Polonia

Polonia alerta por una caída del 50% en su cosecha de manzanas tras graves heladas

Hasta el 90% de las flores habrían sido destruidas, mientras los productores anticipan pérdidas históricas y una fuerte suba de precios.

El sector frutícola de Polonia enfrenta uno de sus momentos más delicados en los últimos años tras una serie de heladas severas que han afectado gravemente a los cultivos de manzanos en todo el país. Las primeras estimaciones apuntan a una posible reducción de hasta el 50% en la producción de la próxima temporada, un escenario que genera profunda preocupación entre los productores y que podría tener repercusiones en el mercado europeo de la fruta.

Hay que tener en cuenta que Polonia es hoy el principal productor de manzanas de la Unión Europea con una oferta anual promedio superior a las 3,8 millones de toneladas, un 35% del total de la cosecha de todo el bloque comunitario. Una caída de cosecha efectiva del orden del 50% en este país impacta en la dinámica comercial en todo el mercado. Y no solo en el mercado en fresco sino también en la industria de jugos.

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Según explicó Jakub Krawczyk, director de exportación de Appolonia, el invierno ya había debilitado considerablemente a los árboles antes de que llegaran las heladas primaverales. Durante los meses más fríos, las temperaturas descendieron hasta los -20 °C, provocando daños significativos en los brotes. Variedades populares como Jonagold, Mutsu y Ligol fueron especialmente afectadas, dejando a numerosos árboles en malas condiciones e incluso obligando a arrancar algunos de ellos.

Heladas primaverales agravan la crisis

Sin embargo, el golpe más duro llegó en abril, cuando se registraron dos episodios de heladas en momentos críticos del desarrollo de los cultivos. El primero tuvo lugar entre el 16 y el 18 de abril, en la fase de brote verde, afectando principalmente a las variedades de floración temprana. El segundo episodio, aún más devastador, ocurrió entre el 26 y el 29 de abril, en plena floración. Durante varias noches consecutivas, las temperaturas cayeron por debajo de cero, con registros que se mantuvieron negativos desde las 21:00 hasta las 6:00 de la mañana.

A pesar de los esfuerzos de los productores por mitigar los daños, las condiciones extremas superaron la capacidad de respuesta en muchas explotaciones. Uno de los métodos más eficaces fue el riego por aspersión aérea, que protege los tejidos vegetales mediante la formación de una capa de hielo controlada. No obstante, esta técnica requiere entre 30.000 y 35.000 litros de agua por hectárea y hora, una demanda difícil de sostener en un contexto de sequía. Muchas fincas solo disponían de reservas suficientes para uno o dos días, cuando en realidad se necesitaban hasta cuatro días de protección continua.

Además, el uso intensivo de sistemas eléctricos durante la noche generó sobrecargas en la red, provocando fallos en transformadores y cortes de suministro que agravaron la situación. Otros métodos, como los sistemas de aspersión de bajo consumo, demostraron ser ineficaces frente a temperaturas inferiores a -5 °C, ya que los propios equipos se congelaban. También se utilizaron técnicas complementarias como mallas antigranizo, nebulización y hogueras, aunque estas solo lograron aumentar la temperatura entre uno y dos grados, insuficiente frente a heladas de hasta -7 °C.

Impacto económico y preocupación por el futuro del sector

El impacto ha sido generalizado en las principales regiones productoras del país, incluyendo Sandomierz, la región de Lublin y Mazovia, especialmente en zonas como Warka y Grójec. Durante estos episodios, las temperaturas nocturnas alcanzaron los -5 °C en plena floración, mientras que durante el día apenas superaban los 7 °C.

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Tras un invierno extremo y nuevas heladas en abril, el sector frutícola enfrenta una de sus peores temporadas en años.

Tras un invierno extremo y nuevas heladas en abril, el sector frutícola enfrenta una de sus peores temporadas en años.

Las consecuencias ya comienzan a vislumbrarse. Según Krawczyk, entre el 80% y el 90% de las flores podrían haber sido destruidas, lo que afectará directamente al volumen de producción. Aunque aún es pronto para una evaluación definitiva, las previsiones iniciales apuntan a una caída de hasta el 50% en la cosecha. Este descenso dependerá de factores como la ubicación de las fincas, las variedades cultivadas y la evolución del clima en los próximos meses.

La preocupación entre los productores es evidente, especialmente tras dos temporadas complicadas. Ante este panorama, muchos optarán por conservar las manzanas almacenadas en cámaras frigoríficas ULO (Ultra Low Oxygen) durante más tiempo, esperando una subida de precios que les permita compensar las pérdidas. Se prevé que esta estrategia prolongue la disponibilidad de producto almacenado hasta septiembre, cubriendo parcialmente el vacío dejado por las variedades de verano, también afectadas por las heladas.

El problema no se limita a las manzanas. Otros cultivos frutales como ciruelos, cerezos, melocotoneros y frutos rojos también han sufrido daños considerables. Esta situación podría tensionar la oferta general de fruta en Polonia y contribuir a un incremento sostenido de los precios durante toda la temporada.

En definitiva, las heladas de este año no solo han puesto en jaque la producción inmediata, sino que también plantean desafíos estructurales para el sector frutícola polaco, que deberá adaptarse a condiciones climáticas cada vez más impredecibles.

FUENTE: Fresh Palza con aportes de Redacción +P.

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