Manzana

Récord de precios: la manzana alcanza cifras históricas en enero

El kilo de manzana llegó en promedio a $4.754 en el mercado interno según el INDEC y subió 18,6% en un mes, seis veces más que la inflación de enero.

El mercado interno argentino volvió a convertirse en el gran protagonista para la manzana del Valle de Río Negro y Neuquén. En un contexto en el que la exportación y la industria pierden peso relativo frente al consumo doméstico, las colocaciones en las principales plazas del país alcanzaron niveles récord tanto en volumen como en valor. El dato más elocuente lo aportó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC): en enero de 2026, el precio promedio al consumidor de la manzana en góndola se ubicó en 4.754 pesos por kilo, el valor nominal más alto del que se tenga registro.

Pero el fenómeno no se limita a una cifra impactante en moneda corriente. Medido en dólares, el precio trepó a 3,26 por kilo en el mercado interno, un nivel inusualmente alto para la plaza local y que se acerca a los valores observados en mercados europeos. Se trata de un salto que no solo marca un récord nominal, sino que también se ubica muy por encima del promedio de los últimos cinco años, apenas por debajo de los picos registrados a comienzos de 2023.

La combinación de menor oferta, mejora en la calidad de la fruta destinada al mercado interno y un cambio en la dinámica de la demanda explica gran parte de este comportamiento. El resultado: un segundo semestre excepcional para quienes lograron sostener stock en frío y esperar el momento adecuado para vender.

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Históricamente, la fruticultura del Valle ha estado fuertemente vinculada al comercio exterior. Sin embargo, en los últimos años el mercado interno se consolidó como el principal destino de la manzana fresca, superando con holgura —en volumen y valor— tanto a la exportación como a la fruta orientada a la industria (jugos, pulpas y concentrados).

La ecuación económica se ha vuelto cada vez más clara. Colocar fruta en el mercado nacional implica menores costos logísticos, menos exigencias en materia de calidad y sanidad —que en el comercio exterior son rigurosas y muchas veces costosas de cumplir— y, en ciertos casos, prácticas comerciales ilegales que permiten reducir la carga impositiva efectiva. Esta combinación puede generar márgenes más atractivos que los obtenidos en destinos internacionales, aun cuando el precio en dólares parezca similar.

Hablar de más de 3 dólares por kilo al consumidor en la Argentina es mencionar valores comparables con los de góndolas europeas. Pero con un diferencial clave: la proximidad geográfica y la simplificación operativa. Para muchas empresas del Valle, la balanza ya se viene inclinando hace temporadas claramente hacia el mercado interno durante la segunda mitad de cada año. Y esto se volvió a repetir en 2025 y el arranque de 2026.

Un salto que supera ampliamente a la inflación

El dato más contundente del último informe del INDEC fue la variación intermensual del precio de la manzana en enero: 18,6% respecto de diciembre de 2025. En el mismo período, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general avanzó apenas 2,9%.

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En otras palabras, la manzana multiplicó por más de seis la tasa de inflación promedio del mes. La brecha se amplía aún más cuando se compara con otros productos de la canasta de alimentos que evalúa el INDEC. La naranja, por ejemplo, registró un incremento superior al 30% intermensual, impulsada por una merma de oferta en varias regiones del país y por los desequilibrios que atraviesa el mercado brasileño de jugo de naranja, que alteraron flujos de exportación y disponibilidad regional. En contraste, la banana fue el único precio frutal que mostró una caída, con una baja superior al 8% en términos intermensuales. El motivo: mayor volumen importado y un tipo de cambio que favoreció el ingreso de fruta extranjera.

En este contexto, la manzana se posicionó como uno de los productos con mayor dinamismo de precios dentro de la canasta del IPC, consolidando una tendencia que comenzó a marcarse a partir de julio de 2025.

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Si se analiza la evolución de los últimos doce meses, se observa con claridad un punto de inflexión en julio del año pasado. Hasta entonces, el precio de la manzana en góndola acompañaba, con leves diferencias, la trayectoria del IPC. Durante la primera parte de 2025, los valores en dólares se movieron levemente por encima de los 2 por kilo. En algunos casos los retornos fueron positivos; en otros, apenas alcanzaron para cubrir costos.

Incluso hubo momentos en los que el precio descendió por debajo de 1,8 dólares por kilo, reflejando un escenario de demanda aplacada y abundante oferta. El inicio de la temporada fue, según operadores del sector, “realmente muy malo”, con un mercado saturado y márgenes ajustados.

Sin embargo, a partir de agosto comenzó un repunte sostenido que se aceleró en septiembre y se volvió vertiginoso desde diciembre. En enero de 2026, el precio alcanzó los 3,26 dólares por kilo, consolidando una recuperación abrupta y desproporcionada en relación con la inflación general.

El gráfico comparativo entre la evolución del IPC y el precio de la manzana muestra con nitidez el quiebre: mientras el índice general mantuvo una pendiente moderada, la curva de la manzana se disparó hacia arriba en el segundo semestre.

