{# #} {# #}

ver más

Argentina, a un paso de exportar naranjas y mandarinas a EE. UU.: qué significa para el sector

Productores y exportadores confían en que la habilitación de EE. UU. impulse el crecimiento, diversifique destinos y potencie la competitividad argentina.

El sector citrícola de la Argentina atraviesa un momento de expectativa y entusiasmo ante la inminente posibilidad de que Estados Unidos habilite el ingreso de naranjas y mandarinas frescas provenientes del país. Se trata de un acuerdo considerado de “impacto significativo” para la industria, que hace años impulsa estrategias de expansión hacia nuevos destinos comerciales.

José Carbonell, director de la Federación Argentina de Cítricos (FEDERCITRUS), confirmó que existe una “confianza fundada” en que las negociaciones con las autoridades fitosanitarias estadounidenses se encaminen hacia una conclusión favorable en el corto plazo. En declaraciones a Canal E, el dirigente subrayó que la autorización de este tipo de exportaciones marcaría un “momento clave con efectos a largo plazo” para toda la cadena productiva, desde los productores primarios hasta la industria procesadora.

Un mercado clave para la expansión del sector

Estados Unidos ya se ha posicionado como el destino más relevante para los limones argentinos, cuyas exportaciones se consolidaron desde 2018. Por eso, la posibilidad de sumar naranjas y mandarinas frescas representa un salto estratégico. Según Carbonell, el mercado estadounidense combina altos niveles de consumo, exigencias de calidad que la Argentina puede cumplir y un calendario complementario que permite aprovechar la ventana de contraestación.

Actualmente, la mayor parte de la producción nacional de cítricos dulces —especialmente naranjas y mandarinas— se destina al mercado interno o a la industria, que produce jugos, aceites esenciales, cáscaras deshidratadas y otros derivados con demanda internacional. Sin embargo, el volumen disponible y la recuperación productiva de algunas regiones han incentivado la necesidad de ampliar horizontes.

En los últimos años se han concretado envíos de fruta fresca a Ecuador y avanzan conversaciones con otros destinos asiáticos, pero la apertura de Estados Unidos se mantiene como prioridad número uno para el sector. La expectativa es que la autorización permita no solo incrementar el volumen total de exportaciones, sino también diversificar riesgos y mejorar la competitividad frente a otros grandes productores mundiales.

Producción en crecimiento y desafíos persistentes

La citricultura se desarrolla principalmente en las regiones del NEA (Noreste Argentino) y NOA (Noroeste Argentino), zonas donde la producción de naranjas ha mostrado una tendencia alcista en las últimas campañas. A pesar de ello, el sector ha encontrado obstáculos internos y externos que condicionan su expansión.

cítricos naranja

Con altos niveles de expectativa, el país se prepara para un acuerdo que podría transformar la cadena productiva de naranjas y mandarinas.

Uno de los desafíos más relevantes es la pérdida de presencia en mercados que históricamente resultaban clave, como Indonesia, Filipinas y Canadá. A esto se suma la caída de participación en la Unión Europea, impactada por los requisitos y restricciones vinculados a la mancha negra, una enfermedad que afecta a diversos países productores y que ha generado fuertes debates sanitarios en el bloque europeo.

El clima también ha jugado en contra. En el NEA, una fuerte helada redujo significativamente los volúmenes disponibles, afectando no solo a productores argentinos sino también a los de Uruguay. Estos eventos climáticos extremos e imprevisibles han llevado al sector a reforzar estrategias de manejo, inversión y planificación para garantizar un abastecimiento estable en el largo plazo.

Un futuro con oportunidades claras

A pesar de las dificultades, la demanda internacional de cítricos se mantiene robusta, impulsada por el creciente interés global en alimentos frescos y saludables. En este contexto, Carbonell enfatizó que la Argentina cuenta con un antecedente muy favorable: el éxito en la exportación de limones a Estados Unidos, que desde su reapertura en 2018 se transformó en el principal mercado para ese producto.

La posibilidad de ofrecer fruta fresca fuera de temporada es una de las ventajas competitivas más destacadas por los especialistas. Esto permite al país insertarse en nichos de mercado donde la oferta interna estadounidense disminuye, mejorando los precios y generando oportunidades para productores y empacadores.

La industria acompaña este proceso con expectativas de crecimiento en los segmentos de jugos, aceites esenciales y cáscaras, productos con fuerte demanda en la industria alimentaria y cosmética global. Si bien la apertura estadounidense se centra en fruta fresca, los líderes sectoriales confían en que el impulso general del comercio bilateral contribuirá también al fortalecimiento del complejo industrial.

En un contexto de reacomodamiento global del comercio agroalimentario, la posible luz verde de Estados Unidos representa un factor de enorme relevancia para la citricultura argentina. De concretarse, se abriría una etapa de crecimiento sostenido para un sector que busca recuperar mercados, ampliar su presencia internacional y consolidar su competitividad.

Fuente: Ferdercitrus con aportes de la Redacción +P.