Abandono vial: Rutas 22 y 151 ponen en riesgo a Vaca Muerta y a la fruticultura
Trabajadores de Vialidad Nacional alertan: el colapso de las rutas 151 y 22 por falta de fondos frena el transporte para Vaca Muerta y la salida de la producción frutícola.
Un informe técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) denunció un proceso de desmantelamiento institucional sin precedentes desde su creación en 1958.
El reporte -que detalla que ha perdido al 20% de la dotación total- afirma que el presupuesto consolidado para el año 2026 muestra una caída real del 75% respecto de 2023. Además, según FEPEVINA. durante los ejercicios 2024 y 2025, el Estado subejecutó más del 50% de los recursos asignados, incluso aquellos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos.
Estado crítico de la red vial y el foco en la Patagonia
De acuerdo a la proyecciones del reporte, entre el 65% y el 70% de la Red Vial Nacional presenta un estado regular o malo. FEPEVINA afirma que el abandono del mantenimiento preventivo acelera el deterioro estructural, lo que dispara los costos logísticos y reduce la competitividad regional.
En la Patagonia, el impacto alcanza niveles de emergencia vial absoluta. La Ruta Nacional 151, eje vital para la logística de Vaca Muerta y de la fruticultura del Valle, exhibe baches profundos tipo "cráter" que obligan a los conductores a circular por la banquina. Los datos de tránsito revelan un flujo de hasta 22.000 vehículos diarios en tramos cercanos a Cipolletti, donde el colapso del paquete estructural compromete la seguridad de los usuarios.
El diagnóstico técnico de FEPEVINA para esta ruta descarta el bacheo superficial y exige una reconstrucción total con refuerzo de base para soportar el tonelaje de la industria petrolera.
Ruta 22 - en mal estado - Allen 06
El tránsito pesado de Vaca Muerta supera la capacidad estructural de las rutas patagónicas.
Claudio Espinoza
El desafío logístico de la Ruta 22
A la hora de repasar el diagnóstico de la Ruta 22, las miradas estan puestas en Vaca Muerta. La actividad en la cuenca neuquina genera un movimiento de más de 2.000 camiones de arena por día destinados al proceso de fractura hidráulica. Este tráfico pesado, que proviene mayoritariamente desde Entre Ríos, destruye el pavimento de la Ruta Nacional 22, especialmente en el "cuello de botella" entre Roca y Cipolletti.
En el tramo Allen-Cipolletti (Río Negro), el 24,3% del flujo vehicular corresponde a transporte pesado, una cifra que excede la capacidad de diseño original, tal como lo adelantamos desde +P con fuentes oficiales.
La falta de control de peso agrava la situación. Actualmente, solo funciona una balanza operativa en Chichinales, cuya ubicación responde al flujo frutícola histórico de oeste a este, lo que la vuelve inútil para fiscalizar el ingreso de arena que circula en sentido opuesto. Las empresas cargan los camiones con un exceso de dos a cinco toneladas para ahorrar viajes, una negligencia que destruye la durabilidad del asfalto.
ruta 22 accidente transito peras (1)
Desde FEPEVINA alerta sobre un "desmatelamiento" de Vialidad Nacional y su impacto en la seguridad vial.
Seguridad vial: un saldo de muertes evitables
FEPEVINA tambien hace foco en que el deterioro de la infraestructura vial se traduce en una tragedia humanitaria. Entre 2022 y 2023, las víctimas fatales en rutas aumentaron un 14%, con cifras que superan las 4.369 muertes anuales.
Para 2024, las proyecciones de organizaciones civiles elevan el total de muertos a 5.908 personas, lo que arroja un promedio mensual de 492 fallecimientos.
ASFALTO RUTA 23 2
Desde Vialidad Nacional informaron obras de mantenimiento sobre la ruta 22.
Un golpe a los pilares
En definitiva, las Rutas Nacionales 151 y 22 representan las arterias vitales por las que fluye la riqueza del norte patagónico. Mientras que la Ruta 151 es hoy el cordón umbilical de la industria energética, sosteniendo el vertiginoso ritmo de fractura en Vaca Muerta, la Ruta 22 continúa siendo el camino histórico que conecta el esfuerzo de la fruticultura con los mercados del mundo.
El diagnóstico de FEPEVINA es claro: no se trata solo de baches o falta de presupuesto, sino de la viabilidad de un modelo productivo. Sin una inversión estructural urgente, el colapso de la infraestructura terminará por asfixiar a los dos motores económicos más importantes de la región, transformando la ventaja competitiva de la energía y la fruta en un costo logístico insostenible y, lo que es más grave, en un riesgo constante para la vida de quienes las transitan.