Pese a este avance, el acuerdo aún debe superar importantes desafíos antes de entrar en vigencia. Su implementación requiere la ratificación del parlamento de la UE y los países del Mercosur, un proceso que podría enfrentar resistencia en Europa, donde países como Francia y Austria han manifestado reparos. “La gran pregunta es cuándo entrará en vigor este acuerdo,” explicó Marcelo Elizondo, especialista en comercio internacional. “Las divergencias políticas y los obstáculos parlamentarios hacen que el proceso pueda extenderse por años”, remarcó.
En términos globales, el tratado consolida la posición del Mercosur en el comercio internacional. Dante Sica, ex ministro de Producción y titular de la consultora Abeceb, subrayó la importancia estratégica de esta asociación: ”Pasamos de acuerdos que cubrían menos del 9% del PIB mundial a casi el 45%, lo que posiciona al Mercosur en un nivel completamente distinto de integración global”, remarcó el economista.
En el caso de las frutas quedarán excluidas de la aplicación de aranceles en el plazo de un año aquellas como las manzanas, peras, duraznos, cerezas y ciruelas. Le siguen las legumbres, frutos secos, pasas de uvas, uvas de mesa, el maní y las infusiones (café, mate y té). Además están las especias y bebidas (agua mineral, cervezas y espirituosas). También los productos de la pesca, como la merluza, vieiras y calamares.
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Las exportaciones de frutas, beneficiadas con este nuevo acuerdo.
En ese sentido tendrán una desgravación entre cuatro y diez años los productos de la pesca como los langostinos y conservas de pescado. Le siguen las hortalizas, plantas y tubérculos alimenticios y las frutas cítricas. En este último caso están también los limones, naranjas y mandarinas. Así como las frutas finas: arándanos, frutillas. Y la harina de maíz, el almidón y el arroz partido. Ese mismo tiempo tendrán una desgravación las preparaciones alimenticias y pastas, las golosinas, las mermeladas, jaleas y otras preparaciones con base de frutas, las hortalizas en conserva, los helados, el alimento para mascotas, la manteca y preparación de maní y los vinos.
El acuerdo entre la UE y el Mercosur, que se viene preparando desde hace unos 25 años, todavía está pendiente de la aprobación de al menos 15 de los 27 estados miembros de la UE, así como del Parlamento Europeo.
Quienes apoyan el acuerdo dicen que ofrece una manera de reducir la dependencia del comercio con China y aísla a las naciones de la UE del impacto de los aranceles comerciales que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con imponer.
Sin embargo, los opositores sostienen que el acuerdo daría lugar a importaciones baratas de productos sudamericanos, de una manera que no cumpliría con las normas ecológicas y de seguridad alimentaria de la UE. La importación de carne de vacuno de los países latinoamericanos era la preocupación más evidente.
La UE, Alemania y España celebran el acuerdo
"Este es un acuerdo en el que todos ganan, y que aportará beneficios significativos a los consumidores y a las empresas de ambas partes", afirmó en un comunicado.
Von der Leyen añadió que el acuerdo se centra en la "justicia y el beneficio mutuo". Dijo que más de 350 productos de la UE están ahora protegidos por "una indicación geográfica", y que las normas sanitarias y alimentarias de la UE "siguen siendo intocables". El canciller alemán, Olaf Scholz, también celebró la conclusión del acuerdo y afirmó en X que se había superado "un obstáculo importante".
Para la Argentina, productos como carne vacuna, vino y frutas tienen el potencial de expandir su presencia en un mercado de alto poder adquisitivo. Además, el acceso a Europa podría generar inversiones en procesos de industrialización local, aumentando el valor agregado de las exportaciones locales. En materia energética, en el contexto actual de crisis en Europa, la posición estratégica de la Argentina en recursos como el gas y el litio se vuelve aún más relevante.
Fuente: DW y Agencias.