Récord en 10 años: crecen más de 200% las importaciones de manzanas
En el primer cuatrimestre ingresaron más de 1.700 toneladas, cinco veces más que el promedio reciente.
Las importaciones de manzanas en el mercado argentino registraron un salto significativo durante el último mes, alcanzando niveles récord de los últimos diez años. Este fenómeno, si bien esperado por distintos actores del sector frutícola, genera interrogantes sobre la evolución del mercado interno, la competitividad y el impacto en los precios al consumidor.
De acuerdo con estadísticas oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), en el primer cuatrimestre del año en curso las importaciones de manzanas totalizaron poco más de 1.710 toneladas. Este volumen representa un crecimiento interanual del 210%, y un incremento superior al 350% si se lo compara con el promedio de las últimas cinco campañas comprendidas entre 2021 y 2025.
El dato confirma una tendencia que ya venía siendo anticipada por productores y empresarios del sector. La combinación de precios elevados en el mercado local y una paridad cambiaria favorable para las importaciones generó un contexto propicio para el ingreso de fruta proveniente del exterior, principalmente desde Chile, que se posiciona como el principal —y casi único— proveedor en esta etapa del año.
Menor oferta local y tipo de cambio
Sin embargo, lo que llama particularmente la atención no es tanto la dirección de la tendencia, sino la magnitud del salto registrado en los volúmenes importados. Este crecimiento responde fundamentalmente a dos factores estructurales.
En primer lugar, la oferta interna se ha visto afectada por una menor cosecha de manzanas en la campaña 2026. Esta caída productiva generó una reducción en la disponibilidad de fruta en el mercado doméstico, lo que se tradujo en una suba significativa de los precios en góndola en supermercados y comercios de todo el país.
En segundo término, la actual paridad cambiaria favorece claramente la importación de productos. Este contexto permite que la fruta proveniente del exterior ingrese al mercado argentino con precios competitivos, incentivando a exportadores chilenos a aprovechar la oportunidad comercial. En síntesis, precios altos en el mercado local y un tipo de cambio favorable configuran un escenario ideal para el ingreso de manzanas extranjeras.
A pesar de este crecimiento, es importante poner en perspectiva el volumen total importado. En términos nominales, las 1.710 toneladas siguen representando una porción relativamente pequeña del mercado interno. Según estimaciones, el consumo de manzanas durante los primeros cuatrimestres de las últimas cinco temporadas se ubicó en torno a las 70.000 toneladas. Esto implica que las importaciones actuales representan aproximadamente el 2,5% del total del mercado.
Si bien se trata de un porcentaje marginal, el dato adquiere relevancia al compararlo con campañas anteriores. En los últimos años, la participación de la manzana importada oscilaba entre el 0,5% y el 1%. El nivel actual, por lo tanto, quintuplica esos valores históricos, lo que evidencia un cambio significativo en la dinámica del mercado.
Precios firmes y un mercado más competitivo
En este contexto, la mayoría de los empresarios consultados coinciden en interpretar la importación como una herramienta más dentro del funcionamiento del mercado. Lejos de generar rechazo, muchos actores del sector valoran la llegada de fruta chilena, ya que contribuye a incrementar la competencia y a diversificar la oferta disponible para los consumidores.
Desde esta perspectiva, sostienen que la industria argentina cuenta con la capacidad suficiente para competir con la oferta externa sin mayores inconvenientes. La calidad de la producción local, especialmente en segmentos premium, sigue siendo un factor clave de diferenciación.
En cuanto a los precios, los datos del Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) muestran que los valores mayoristas continúan firmes, impulsados por la escasez de producto y la calidad de la fruta disponible. El análisis indica que la manzana chilena se posiciona levemente por encima de la argentina de alta calidad.
No obstante, la diferencia de precios se vuelve más marcada cuando se comparan productos de distintas calidades. En algunos casos, la manzana chilena casi duplica el valor de categorías argentinas que van de comercial a elegido, pero no premium. En cambio, la manzana argentina de alta calidad se mantiene prácticamente en los mismos niveles que la fruta importada.
Un comportamiento similar se observa en el segmento de manzanas verdes, particularmente la variedad Granny Smith. En este caso, la diferencia de precios entre la producción local y la importada es menor, ubicándose en torno al 10%, lo que refleja una mayor paridad competitiva.
De cara al segundo cuatrimestre del año, las perspectivas indican que la oferta local continuará siendo limitada. La caída en la cosecha, especialmente en el segmento de manzanas rojas, seguirá condicionando la disponibilidad de producto en el mercado interno. En este escenario, es probable que las importaciones desde Chile continúen desempeñando un rol complementario en el abastecimiento.
Sin embargo, el verdadero punto de atención se encuentra en la evolución de la paridad cambiaria. Si el tipo de cambio se mantiene atrasado en términos reales, es posible que aumente el ingreso de fruta desde otros países, ampliando la competencia no solo dentro del segmento de manzanas, sino también en la canasta general de frutas.
Este fenómeno podría generar una presión a la baja sobre los precios internos, especialmente si el consumidor comienza a optar por alternativas más económicas importadas. En consecuencia, el mercado podría enfrentar una etapa de mayor competencia y ajustes en los valores, lo que impactaría tanto en productores como en comercializadores.
En definitiva, el crecimiento de las importaciones de manzanas en Argentina refleja una combinación de factores coyunturales y estructurales. Aunque su participación en el mercado aún es limitada, la tendencia ascendente y el contexto económico plantean un escenario dinámico, donde la evolución del tipo de cambio y la recuperación de la producción local serán determinantes para definir el rumbo del sector en los próximos meses.
FUENTE: Redacción +P.
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