Superalimento

De bailar tango en Buenos Aires a producir un superalimento en la Patagonia

Anakarla Romera, es oriunda de El Bolsón, Río Negro. Junto a dos socios se pusieron manos a la obra para crear un emprendimiento con base en los beneficios medicinales del maqui, un fruto silvestre que crece en la cordillera.

¿Cuántas veces los visitantes del sur del país se habrán encontrado al pasar con los arbustos y los frutos del maqui, al recorrer los bosques cordilleranos, sin saber que se trata de un superalimento con múltiples beneficios para la salud y que representa una oportunidad productiva singular en Patagonia?

Para Anakarla Romera, este hecho no es extraño, nació en El Bolsón en la Comarca Andina y para ella siempre fue habitual encontrarse con este fruto, un arbusto originario de los bosques templados andino-patagónicos, salpicado de bolitas negras brillantes, muy parecido a un arándano.

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Pequeño pero potente: Estas bayas oscuras superan al arándano en capacidad antioxidante y beneficios para la salud.

Pequeño pero potente: Estas bayas oscuras superan al arándano en capacidad antioxidante y beneficios para la salud.

Su nombre botánico es Aristotelia Chilensis y crece de forma silvestre en zonas húmedas, frescas y con cierta protección del viento, sobre todo en áreas de bosque nativo y cerca de cursos de agua.

En primavera brota con mucho follaje y da unas flores pequeñas, blancas o crema agrupadas en racimos. Luego, sale el fruto que consiste en bayas redondas de 5 a 6 mm, que primero son rojas y luego se ponen violeta oscuro, casi negro. Se trata de fruto muy jugoso que tiñe las manos cuando se recolecta.

Amor por la danza y la naturaleza

Anakarla tiene 42 años, cuando terminó el secundario en las escuela agro técnica en Río Negro, se fue a estudiar a Buenos Aires una carrera relacionada al arte. Viene de una familia en la cual sus abuelas estuvieron vinculadas al hospital, a la enfermería y la bioquímica.

Su abuela materna, que fue con la que más cercanía tuvo, era muy amante de las plantas nativas y la medicina que hay en ellas. “La conexión con la naturaleza, las plantas y la alimentación, de comer de la tierra, de lo nuestro, viene de familia”, cuenta en diálogo con +P.

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Aliado metabólico: Estudios científicos destacan la capacidad del maqui para regular la glucosa y mejorar la sensibilidad a la insulina.

Aliado metabólico: Estudios científicos destacan la capacidad del maqui para regular la glucosa y mejorar la sensibilidad a la insulina.

Antes de encarar el proyecto From Patagonia, en base al trabajo con el Maqui, Ana se dedicaba a la danza contemporánea y al tango, siempre en vínculo con su “amor por Argentina”, como ella lo define.

Luego de vivir 12 años en la gran ciudad, Anakarla decidió volver a El Bolsón, donde conoció a Eduardo Pagano (hoy 82 años) y su hijo que lleva el mismo nombre. “Lo conozco a Eduardo en el 2017, que venía a mis clases y en el 2018 comenzamos a vincularnos… él ya venía desarrollando todo un proyecto con el Maqui. Y a partir de ahí yo me sumo”, recuerda al hablar de su socio a quien aprecia como a un padre.

El maqui y sus beneficios

El arbusto del maqui crece en forma silvestre y la recolección del fruto se hace en forma manual en los bosques y campos privados donde se encuentra. Si bien se está experimentando con el tema, aún no se logra cultivar a través de su reproducción.

Anakarla menciona los distintos estudios científicos que comenzaron a surgir acerca del maqui, en Japón, en India y Alemania. “Este fruto que es con el que yo me crie de chiquitita, que lo comía en los lagos, en los ríos, en la chacra, viviéndolo hasta como una experiencia lúdica” hoy representa una alternativa productiva.

“Hay un dicho acá que dice que el que viene de visita a la zona, come maqui y vuelve a venir siempre”, dice orgullosa.

