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Acusan al Estado de mirar para otro lado mientras el sistema de riego "está en terapia"

Quedan 6 consorcios de regantes activos en el Valle. Recordaron que el sistema es estatal y está concesionado. Alcanza para reparaciones, no hay inversiones.

Cuando quedan pocos días para el inicio de una nueva temporada de riego, el presidente del Consorcio de Regantes de Cipolletti, Eduardo Artero, se vió en la necesidad de recordar que el sistema riego del Alto Valle, “no es de los productores; el sistema riego lo tenemos concesionado nosotros, pero es del Estado”, en este caso del provincial. Y que ellos, quienes administran el sistema, “todo lo que es mantenimiento lo hemos hecho”, pero que más allá de eso “no vi ningún proyecto o alguna inversión” para el mediano o largo plazo. Por eso este veterano dirigente, que ya va por los 74 años, consideró que “la salud del sistema de riego está medio en terapia intensiva”.

Para graficar como es -a su criterio- la actitud de los dueños del sistema (los gobiernos), puso como ejemplo lo que ocurre cada día en el dique Ingeniero Ballester, cuyo primer arco se puso en 1910 y que tiene en su coronamiento una sola mano asfaltada: “Pasan camiones con cincuenta toneladas por arriba, más todos los autos. Pero eso es un dique, no es un puente carretero. ¿Y ninguno lo vio? ¿El único que se da cuenta de que pasan todos esos camiones es Artero?”. Y espera al menos una señal de las autoridades: “Por lo menos que no pasen más camiones”, exige.

La proliferación de chacras abandonadas y loteos en zonas rurales reduce la cantidad de regantes activos y encarece el canon fijo para los pocos productores que siguen en actividad.

Los pavotes

Otra situación cotidiana, que también fue usada para demostrar como los gobiernos ignoran la actualidad del sistema, es el avance de ciudades y barrios sobre tierras productivas. Una consecuencia inmediata, es que, si un consorcio tiene 100 regantes, pero 20 veden su chacra para hacer un barrio, como esos 20 ya no pagan riego porque no tienen frutales, el costo se divide por los 80 que quedan. Pero de esos 80, puede haber otros 20 que dejan de pagar el riego porque no quieren producir más frutales a la espera de una oportunidad inmobiliaria. Entonces el mismo costo fijo de siempre, ya no se divide por los 100 originales, sino por los 60 que sí producen y necesitan el agua.

Artero sostiene que las autoridades políticas deben trabajar un proyecto para definir qué se hace con las tierras improductivas. Reconoce que “hay gente que está especulando con hacer un loteo”, y considera que es necesario “cobrarle una multa a ese tipo, que está especulando como si tuviera un terreno baldío en la ciudad”.

Si no se aplican correcciones, según este dirigente, “el sistema de riego se va a caer, porque no se lo puede seguir bancando (con los actuales ingresos en merma). Porque uno tiene que hacer un presupuesto, y un día van a pagar el canon de riego sólo los 4 o 5 pavotes que están laburando la chacra”.

Sobre la planificación urbana del Alto Valle, hizo otro par de preguntas para demostrar el estado de las cosas: ¿Porqué no hay ninguna especulación inmobiliaria arriba de la barda? ¿Alguien vió algún proyecto para urbanizar arriba de la barda?

Y todo el sistema estaría “en terapia”, por falta de inversiones programadas o de un proyecto para volver a tener 60.000 hectáreas en producción en vez de las 33.000 actuales.

Remarca que “los sistemas de riego tienen cada vez más ciudad, o pueblo, adentro, y siempre se deben mantener igual. Pero cada vez hay menos hectáreas en producción”.

Mientras tanto, otras situaciones dejan en evidencia como se sienten las cosas del lado del mostrador donde están los chacareros que manejan los consorcios: “Ahora con las lluvias, entró agua pluvial dentro del canal, porque (en las ciudades) usan el canal principal como como descarga pluvial. ¿Y eso quién lo repara? ¿Quién lo arregla?”. Y acota que “eso no tiene que existir, porque no te puedes meter agua contaminada dentro del sistema de riego”.

Artero cuestionó la falta de iniciativas para poner en producción las miles de hectáreas ociosas del Alto Valle frente a otros anuncios de infraestructura en la región.

Te lo tiro por la cabeza

Se le hace notar, en medio de sus apasionadas argumentaciones, que lo que está queriendo decir es que espera aportes del Estado, y que ese concepto, al menos hoy, es mala palabra.

“Y claro, sí el sistema de riego no es de los productores. El sistema de riego lo tenemos concesionado nosotros, pero es del Estado. Hay que recordar eso de vez en cuando”, comenta.

Y a ese argumento, le suma la falta de apoyo, y el argumento escala: “Yo tengo una concesión. Entonces mañana.. O si querés ahora mismo.. Tenemos una asamblea, votamos y se lo tiramos por la cabeza a la provincia. Listo, tomalo, manejalo vos”, hipotetiza.

Dique Ballester: carga pesada e infraestructura en riesgo. Artero cuestionó el tránsito de camiones de hasta 50 toneladas sobre la histórica estructura inaugurada en 1910 y reclamó medidas inmediatas para preservarla.

Vade retro

Su análisis surge de un determinado contexto, que no siempre es tenido en cuenta, y está marcado (además de camiones que cruzan por el dique o ciudades que avanzan sobre las acequias), por consorcios que ya no se puede sostener y que han ido quedando en manos del Estado, a través de intervenciones del Departamento Provincial de Aguas (DPA).

