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La cosecha de manzanas caería hasta un 40% en Río Negro

Más de 2.200 hectáreas fueron afectadas por las tormentas granizo y el Gobierno provincial declaró la emergencia climática.

El clima vuelve a jugar una mala pasada sobre las manzanas y peras. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, firmó el decreto que declara zona de emergencia climática a las regiones del Alto Valle, Valle Medio y Río Colorado a raíz de las tormentas de granizo. Si bien se presentaron 482 declaraciones juradas, en al menos 230 se declaran daños de hasta el 50 %. La medida, además de implicar una postergación en el vencimiento de todos los tributos provinciales, es el paso previo que exige el Gobierno nacional para tomar la misma decisión y, de esa forma, también correr por al menos un año los vencimientos de impuestos, sobre todo los que dependen de la ARCA.

El adelanto lo realizó el secretario de Fruticultura, Facundo Fernández, quien indicó que, para esta temporada, que se inicia en una semana, se puede registrar una merma de entre el 15 y el 20 % en el volumen de la cosecha de peras y de entre un 35 y un 40 % en la de manzanas.

En declaraciones al programa Agrovalle, que se emite por FM Del Sol de Villa Regina, el funcionario aseguró que luego de las tormentas de granizo, sobre todo la del pasado 10 de noviembre, “hubo aproximadamente dos mil doscientas hectáreas afectadas, con fruta muy rota, y por otro lado hay fruta que no tiene tanta rotura, pero está muy marcada, lo cual seguro va a traer no solo alguna disminución en la cantidad de fruta de pepita, sino que es fruta que no va a ser exportable”.

Advirtió que “el granizo se produce después de jornadas de mucho calor, con lo cual hoy estamos en zona de gatillo, y esperemos que no tengamos ningún episodio, pero todavía estamos en riesgo”.

Heladas también afectaron

Fernández aclaró que “el gobernador firmó el decreto de emergencia contrarreloj, porque nuestro compromiso era hacerlo lo más rápido posible, a pesar de que el último episodio lo tuvimos a mediados de diciembre”.

Previo a la declaración, “hicimos la reunión de emergencia, en la cual, por ley, tienen que participar el INTA, con el informe del clima; también la Agencia de Recaudación Tributaria (Rentas), porque son los responsables de diferir la cuestión impositiva. Y nosotros, como autoridad de aplicación, aportamos las declaraciones con los informes técnicos”.

La resolución implica “un diferimiento impositivo masivo para quienes estén en emergencia. Recordamos que más del cincuenta por ciento de daño es emergencia y más del setenta y cinco por ciento de daño es desastre agropecuario”.

A esto se suma que “ya hay un pedido al Gobierno nacional para diferir las cargas sociales, que es lo más importante para el productor como generador de puestos de trabajo”.

Sobre las mermas en los volúmenes de cosecha, el titular de Fruticultura evaluó que “en peras no es tan notoria la disminución, pero podemos hablar de entre un quince y un veinte por ciento menos”, lo que fue adjudicado al granizo y a otras cuestiones climáticas. Esto puede derivar en “una redistribución, que implique que haya menos primera, menos categoría de primera, y más segunda y tercera por las marcas de granizo”.

Manzana protección
Las tormentas de noviembre marcaron una campaña con fuertes pérdidas productivas. Solo aquellas explotaciones con protección total pudieron sortear este problema.

Las tormentas de noviembre marcaron una campaña con fuertes pérdidas productivas. Solo aquellas explotaciones con protección total pudieron sortear este problema.

En manzanas, Fernández aseguró que “tenemos una estimación de aproximadamente entre un treinta y cinco y un cuarenta por ciento (en algunas variedades más que en otras), pero también eso lo atribuimos un poco a las heladas tardías que tuvimos”.

Recordó que “venimos de dos cosechas de mucho volumen, con lo cual también hay una cuestión agronómica: cuando las cosechas fueron de mucho volumen, tenemos años de disminución. Lo mismo nos pasó en la cereza”.

Advirtió además que “en frutos secos también hay una disminución, porque tuvimos una helada muy larga en septiembre, que afectó tanto a la avellana como al nogal. Ahí estamos hablando, en avellano, de un ochenta por ciento de disminución, y en nogales de un promedio del cincuenta por ciento, con lo cual las cosechas —en volumen— vienen en baja este año, desgraciadamente”.

Reducción impositiva

En cuanto a la necesidad de que el sector frutícola recupere su rentabilidad, Fernández lo condicionó a la posibilidad de “ganar en eficiencia, y para eso se necesitan dos factores fundamentales: uno es la reducción impositiva”, y acotó que el resto de los países productores, al menos los del hemisferio sur, “ninguno tiene la carga impositiva que tenemos nosotros”. Apuntó como factores decisivos a “un cambio del esquema laboral y un cambio impositivo para el que produce”.

Recordó otro ingrediente, como es el costo energético para conservar la fruta, porque “la fruta que se consume en el segundo semestre se conserva todo el año, y no debería tener el mismo impuesto que un aire acondicionado de un shopping”.

Los tributos que se cargan a la tarifa eléctrica “es un tema que ya se lo expusimos en reiteradas oportunidades al Gobierno nacional”.

Otro gran factor determinante para el funcionario es “disponer de créditos de largo plazo”. Puso como ejemplo a los más de 400 productores afectados por el granizo y reconoció que “no podemos no tener un crédito para malla antigranizo o riego por aspersión, como tiene el resto del mundo, a diez años, con dos por ciento de tasa de interés y con gracia al principio. Porque son inversiones con retorno a siete u ocho años”.

“Teniendo esos dos factores resueltos, nosotros podemos usar la bondad de nuestro clima, la cantidad de horas de luz y la abundancia de agua. Si no, hagamos de cuenta que tenemos un maratonista que tiene los pies atados”, concluyó.

Fuente: Agrovalle con aportes de Redacción +P.

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