Desde entonces, la curva ha sido claramente ascendente. Los especialistas coinciden en que uno de los factores determinantes fue la menor disponibilidad de fruta en el último tramo de 2025 y los primeros días de enero de 2026. Este “bache” en la oferta generó una presión alcista en los precios, lo que incentivó mayores compras externas para abastecer el mercado interno.
En este contexto, la Argentina jugó un papel clave. Como principal proveedor de peras para Brasil, el país aprovechó la ventana comercial generada por los altos precios y la escasez relativa de producto. Al inicio de la temporada de cosecha, las exportadoras argentinas encontraron un escenario favorable que derivó en una fuerte presión de ventas hacia el mercado brasileño.
Argentina consolida su liderazgo en el mercado brasileño
La demanda interna en Brasil también ha mostrado un dinamismo particular. A diferencia de otras frutas, el consumo de peras mantiene una firmeza sostenida, impulsada en parte por hábitos de consumo cada vez más consolidados. Este fenómeno se da incluso en un contexto de desaceleración económica moderada, influida por la incertidumbre política propia de un año electoral.
En octubre de 2026, Brasil celebrará elecciones presidenciales en las que se definirá el futuro político del país. Por un lado, el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, buscará la reelección. Por el otro, emerge como figura relevante Eduardo Bolsonaro, quien representa la continuidad del espacio liderado por su padre, Jair Bolsonaro. Este escenario genera expectativas en el ámbito económico, aunque hasta el momento no ha afectado de manera significativa el comercio frutícola.
Uno de los aspectos más destacados del informe es el elevado nivel de concentración en el origen de las importaciones. Argentina representa el 87% del total de las peras que ingresan a Brasil, una cifra que evidencia su posición dominante. Este porcentaje ha crecido notablemente en los últimos años: en 2017, la participación argentina era del 67%, lo que implica un aumento de 20 puntos porcentuales.
Este avance se explica por dos factores principales. En primer lugar, la mejora en la calidad de la oferta exportable argentina, que ha logrado adaptarse a las exigencias del mercado brasileño. En segundo término, un posible cambio en las preferencias del consumidor, cada vez más habituado a las peras provenientes de Argentina frente a otras alternativas como Chile o países europeos.
Para la economía frutícola argentina, Brasil es un socio estratégico. Aproximadamente el 35% de las exportaciones de peras tienen como destino el país vecino, lo que lo convierte en el principal mercado para este producto. Si bien en los primeros meses del año su participación suele reducirse debido a la competencia de envíos hacia destinos de ultramar, en el segundo semestre Brasil adquiere un peso casi excluyente.
Perspectivas económicas y contexto político
Los datos más recientes de COMEX STAT confirman esta tendencia. Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones argentinas de peras hacia Brasil alcanzaron las 40.200 toneladas. Esto representa un crecimiento del 13% interanual y un incremento del 32% en comparación con el promedio de los últimos cinco años.
El desempeño positivo en valores y volúmenes refleja no solo la fortaleza de la demanda brasileña, sino también la competitividad del sector exportador argentino. En este sentido, el tipo de cambio juega un rol clave: la apreciación del real frente al dólar permite mejorar los retornos en moneda dura para los exportadores, incentivando mayores envíos. Hoy la paridad cambiaria se encuentra a punto de perforar el piso de los cinco reales por dólar, el valor más bajo de los últimos dos años.
No obstante, el vínculo comercial no está completamente aislado del contexto político. Las relaciones entre los gobiernos pueden influir, directa o indirectamente, en el desarrollo del comercio bilateral. Actualmente, la administración argentina mantiene mayor afinidad con el espacio político vinculado a Bolsonaro que con el liderado por Lula da Silva. Si bien las operaciones comerciales continúan con normalidad, una mejora en el diálogo político podría contribuir a consolidar aún más el intercambio en el sector frutícola.
De cara al resto de 2026, las perspectivas son alentadoras. Se espera que las importaciones brasileñas de peras mantengan la tendencia alcista, sostenidas por una demanda interna firme y condiciones cambiarias favorables. Asimismo, los precios podrían continuar en niveles elevados si persisten las restricciones en la oferta global.
En definitiva, el mercado brasileño se posiciona como una pieza clave para el desarrollo de la fruticultura regional, ofreciendo oportunidades concretas para los exportadores argentinos. El desafío hacia adelante será sostener la calidad, diversificar mercados sin perder competitividad y adaptarse a un contexto económico y político en constante evolución.