Inteligencia artificial revoluciona la cosecha de manzanas en EE.UU.
Un sistema robótico de doble brazo ya alcanza hasta 80% de eficiencia en explotaciones de manzanas de alta densidad en Estados Unidos
En las extensas explotaciones frutícolas de manzanas de Estados Unidos, donde cada temporada depende de miles de trabajadores para llevar la fruta del árbol al mercado, una nueva generación de tecnología comienza a abrirse paso entre las hileras de alta densidad. Se trata de un robot de cosecha desarrollado por investigadores del Servicio de Investigación Agrícola del USDA (ARS), que no solo recoge las manzanas, sino que también las clasifica en terreno y promete operar a escala comercial.
El proyecto, liderado por el investigador Renfu Lu, surge en respuesta a un problema estructural que preocupa cada vez más a los productores: la escasez de mano de obra y el aumento sostenido de los costos laborales. “Comenzamos nuestro proyecto actual hace cinco o seis años en respuesta a la creciente necesidad de reducir la escasez de mano de obra y el aumento de los costos de producción”, explicó Lu en declaraciones a Portalfruticola.com.
La iniciativa se financia a través de un programa nacional del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y posteriormente recibió apoyo de la Iniciativa de Investigación de Cultivos Especiales (SCRI), dependiente del Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura (NIFA). Además, participan dos empresas comerciales —cuyos nombres no han sido revelados— y se han realizado extensas pruebas en explotaciones frutícolas productivas.
Dos brazos para un salto tecnológico
El desarrollo comenzó con un prototipo de un solo brazo robótico equipado con un sistema de visión artificial. Sin embargo, los propios productores impulsaron un cambio de enfoque. “Muchos productores se me acercaron y dijeron: ‘Sería genial si realmente pudiéramos integrar la cosecha robótica con la clasificación en campo para lograr una automatización completa’”, relató Lu.
Así nació el diseño modular actual: un robot con dos brazos que comparten un único sensor de percepción. El sistema utiliza un manipulador basado en vacío para desprender las manzanas, una técnica que reduce el daño a la fruta y mejora el rendimiento en copas con alta densidad de frutos.
Los resultados han sido alentadores. En comparación con la versión de un solo brazo, el modelo de doble brazo incrementó la velocidad de cosecha en un 34%. Actualmente, el robot tarda entre cuatro y cinco segundos por fruta recolectada, pero el equipo trabaja para reducir ese tiempo a dos o tres segundos por manzana. De lograrlo, la velocidad se acercaría al ritmo promedio de los trabajadores humanos, considerando pausas y manipulación.
El desempeño del sistema se mide con tres métricas clave: tasa de recolección exitosa, velocidad de cosecha y calidad de la fruta. Esta última variable es fundamental, ya que cualquier daño durante la cosecha impacta directamente en el valor comercial del producto.
La arquitectura de las explotaciones frutícolas, un factor decisivo
Las pruebas más recientes, realizadas durante la temporada 2025, tuvieron lugar en explotaciones frutícolas comerciales del estado de Washington, responsable de más del 60% de la producción de manzanas del país. Allí se evaluó el robot en sistemas de alta densidad, como la pared frutal vertical bidimensional y el modelo “tall spindle” o husillo alto, considerados especialmente compatibles con la automatización.
En estos entornos, el robot mostró un rendimiento prometedor. Sin embargo, en plantaciones más complejas —como algunas ubicadas en Michigan, donde la arquitectura de los árboles es menos uniforme— las tasas de cosecha oscilaron entre 60% y 80%.
“El desempeño definitivamente está influenciado por la estructura de las explotaciones frutícolas”, reconoció Lu. A largo plazo, el objetivo es alcanzar un 80% de eficiencia en los sistemas de alta densidad predominantes en las principales regiones productoras.
Inteligencia artificial y autonomía total
Aunque el sistema aún no puede cosechar selectivamente según el grado de madurez de la fruta, esta función está en desarrollo mediante modelos de inteligencia artificial. La meta es que el robot no solo identifique y recoja la manzana, sino que determine si está lista para consumo fresco o si debe destinarse a procesamiento.
Paralelamente, el equipo trabaja en una plataforma móvil autónoma que integrará cuatro módulos de cosecha y un clasificador en campo. Este vehículo será capaz de transportar bins vacíos y llenos, desplazarse por la explotación frutícola sin intervención humana y realizar la separación inicial de la fruta.
La tecnología ya ha sido licenciada a la Universidad Estatal de Michigan, que creó una startup para su comercialización. Según Lu, la empresa ha asegurado inversión inicial y proyecta una entrega comercial en los próximos años.
No obstante, el costo será determinante. “Si un productor no puede lograr un ahorro de costos o de mano de obra, no adoptará la tecnología”, enfatizó el investigador. La clave estará en ofrecer un módulo robótico rentable, capaz de integrarse a las operaciones existentes sin comprometer la viabilidad económica.
Humanos y robots, un futuro compartido
Aun con los avances, el reemplazo total de la mano de obra humana no está en el horizonte inmediato. “Nuestro objetivo es alcanzar una tasa de recolección del 80%”, señaló Lu. “El 20% restante deberá ser cosechado por personas”.
En un sector donde la rentabilidad depende de cada segundo y cada fruto, la irrupción de esta tecnología marca un punto de inflexión. Más que sustituir trabajadores, el robot de doble brazo apunta a redefinir el equilibrio entre innovación y tradición en las explotaciones frutícolas estadounidenses, donde el futuro de la cosecha podría estar cada vez más en manos —o brazos mecánicos— de la automatización inteligente.
Fuente: Portal Frutícola con aportes de Redacción +P.
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