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Ciencia aplicada: El proyecto From Patagonia colabora con el INTI y médicos para desarrollar productos hidrosolubles 100% naturales.

Ciencia aplicada: El proyecto From Patagonia colabora con el INTI y médicos para desarrollar productos hidrosolubles 100% naturales.

Según la literatura nutricional y científica el maqui es un potente antioxidante. Tiene niveles muy altos de antocianinas y polifenoles, que ayudan a combatir el estrés oxidativo y el daño celular. Esto se asocia con envejecimiento más lento y menor riesgo de enfermedades crónicas.

Su consumo puede contribuir a mejorar la circulación, reducir la oxidación del colesterol LDL y apoyar la salud de vasos sanguíneos. Además, tiene un efecto antiinflamatorio para dolores articulares o inflamaciones crónicas de bajo grado.

Asimismo, los estudios indican que el maqui ayuda a regular la glucosa ya que puede mejorar la sensibilidad a la insulina y a estabilizar el azúcar en sangre. Además, sirve como refuerzo del sistema inmune y hasta para el cuidado ocular y de la piel, uno de los beneficios que llevó a los tres socios a desarrollar una línea especial junto a oftalmólogos.

El fruto del futuro

Eduardo Pagano, se dedicaba a la esterilización en el sistema de salud y venia trabajando con algunas plantas y hongos como la morilla. Un lonco mapuche le dijo que el maqui “es el fruto del futuro” y a partir de allí, comenzó a trabajar en su liofilización, un método de deshidratación en frío que permite conservar alimentos y sus propiedades.

Hoy con el proyecto From Patagonia, Ana y sus socios lograron procesar y envasar el maqui para ofrecer un producto hidrosoluble, 100% natural y orgánico certificado.

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El "fruto del futuro": Gracias a la liofilización, el maqui conserva todas sus propiedades medicinales y nutricionales intactas.

El "fruto del futuro": Gracias a la liofilización, el maqui conserva todas sus propiedades medicinales y nutricionales intactas.

“Estábamos desarrollando toda la movida y, en eso, aparece un grupo de médicos ortomoleculares, por medio de un laboratorio conocido nos contactaron”, recuerda Ana.

“Ahí comenzamos a trabajar de la mano con los médicos con profesionales de la salud, intercambiando información, pero nosotros también ya veníamos trabajando de la mano de Daniela Salvatore”, una científica que desde hace muchos años viene estudiando desde Neuquén a los berries silvestres de la Patagonia.

“También trabajamos de la mano con el INTI en lo que es el desarrollo industrial” agrega la emprendedora.

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Cadena de valor local: Lo que comenzó como una recolección lúdica hoy es una industria que posiciona a la Patagonia en el mercado global del bienestar.

Cadena de valor local: Lo que comenzó como una recolección lúdica hoy es una industria que posiciona a la Patagonia en el mercado global del bienestar.

Construir una cadena de valor

La cosecha del maqui se hace a partir de los primeros días de enero hasta los últimos de febrero. Ana cuenta que la recolección se hace generalmente entre mujeres y que, este año, se espera una producción menor del fruto debido a los incendios y la sequía que sufre la zona.

“Para mí es un propósito de vida porque es como que encontré un equilibrio entre lo que amo, que es la naturaleza, entre toda la parte social porque somos seres sociables… trabajar para el bienestar aparte me apasiona”, reconoce una de las creadoras de From Patagonia.

Desde hace unos 15 años, Anakarla, Eduardo y su hijo llevan adelante este emprendimiento. Recolectan unos 5 mil kilos de fruto de maqui por año, que luego se procesa en un principio en una cooperativa de la zona y luego se termina de trabajar en Buenos Aires.

“Yo creo que esto está recién empezando… hay para seguir desarrollando la hoja, el fruto…” finaliza con optimismo.

Lo que comenzó como una recolección artesanal hoy se proyecta como una cadena de valor con base científica, articulación local y mirada sustentable. Desde El Bolsón, el pequeño fruto oscuro gana lugar en laboratorios, dietéticas y mercados especializados.

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