Variedades y montes más expuestos
Las recomendaciones apuntan con particular énfasis a las variedades de pera susceptibles, entre las que se mencionan Williams y Red Bartlett. Dentro de ese grupo, la atención debe ser mayor en aquellos montes con antecedentes de la enfermedad y sin aplicaciones preventivas recientes. La combinación de una variedad susceptible, un historial previo de sarna y la ausencia de tratamientos preventivos recientes configura el cuadro de mayor vulnerabilidad frente al escenario climático actual.
"Cabe destacar que otras variedades de pera también son susceptibles, por lo que las aplicaciones deben realizarse de forma general en el cultivo y extremar los cuidados en las variedades más vulnerables. Asimismo, las manzanas también se encuentran expuestas a infecciones por sarna del manzano, un hongo diferente (Venturia inaequalis), mientras que en el caso del peral la especie correspondiente es Venturia pyrina", explican expertos consultados por este medio.
En este punto, la pregunta es: ¿Cuándo intervenir? Para estos casos, la recomendación es aplicar algún fungicida sistémico dentro de las 48 a 96 horas posteriores al inicio de la precipitación. La ventana de intervención, por lo tanto, se define a partir del comienzo de la lluvia, lo que obliga a los productores a estar atentos al pronóstico y a organizar con anticipación los recursos y el momento de la aplicación, para no perder la oportunidad de control dentro del plazo indicado.
La semana pasada se había anunciado el “riesgo moderado”, pero el cuadro cambió con las últimas precipitaciones.
Monitoreo para evaluar los resultados
La estrategia no termina con la aplicación. A los 15 a 20 días a partir de la fecha, se sugiere realizar un monitoreo de hojas y pequeños frutos con el objetivo de evaluar la eficacia de las medidas de control empleadas. Durante esa revisión se deberá constatar la presencia o ausencia de infecciones primarias de sarna.
Expertos consultados por +P detallaron que: "Ante condiciones climáticas actuales de lluvias constantes, resulta aconsejable utilizar fungicidas de contacto como el mancozeb, combinados con productos curativos que posean un margen de acción de entre 72 y 96 horas desde el inicio de la infección".
Este seguimiento cumple una función central: los resultados del monitoreo permitirán ajustar la estrategia sanitaria para el resto de la temporada. Es decir, lo que se observe en hojas y pequeños frutos funcionará como base para decidir si las medidas adoptadas fueron suficientes o si corresponde modificar el plan de manejo sanitario en las semanas siguientes.
Un escenario que requiere seguimiento
El panorama descripto combina tres elementos que los productores deben tener presentes: un riesgo climático severo ya registrado en todo el valle, una proyección que indica que las condiciones podrían intensificarse, y la necesidad de actuar en plazos definidos tras cada precipitación. A ello se suma la importancia de verificar, a los 15 a 20 días, si los controles resultaron efectivos.
En síntesis, las indicaciones para el sector son claras: identificar los montes de variedades susceptibles como Williams y Red Bartlett, priorizar aquellos con antecedentes de la enfermedad y sin aplicaciones preventivas recientes, aplicar un fungicida sistémico dentro de las 48 a 96 horas posteriores al inicio de la lluvia y, finalmente, monitorear hojas y pequeños frutos para ajustar la estrategia sanitaria durante el resto de la temporada.
FUENTE: INTA con aportes de Redacción +P.