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Carne, pan y leche: por qué suben los precios y cómo cambia la mesa de los argentinos

Cinco kilos menos de carne vacuna en el plato, más cerdo y más lácteos: así reescribe la inflación el menú cotidiano de los argentinos.

El precio de los alimentos redefine los hábitos de consumo en la Argentina. Según el informe Composición de Precios elaborado por FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), el consumo de carne vacuna cayó cinco kilos por persona en el último año: de 49,5 kilos anuales a 44,5 kilos. En contrapartida, el consumo de carne de cerdo creció en un kilo y medio, alcanzando los 19,3 kilos por persona.

La explicación es directa: la carne vacuna acumuló una suba del 64% en el último año, mientras que la de cerdo aumentó solo el 25%, en un contexto de inflación general del 33%. "La diferencia de precios entre ambas carnes llevó a muchas familias a optar por el cerdo como alternativa más accesible", señala Antonella Semadeni, economista de FADA.

El consumo de lácteos también creció un 7%, en parte porque su precio aumentó apenas el 13% en el mismo período, por debajo de la inflación general.

Composición de Precios impuestos

Un cuarto del precio es impuesto

Uno de los datos más reveladores del informe refiere a la participación de los impuestos en el precio final de los alimentos. "En cualquiera de los tres productos analizados —carne, pan y leche—, uno de cada cuatro pesos que pagamos corresponde a impuestos", advierte María Luz Silvetti, economista de FADA.

Dicho de otro modo: por cada cuatro bollitos de pan, uno equivale íntegramente a carga impositiva; y por cada sachet de leche, un vaso completo representa impuestos. Los tributos que más pesan son el IVA a nivel nacional, ingresos brutos en el ámbito provincial y tasas municipales a industrias y comercios. Del total de impuestos en estos productos, más del 70% corresponde al nivel nacional.

Composición de Precios costos

Cómo se forma el precio de cada alimento

Carne vacuna: El precio se compone de un 51% de costos, 28% de impuestos y 21% de ganancia. Por eslabones, la cría representa el 35%, el feedlot el 16%, el frigorífico apenas el 1%, la carnicería el 20% y los impuestos el 28%. El maíz, pese a ser insumo central, incide solo en el 6% del precio final.

Pan: Los costos explican el 61% del precio, los impuestos el 24% y la ganancia el 15%. La cadena muestra que el trigo en campo representa el 7%, el molino el 4% y la panadería el 65%. El trigo en su conjunto equivale apenas al 10% del precio final del pan francés.

Leche: Es el producto con mayor peso de costos: 71% costos, 26% impuestos y solo 3% de ganancia. Por eslabones, el tambo aporta el 27%, la industria el 24%, el comercio el 23% y los impuestos el 26%. El maíz representa solo el 4% del precio final del sachet.

Composición de Precios efecto guerra

El conflicto en Medio Oriente presiona los costos locales

La guerra en Medio Oriente comienza a sentirse en las góndolas argentinas. Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa de FADA, advierte que el primer costo en subir será el del flete, impulsado por el encarecimiento de los combustibles ante el bloqueo del estrecho de Ormuz. "El flete representa el 6% del precio del sachet de leche y el 8% de los costos del productor de trigo", detalla.

A eso se suma el impacto sobre la urea, insumo clave para los cultivos. Cualquier alza en la logística repercute en los márgenes de toda la cadena, desde el productor hasta el comercio minorista.

El informe deja en claro que los precios no son aleatorios ni arbitrarios: son el resultado acumulado de costos, impuestos y márgenes en cada eslabón productivo. Entender cómo se forman es el primer paso para debatir cómo aliviarlos.

FUENTE: FADA con aportes de Redacción +P

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