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La medida tiene detractores.
El precio es un dólar, pero obviamente no es el único aporte de los interesados. La oferta de estas viviendas a un precio simbólico viene acompañada de condiciones significativas. Los futuros propietarios deben comprometerse a renovar las propiedades adquiridas, contando con al menos 90.000 dólares para su reparación. Además, deben ocupar la vivienda dentro del año de compra y residir en ella durante un mínimo de cinco años.
Hay más. Se especificó que solo los compradores individuales pueden pujar por las viviendas de 1 dólar; las organizaciones sin fines de lucro deberán pagar mil dólares y las entidades o desarrolladores, sin fines de lucro y con más de 50 empleados, tendrían que pagar 3.000 dólares.
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El presidente del Concejo Municipal, Nick Mosby.
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Si bien a muchos se le puede iluminar la mirada con solo pensar en ser propietarios en EEUU arrancando con un capital de un dólar, lo cierto es que la medida tiene detractores. La controversia reside en el temor a que este programa pueda precipitar un proceso de desplazamiento de residentes de larga data en favor de poblaciones con mayor poder adquisitivo.
“Esta es una mala política porque no protege ni prioriza los derechos de las personas en estas comunidades”, declaró el presidente del Concejo Municipal, Nick Mosby, en declaraciones a USA Today.
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Baltimore se encuentra a 64 kmss de Washigton DC.
El funcionario recuerda une experiencia anterior que puso en marcha la ciudad en la década de 1970. En aquellos años, el programa impactó en la revalorización de propiedades y el aumento de rentas, resonando como una advertencia para los actuales esfuerzos de revitalización.
Para mitigar estos riesgos, se estableció un proceso de evaluación riguroso para los solicitantes, incluyendo la revisión de antecedentes penales, la existencia de gravámenes o juicios abiertos, y el historial de posesión de propiedades vacías. Con esto, buscan garantizar que los beneficiarios del programa tengan la capacidad y la intención de contribuir positivamente a la comunidad.
A pesar de las críticas y desafíos, la iniciativa de casas por 1 dólar ofrece una potencial solución a la problemática de viviendas desocupadas y en deterioro, pero también plantea interrogantes sobre inclusión, equidad y el futuro social y urbano de la ciudad.