Manzana: Qué fruta conviene guardar en frío para no perder dinero este año
En un contexto de menor oferta y fruta dañada, señalamos características debe tener la manzana que se guarde en frío para evitar pérdidas económicas este año.
En un escenario productivo marcado por fuertes tormentas de granizo, montes frutales en estado de abandono y una presión inusual de plagas, el debate en el sector de la manzana vuelve a centrarse en una pregunta clave: ¿Qué tipo de fruta deben almacenar los productores y las empresas en cámaras frigoríficas para comercializar a partir del segundo semestre del año?
Las recientes caídas de granizo —con registros reiterados en distintas zonas productivas y un impacto que algunos estiman entre 6.000 y 8.000 hectáreas afectadas, aunque sin cifras definitivas— encendieron las alarmas. “Cayó mucha piedra”, describen productores, que advierten que el daño no fue aislado y que incluso volvió a repetirse en áreas centrales del Valle productivo. A esto se suma un panorama previo complejo: ya se anticipaba una menor oferta de manzana y ahora, con más fruta golpeada o marcada, el volumen de calidad exportable o apto para guarda prolongada podría reducirse aún más.
El problema no termina en el granizo. En numerosos establecimientos hay montes semiabandonados o mal trabajados, con deficiente manejo sanitario y escasa protección contra el sol. El “asoleado” —daño por exposición excesiva a la radiación— se convirtió en un defecto frecuente esta temporada. Además, la presión de carpocapsa fue mayor que en años anteriores, afectando la sanidad general del fruto.
En contraste, mercados como el de Brasil muestran una oferta con mayor calidad y mejor condición sanitaria. “Allá hay más fruta y de mejor calidad; acá, menos fruta y de peor calidad”, resumen en el sector. Esta diferencia no es menor: en un mercado cada vez más exigente, el consumidor no convalida defectos visibles sobre la fruta.
El riesgo de guardar “cualquier cosa”
Ante la idea instalada de que habrá menos fruta disponible para esta temporada, y que en los últimos meses el valor de la fruta en frío se disparó tanto en peras como en manzanas, algunos operadores podrían verse tentados a almacenar todo lo que se coseche, bajo la suposición de que la escasez empujará los precios al alza. Sin embargo, especialistas advierten que esa estrategia puede resultar contraproducente.
“La fruta buena va a valer; la fruta mala, no”, sintetizan. La experiencia en góndola es contundente: si el consumidor encuentra manzanas golpeadas, asoleadas o con defectos, simplemente no las compra. El resultado es mayor descarte y desperdicio, además de pérdida de imagen para la categoría.
El comportamiento de la demanda cambia por una baja moderada en la oferta. Pero si hay menos fruta, también puede ajustarse el consumo. Y si los precios suben demasiado sin respaldo en calidad, el mercado buscará alternativas: mayor ingreso de fruta de Chile —que históricamente abastece cuando hay oportunidades— o incluso más importaciones desde Brasil, como ocurrió en campañas anteriores. También puede producirse una sustitución hacia otras frutas, como la banana.
¿Qué manzana conviene almacenar?
La clave no es especular con el precio futuro, sino seleccionar rigurosamente la fruta que realmente soportará una guarda prolongada y mantendrá atributos comerciales al salir al mercado en el segundo semestre.
En manzana, los criterios básicos son claros:
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Sin golpes de granizo: las marcas superficiales pueden parecer tolerables en cosecha, pero en cámara evolucionan negativamente y afectan la apariencia final.
Sin asoleado: el daño por sol reduce vida útil y calidad visual.
Libre de carpocapsa: la presencia de plaga compromete la sanidad y puede generar problemas en destino.
Tamaño comercial aceptable: preferentemente calibres entre 70 y 120. En algunos casos, el 130 puede tener mercado, dependiendo de la variedad y la demanda.
Tan importante como la selección es el manejo poscosecha. La fruta debe ingresar lo antes posible al frigorífico para preservar firmeza y condición. El uso de tecnologías como el 1-MCP (1-metilciclopropeno) contribuye a mantener la madurez bajo control y extender la vida útil en almacenamiento, siempre dentro de un esquema adecuado de cadena de frío.
El desafío de cosechar en montes dañados
No obstante, guardar bien comienza mucho antes de la cámara. “Más que cómo guardar bien, es cómo cosechar bien”, señalan técnicos. En montes con granizo es difícil evitar que fruta golpeada ingrese al circuito. Y en las líneas de empaque, la mezcla de lotes puede provocar que partidas de mejor calidad se contaminen con fruta dañada que pasó los primeros filtros.
Por eso, el llamado es a extremar la clasificación en campo y en galpón, aun cuando eso implique mayores descartes en el corto plazo. La apuesta debe ser estratégica: conservar solo aquella manzana que realmente tenga condiciones de sostener precio y reputación en el mercado.
En un año complejo, la lección parece reiterarse: no alcanza con que haya menos fruta. El mercado, como siempre, paga calidad. Y en un contexto de competencia regional y consumidores exigentes, almacenar “cualquier cosa” puede resultar mucho más costoso que seleccionar con rigor.
Fuente: Redacción +P.
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