evapotranspiración o por el consumo de animales y humanos”.
A partir de esta realidad, se confirmó “el escaso almacenamiento de agua en forma de nieve”, y toman como referencia un informe de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC), elaborado en agosto pasado, el cual “muestra que la cobertura de nieve para la cuenca del río Neuquén es menor que la media histórica en porcentaje, lo que se verifica para todas las franjas de altura”.
De esta manera, los investigadores del INTA llegan a la conclusión de que “el balance entre la oferta y la demanda de agua para las diversas actividades de la región y de las cuencas en particular, claramente es negativo, lo que probablemente afectará directamente al consumo y a las actividades productivas relacionadas”.
Sobre el final del documento, consideraron que “es fundamental que se realicen acciones estratégicas para minimizar el impacto negativo, tanto para la producción como para el consumo”, y sugirieron implementar “campañas de concientización de la situación, acciones de regulación de consumo, e inversiones estratégicas para un mejor uso del consumo de agua. De esta manera, se promoverá un uso más racional y equilibrado del recurso hídrico, que será cada vez más escaso”.
El Colorado parece que está peor
Por su parte el DPA, anunció para los valles irrigados aledaños a Catriel, “un plan de intervención inmediata”, que tiene como finalidad “garantizar el suministro de agua a los regantes y mitigar el impacto sobre la producción”.
En un comunicado oficial del gobierno rionegrino, se aclara que “ante este escenario de escasez, el organismo ha afectado maquinaria pesada y personal especializado para asegurar el recurso hídrico a los productores de la región”.
A pesar de estos trabajos, iniciados a fines de diciembre, “la captación se ha visto limitada por los bajos caudales presentes, que implica que el brazo activo del río se desplace hacia la margen opuesta”, del lugar de captación de agua.
Se procedió a la extracción de sedimentos en el ingreso al sistema de riego, y sobre el río “se realizaron intervenciones para canalizar el poco caudal disponible”.
Por su parte Javier Iud (Presidente de Aguas Rionegrinas), tuvo que salir en medios locales a explicar la falta de agua en esta ciudad petrolera. Aseguró que este año “tenemos un doble inconveniente. Por un lado, una turbidez extremadamente alta que obliga a decantar mucho más barro; y por otro, un nivel bajo del río que complica la captación. Eso impacta directamente en la presión y el volumen de agua que llega a la red”.
Fuente: Redacción +P
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