Productores piden frenar el ingreso de manzana chilena en bins al Alto Valle
La Federación de Productores de Río Negro y Neuquén pidió al Gobierno nacional impedir el ingreso de manzanas chilenas en bins y denunció una “competencia desleal” que perjudica a los chacareros del Alto Valle.
La Federación de Productores de Frutas del Alto Valle salió con dureza a cuestionar en un comunicado oficial las gestiones realizadas por empresas frutícolas para importar manzanas chilenas a granel, una práctica que, según denuncian, amenaza con profundizar la crisis del sector y deteriorar aún más la situación económica de los productores regionales.
El planteo fue formalizado mediante notas enviadas a la Secretaría de Agricultura de la Nación y al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), luego de que trascendiera que firmas del Alto Valle estaban avanzando en operaciones para ingresar fruta fresca desde Chile en bins.
El conflicto se desató a partir de una publicación del diario Río Negro que reveló movimientos empresariales vinculados al ingreso en bins de manzanas chilenas destinada a un galpón de empaque de la región. Frente a esta situación, la Federación expresó el pasado 23 de marzo su “profunda preocupación y categórico rechazo” ante la posibilidad de habilitar este tipo de importaciones.
El presidente de la entidad, Sebastián Hernández, fue contundente al referirse al tema y calificó la maniobra como “una clara competencia desleal”. Según explicó, la preocupación de los productores radica en que las empresas estarían utilizando la fruta importada como herramienta para presionar a la baja el precio de la producción local.
“El año pasado había mucha fruta y la relación entre oferta y demanda hizo que a los productores prácticamente no les pagaran nada o les pagaran valores miserables. Este año, en cambio, hay menos fruta y el productor tiene más posibilidades de defender su precio. Entonces aparecen estas alternativas de ir a comprar fruta chilena para bajar el valor y no pagar lo que realmente corresponde”, sostuvo Hernández.
Tensión entre productores y exportadoras
Las declaraciones del dirigente reflejan el malestar creciente dentro del sector primario, especialmente en una temporada en la que la menor producción regional podría haber permitido mejorar la rentabilidad de los chacareros. Desde la Federación consideran que la importación de fruta en plena cosecha local representa una señal contradictoria y perjudicial para la economía regional.
Hernández también señaló directamente a algunas de las compañías involucradas en las operaciones. “La Dole siempre ha comprado fruta chilena, eso no es una novedad. Pero antes ingresaba fruta embalada, en cajas; ahora la trae en bins”, indicó, al mencionar el arribo de alrededor de 60 bins a un galpón de empaque ubicado en Cinco Saltos. Además, aseguró haber escuchado que otras empresas también iniciaron pedidos de fruta al vecino país.
La utilización de bins para el traslado de fruta genera especial preocupación porque permite que las manzanas ingresen a granel para ser posteriormente embaladas y comercializadas en el mercado local o de exportación desde instalaciones argentinas. Para los productores, este mecanismo incrementa el riesgo de sustitución de producción nacional y profundiza la presión sobre los precios pagados en origen.
La tensión también deja al descubierto una creciente distancia entre los productores y las empresas exportadoras. Tradicionalmente, ambos sectores han compartido intereses dentro de la cadena frutícola del Alto Valle, pero la actual coyuntura parece haber profundizado las diferencias.
“Hoy están haciendo una competencia desleal comprando fruta en otro lado cuando tendrían que estar ofertando y pagando lo que realmente marca la oferta y la demanda acá”, cuestionó Hernández, quien remarcó que la prioridad debería ser sostener a la producción regional.
El reclamo por reglas de juego equitativas
El eje del reclamo de la Federación apunta además a las diferencias estructurales de costos entre Argentina y Chile. Los productores aseguran que las condiciones económicas locales los colocan en una situación de desventaja frente a los competidores chilenos, especialmente por la presión impositiva y los costos laborales.
“Los costos argentinos son mucho más altos. Si quieren abrir el mercado y pretenden que compitamos con el mundo, entonces tienen que darnos las mismas reglas de juego que tienen los demás países. De lo contrario, quedamos afuera”, advirtió el dirigente.
En las notas enviadas al secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y a la presidenta del SENASA, María Beatriz “Pilu” Giraudo Gaviglio, la Federación expresó con claridad su posición respecto del impacto que estas operaciones podrían tener sobre la economía regional.
“Resulta inadmisible que, mientras productores de nuestra región no logran colocar su producción en condiciones justas, determinados actores del propio sector opten por importar fruta, en lugar de sostener la producción nacional mediante la compra a precios acordes a la realidad productiva”, señala uno de los párrafos centrales del documento.
El texto también advierte que este tipo de decisiones “profundiza el deterioro del productor primario y erosiona de manera directa el entramado económico y social de las economías regionales”, poniendo el foco no solo en la rentabilidad de las chacras sino también en el impacto social que la actividad frutícola tiene en las localidades del Alto Valle.
La Federación considera que permitir el ingreso de fruta importada en bins podría sentar un precedente complejo para el futuro del sector. “De avanzar en este sentido, se abriría una puerta difícil de revertir”, alertaron en la presentación oficial.
Por último, la entidad realizó un pedido concreto a las autoridades nacionales: rechazar cualquier autorización para el ingreso de fruta fresca en bins, independientemente de su país de origen. Según sostienen, la medida es necesaria para proteger la producción nacional, preservar las fuentes de trabajo vinculadas a la actividad y garantizar la sustentabilidad de las economías regionales.
La controversia se produce en un contexto delicado para la fruticultura del Alto Valle, una actividad que desde hace años enfrenta problemas de rentabilidad, aumento de costos y pérdida de competitividad internacional. En este escenario, la posibilidad de que aumenten las importaciones de fruta genera preocupación entre los productores, que ven amenazada una de las pocas oportunidades de recuperar ingresos tras varias temporadas de crisis.
FUENTE: Federación de Productores con aportes de Redacción +P.
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