“Van quedando 6 consorcios nomás. Todo los otros están todos en manos de la provincia de vuelta, porque están intervenidos”, hace notar Artero, y suma a ese listado a los consorcios del IDEVI, Río Colorado, Cinco Saltos, y Valle Medio. Entre los que aún se apegan a los contratos originales, y llevan adelante una administración privada, se encuentran Cipolletti, Allen, Roca, Cervantes, Huergo y Regina.

La historia indica que, en los 90s privatizadores, Agua y Energía de la Nación transfirió los sistemas de riego a las provincias con la condición de que fueran privatizados. Surgió la resistencia de los chacareros, y la provincia diseño el sistema de los consorcios, que fue una forma de privatizar, pero dejando el gerenciamiento en mano de los interesados.

Del agua que corre por el canal principal “se sirven las hidroeléctricas que generan electricidad, también sacan agua para potabilizar en varias ciudades, pero... ¿Quién colabora? ¿Quién pone? Nadie, y lo tiene que seguir manteniendo el productor”, explica, y agrega que “dentro de todo, los consorcios somos bastante buenos administradores, y les salimos regalado, porque estamos sin fines de lucro, somos ad honorem, salvo por algún tanque de gasoil. Nadie cobra sueldos de 10 o 15 millones”.

En ese consorcio grande, o se segundo grado que conforman los presidentes de los 6 consorcios que quedan, fue donde se resolvió la semana pasada que el 18 de este mes se abrirán de nuevo las compuertas del canal de riego en Barda del Medio.

Regantes al límite de la sustentabilidad. De los consorcios originales fundados por los productores, solo seis continúan bajo administración privada; el resto ha debido ser intervenido por el Estado provincial.

¿Cuántas cosechas se quedó el gobierno?

Pero Artero, antes que administrar canales, fue presidente de la Federación de Productores durante 2 años. Renunció a fines de junio del 2005, cuando Néstor Kirchner gobernaba el país, y dijo a los medios en ese momento: “Como el gobierno nacional no entiende que nos estamos fundiendo, al igual que en el 2001, y continúa con las políticas de impuestos extorsivos sobre el campo, ya que nos sacan el 10 por ciento de retenciones sobre bulto terminado, me voy de Federación, porque no voy a soportar tampoco que se hable mal de mí”. A los cítricos se la había impuesto un tributo del 5% y la presión de los chacareros era muy alta en el Alto Valle.

Y comienza su análisis de la situación de la fruticultura con un comentario sobre una de las noticias más relevantes para el agro provincial de los últimos años: “Escuchás en la radio que van a poner 80.000 hectáreas bajo riesgo, con luz y todo. ¿Y para las 60.000 que hay acá, qué proyecto hay? ¿Cuál es el proyecto para las 30.000 que podemos poner en producción acá? “

Se le hace notar que, tal vez hoy sea más negocio regar, para cultivar maíz y hacer carne, que producir fruta. Y pareciera que sube el calor de la conversación:

“¿Cómo que no es negocio la fruta? ¿Y de qué estuvo viviendo, y de qué estuvieron viviendo durante ochenta años acá en el Valle? ¿O los chilenos cómo es que hacen cada vez más fruticultura? ¿O el mundo no hace cada día más fruticultura acaso?”.

A pesar de las dificultades financieras y el repliegue de la superficie cultivada, los consorcios definieron la apertura de canales en Barda del Medio para el inicio de un nuevo ciclo de riego.

El último

En ese punto de la charla con +P, aseguró que durante todos esos años “el único que desapareció fue el productor, porque el resto que vivió de la fruticultura, no desapareció”. Y volvió con sus preguntas: “¿No será que le metieron mucho la mano al bolsillo al productor? ¿No supusieron analizar desde la política esa parte? Porque retenciones, hace cuarenta años que tenemos retenciones, ¿quién la pagó?”.

Para este dirigente, todos los actores de esta economía regional saben cuánto van a cobrar antes de cada temporada, y todos tienen garantía de cobro, menos el productor, que debe esperar la liquidación final del exportador, sin garantías de un precio mínimo por su fruta, para cobrar.

Y repasó: “Todo va a los sindicatos, Funbapa, SENASA, las casas de plaguicidas, al gobierno nacional, al gobierno provincial... De todos esos, no desapareció ninguno. El único que desapareció fue el productor. ¿Por qué desapareció justo el que produce?”.

Asegura que los únicos que tienen facultad de manejar sus variables, son los que fijan los impuestos “que nunca los bajaron. O las cargas sociales, los ingresos brutos, o las retenciones. Cuarenta años de retenciones tuvimos. ¿Y quién la pagó? Las pagó la fruta del productor. No la pagó el exportador”.

Recordó de cuando las retenciones eran del 10% “en el primer gobierno de Alfonsín” y que después siempre estuvieron entre el 10 y el 5%. Pero, además, al sector le liquidaban el dólar a un valor oficial, inferior a la cotización de mercado, “y ahí nomás te sacaban el 10%”.

En ese momento se hace una pregunta que parece rondar las charlas de los productores que peinan canas: “¿Cuántas cosechas me sacaron a mí en treinta años?”.

Recalca que, en todos esos años,todos sabían cuánto iban a cobrar: desde el que cosecha hasta el vende el papel, el de la caja, el del camión, el del puerto. Todos sabían cuánto iban a cobrar, y todos cobraban. El único que iba a último en la cola, esperando, era el productor, que era el que había hecho todo el laburo”.

Atento a las noticias recientes, sobre la caída en exportaciones y en volúmenes de cosecha, Artero comentó: “Y ahora se lamentan porque no hay fruta o dicen que no hay cosecha, que no hay rentabilidad, que se perdió el setenta por ciento de la fruticultura del valle. ¿Y por qué se perdió? ¿No se nunca se pusieron a preguntar por qué?”.

FUENTE: Redacción +P