El estudio indica que “mientras un segmento de la oposición anuncia que está escribiendo el réquiem del peso; el gobierno, sin explicitar, también contribuye a su redacción”.
La entidad - dirigida por Carlos Melconian, el referente económico de Patricia Bullrich- señala que mientras el Banco Central emite “se sigue contrayendo la demanda de dinero, haciendo cada vez más pesada la carga del impuesto inflacionario”.
“Esta situación reafirma la importancia del recambio presidencial del 10 de diciembre, dado que se necesita un diagnóstico correcto y medidas apropiadas para dejar atrás la estanflación y contener los riesgos inmediatos de la coyuntura”, añade el reporte de la entidad que que en los años 90’ cobijó a Domingo Cavallo.
El trabajo indica que “aunque en el segundo semestre de 2022 también se verificó aceleración inflacionaria, la actual coyuntura es cualitativamente distinta”.
“No sólo porque los guarismos de variación mensual del IPC ahora se han instalado en los dos dígitos. También por el hecho que se agotan recursos como un tipo de cambio especial para la soja como forma de recuperar reservas, mientras la deuda comercial y por el swap con China se ha incrementado casi US$15.000 millones de dólares en un año”, sostiene el reporte.
Por otro lado, se subraya que “en el plano fiscal, la diferencia está en que la aceleración inflacionaria no será factor de licuación del gasto público y reducción del déficit, como ocurrió en el segundo semestre de 2022”. “Así, se ha configurado un combo extremadamente preocupante de aceleración inflacionaria más deterioro adicional del rojo estatal, con reservas negativas y en un contexto de altísima incertidumbre electoral”, advierte el IERAL.
De acuerdo con datos del Banco Central, la base monetaria total al 20 de septiembre pasado equivalía al $6.4 billones de pesos, pero la cantidad de letras de liquidez (Leliqs) asciende a $17 billones.