Menor oferta y mejor calidad: las claves del repunte

Consultados distintos operadores del Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) —donde se comercializa cerca del 30% del total de la manzana que se vende en el país—, coinciden en dos factores centrales detrás de la suba.

El primero es una menor oferta relativa, que generó presión sobre los precios. El segundo, y no menos relevante, es la mejor calidad de la fruta destinada al mercado interno en los últimos meses. “La demanda paga precios altos por un kilo de manzana siempre y cuando sea de calidad”, señalaron fuentes del MCBA. “Y una manzana de calidad compite sin problemas con cualquier otra fruta de la canasta que ofrece el Mercado Central”.

Durante el segundo semestre de 2025 y enero de 2026, la manzana mostró una demanda firme y logró competir con fuerza frente a la banana —tradicional líder en consumo— y frente a fruta importada. La percepción de calidad y la disponibilidad de producto bien conservado en frío jugaron un rol determinante.

Para quienes pudieron almacenar fruta en cámaras frigoríficas y esperar el momento adecuado de comercialización, el resultado fue contundente: márgenes significativamente superiores a los de la primera mitad del año.

Rentabilidad concentrada en un tramo del año

No obstante, el fenómeno tiene matices. Los volúmenes comercializados entre septiembre de 2025 y enero de 2026 representan aproximadamente el 30% del total anual destinado al mercado interno. Es decir, las utilidades extraordinarias se concentraron en una porción relativamente acotada del calendario comercial.

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El último tramo de la temporada fue clave para el récord: quienes guardaron fruta en frío lograron retornos extraordinarios.

El último tramo de la temporada fue clave para el récord: quienes guardaron fruta en frío lograron retornos extraordinarios.

Esto implica que no todos los productores capturaron de la misma manera el repunte. Aquellos que debieron vender antes, por necesidad financiera o por limitaciones de infraestructura, lo hicieron en un contexto de precios más bajos. En cambio, quienes contaron con capacidad de guarda y fruta de calidad lograron capitalizar el salto. En términos agregados, la temporada muestra dos caras bien diferenciadas: un comienzo débil y un cierre excepcional.

Por otro lado, el comportamiento dispar entre manzana, naranja y banana ilustra cómo factores específicos de cada cadena pueden alterar el equilibrio del mercado. La naranja sufrió una fuerte suba por problemas de oferta interna y tensiones en el mercado brasileño de jugo, que impactaron en los flujos comerciales regionales. La banana, en cambio, experimentó una caída de precios gracias a mayores volúmenes importados y a un contexto cambiario que no favoreció el ingreso del producto.

En este escenario, la manzana encontró un espacio competitivo favorable. Con una oferta más acotada y una calidad superior en góndola, logró posicionarse como una alternativa atractiva para el consumidor urbano, incluso con precios elevados.

La pregunta que sobrevuela al sector es si estos niveles de precios pueden sostenerse. Un valor de 3,26 dólares por kilo al consumidor es alto incluso en términos internacionales. Si bien el mercado interno ofrece ventajas logísticas y regulatorias, la elasticidad de la demanda tiene límites. Y no hay que olvidar la estacionalidad que presenta el producto, lo que incide en forma directa sobre el precio final.

Por ahora, la respuesta del público ha sido positiva. Pero la experiencia muestra que precios muy por encima del promedio histórico pueden, con el tiempo, resentir el consumo. Además, el grueso de la nueva cosecha comenzará a ingresar en los próximos meses, lo que podría incrementar la oferta y moderar las cotizaciones.

Balance de una temporada atípica

El año 2025 comenzó con señales negativas para la manzana del Valle: demanda retraída, abundancia de fruta y precios que apenas superaban los 2 dólares, con descensos posteriores por debajo de 1,8. Sin embargo, la segunda mitad del año revirtió completamente el panorama.

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El récord no solo es en pesos: en moneda dura el precio quedó apenas por debajo de los máximos históricos de 2023.

El récord no solo es en pesos: en moneda dura el precio quedó apenas por debajo de los máximos históricos de 2023.

El abrupto repunte desde agosto y, sobre todo, desde diciembre, llevó el precio a niveles récord en enero de 2026, tanto en pesos como en dólares. La manzana no solo superó ampliamente la inflación mensual, sino que también se ubicó entre los productos con mayor variación intermensual dentro del IPC. Para el productor y el empresario que logró esperar con fruta de calidad en frío, la última parte de la temporada fue “muy buena”, con retornos sumamente altos en el mercado interno.

El mercado nacional volvió a demostrar que puede ser más rentable que la exportación cuando se alinean oferta, calidad y demanda. El desafío hacia adelante será sostener esa competitividad sin perder volumen de consumo y sin depender exclusivamente de picos concentrados en pocos meses.

Por ahora, el balance es claro: la manzana del Valle cerró la temporada con números históricos y con un mercado interno que, una vez más, se consolidó como el gran sostén de la actividad frutícola regional.

Fuente: Redacción +P.

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