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Chile en alerta: la autocrítica que expone el verdadero problema de su fruta

Titular de Frutas de Chile reconoce fallas estructurales y advierte: sin un cambio urgente en calidad, el país perderá competitividad global.

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, disrupciones logísticas y mercados cada vez más exigentes, la industria frutícola de Chile enfrenta un momento decisivo. Así quedó de manifiesto en el reciente seminario organizado por la International Fresh Produce Association (IFPA) en Santiago de Chile, donde el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, realizó una de las autocríticas más contundentes que se recuerden en el sector.

Aunque su exposición abordó inicialmente los efectos de la crisis global sobre la agricultura —incluyendo incertidumbre comercial, inflación de costos y cambios en la demanda—, fue en el cierre donde el dirigente marcó un punto de inflexión. Frente a un auditorio compuesto por exportadores, autoridades y actores clave de la cadena productiva, Marambio hizo un llamado directo y sin matices: la industria chilena debe replantear su enfoque y situar la calidad como eje central de su estrategia.

Una autocrítica sin precedentes en el sector

“La calidad es la primera, segunda y tercera prioridad”, afirmó, en una frase que sintetiza la urgencia de su mensaje. Más que una consigna, se trató de una advertencia. Según explicó, Chile no puede seguir sosteniendo una reputación internacional que, en algunos casos, ya no refleja la realidad de sus productos. “No podemos seguir manteniendo una imagen que no siempre se corresponde con la realidad; debemos dar un salto cualitativo si queremos competir seriamente”, señaló.

La autocrítica no es menor. Durante décadas, Chile ha sido considerado un referente global en exportación de fruta fresca, gracias a su contraestación, infraestructura logística y acceso a mercados. Sin embargo, Marambio advirtió que esas ventajas ya no son suficientes en un escenario donde otros países han mejorado sus estándares y donde los consumidores exigen mayor consistencia, sabor y sostenibilidad.

En este sentido, el líder gremial introdujo un concepto clave: la “trampa de los ingresos medios”, en la que —según indicó— el sector se encuentra estancado desde 2012. Para salir de ella, no basta con aumentar volúmenes o reducir costos; es imprescindible diferenciarse. “Tenemos que apostar por la calidad y presentarnos como un origen distinto”, insistió.

A pesar del tono crítico, el mensaje no estuvo exento de optimismo. Marambio destacó que Chile cuenta con bases sólidas para dar este salto: una infraestructura consolidada, una logística eficiente y una reputación que, aunque desafiante, sigue siendo valorada en los mercados internacionales. El desafío, entonces, no es partir de cero, sino corregir el rumbo.

Desafíos comerciales y búsqueda de soluciones

Uno de los ejemplos concretos de las dificultades actuales es la situación del acceso de la uva de mesa chilena al mercado estadounidense. Durante su presentación, Marambio abordó la reciente derogación del denominado “Enfoque de Sistemas”, un mecanismo que permitía exportar sin necesidad de fumigación. El fallo, publicado en septiembre de 2025, fue resultado de una demanda impulsada por la Comisión de Uva de Mesa de California contra el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Según explicó, aunque el juicio estaba previsto para abril, el USDA retiró su apelación el 30 de marzo, confirmando una decisión previa de un tribunal del Distrito de Columbia. Esto dejó a la industria chilena sin margen de maniobra en el corto plazo.

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La industria frutícola enfrenta una verdad incómoda: su reputación internacional ya no siempre refleja lo que produce.

La industria frutícola enfrenta una verdad incómoda: su reputación internacional ya no siempre refleja lo que produce.

Ante este escenario, Frutas de Chile, en conjunto con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), inició gestiones directas con autoridades estadounidenses para diseñar un nuevo protocolo que permita restablecer exportaciones sin fumigación. La primera reunión entre ambas agencias se realizó el 15 de abril, y ya se ha programado una visita de representantes del USDA en agosto.

Si bien Marambio reconoció que la nueva normativa no estará lista para la próxima temporada, se mostró confiado en alcanzar una solución. Más aún, destacó un hecho inédito: por primera vez, su organización estableció contacto directo con la Comisión de Uva de Mesa de California para formar un grupo de trabajo conjunto. Este gesto podría marcar un cambio en la forma en que se abordan los conflictos comerciales.

En definitiva, el mensaje que dejó el seminario va más allá de una coyuntura específica. Se trata de una invitación —o más bien una exigencia— a repensar el modelo productivo de la fruticultura chilena. En un mundo donde la competencia se intensifica y los estándares se elevan, la calidad ya no es un atributo deseable: es una condición indispensable para sobrevivir.

FUENTE: Fresh Fruit Portal con aportes de Redacción +P.

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