La resolución fue comunicada a través de una nota firmada por Marco Muñoz Fuenzalida, jefe de la División de Protección Agrícola-Forestal y Semillas del SAG, lo que selló formalmente el entendimiento bilateral.
Este logro es el resultado de una extensa negociación encabezada por el SENASA, en coordinación con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) del Ministerio de Economía y el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino. Las gestiones buscaron no solo abrir nuevos mercados para la citricultura nacional, sino también profundizar los lazos comerciales con un país vecino clave, como lo es Chile.
El protocolo fitosanitario acordado contempla un enfoque de sistemas para mitigar riesgos relacionados con plagas cuarentenarias, tales como Phytophthora palmivora y Guignardia citricarpa, conocida como la mancha negra de los cítricos. Estos mecanismos permiten garantizar que los limones exportados cumplan con los estándares de inocuidad y trazabilidad exigidos por el mercado chileno.
Además, los envíos deberán adherirse a un plan de trabajo bilateral que especifica todas las etapas del proceso: desde la producción en origen, pasando por el empaquetado y transporte, hasta el ingreso y control fitosanitario en destino.
Una oportunidad estratégica para los limones
La habilitación del mercado chileno cobra especial relevancia para el sector exportador argentino, no solo por su cercanía geográfica —lo que reduce significativamente los costos logísticos—, sino también por el creciente interés del consumidor chileno por frutas frescas de alta calidad, producidas bajo estándares rigurosos y sostenibles.
En lo que va de 2025, el SENASA ha certificado 142.000 toneladas de limones con destino a mercados altamente exigentes como Estados Unidos, Federación Rusa, Países Bajos y Grecia. La incorporación de Chile a esta lista amplía las oportunidades comerciales para los productores y exportadores locales, especialmente en momentos de alta competencia internacional.
Desde el sector agroexportador argentino, la noticia fue recibida con entusiasmo. Empresarios y representantes de cámaras vinculadas a la citricultura destacaron que este tipo de aperturas no solo consolida la posición del país como proveedor confiable de alimentos frescos, sino que también fortalece su competitividad a nivel global.
El acuerdo con Chile también sienta un precedente relevante para futuras negociaciones en el ámbito del comercio agroalimentario. La colaboración entre organismos sanitarios y la diplomacia económica demostró una vez más su eficacia como herramienta para generar nuevas oportunidades de desarrollo, empleo e ingreso de divisas. Este avance se suma a otros logros recientes de Argentina en el plano internacional, donde los productos agroindustriales continúan ganando terreno por su calidad, seguridad y sustentabilidad. En este contexto, la apertura del mercado chileno a los limones argentinos es más que una noticia puntual: es una muestra del potencial exportador del país cuando se trabaja de manera articulada entre el sector público y privado. Así, con la llegada de los primeros embarques a suelo chileno, se abre un nuevo capítulo en la historia del comercio bilateral, con sabor a limón y con proyección de crecimiento.