Exportaciones de peras argentinas cayeron 4,5% en este primer trimestre del año
El volumen de exportaciones de peras superó las 118.000 toneladas, con un arranque impulsado por Brasil.
Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones de peras argentinas alcanzaron poco más de 118.300 toneladas, un volumen que deja sensaciones encontradas en el sector. Por un lado, representa una caída interanual del 4,5% respecto al mismo período del año anterior; por otro, implica un crecimiento del 2,5% en comparación con el promedio del primer trimestre de las últimas cinco campañas comprendidas entre 2021 y 2025.
La evolución reciente muestra una dinámica oscilante. En 2022, las exportaciones tocaron un piso de 103.200 toneladas, marcando uno de los momentos más críticos de los últimos años. A partir de allí comenzó una recuperación progresiva que llevó a un máximo de 123.900 toneladas en la temporada 2025. Sin embargo, el inicio de 2026 volvió a mostrar un leve retroceso, ubicándose en las actuales 118.300 toneladas.
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A pesar de esta caída reciente, los volúmenes exportados se mantienen por encima del promedio de las últimas diez campañas, lo que evidencia cierta solidez estructural del sector. No obstante, el desempeño aún se encuentra lejos del récord alcanzado en 2020, cuando se exportaron 134.100 toneladas en el primer trimestre.
Impulso inicial y condicionantes productivos
El inicio de la temporada 2026/27 mostró señales alentadoras, especialmente en los primeros dos meses del año. Enero y febrero registraron un crecimiento significativo en los envíos al exterior, impulsados principalmente por una situación particular del mercado: los bajos niveles de stock en el último trimestre de 2025.
Esta escasez afectó especialmente a los mercados latinoamericanos y, en particular, a Brasil, principal destino de la pera argentina. Durante los últimos meses del año pasado y los primeros de 2026, el mercado brasileño se encontraba desabastecido o parcialmente desabastecido, lo que generó un escenario favorable para las exportaciones argentinas.
En este contexto, una porción importante de la cosecha que comenzó en enero fue destinada a cubrir esa demanda insatisfecha. Los precios en Brasil alcanzaron niveles significativamente superiores a los promedios históricos, lo que incentivó a los exportadores a volcar grandes volúmenes hacia ese destino.
pera cosecha cargando en camion
La demanda brasileña de pera impulsó los envíos en enero y febrero, pero perdió fuerza hacia marzo.
Sin embargo, esta situación no se mantuvo constante. A medida que el mercado brasileño recuperó su equilibrio entre oferta y demanda, los precios comenzaron a normalizarse y a acercarse a los valores históricos. Como consecuencia, se desaceleró el ritmo de crecimiento de las exportaciones hacia ese país.
A este escenario comercial se suma un factor productivo que también condiciona la campaña: la merma en la cosecha del Alto Valle. Distintos actores del sector estiman una caída de entre el 10% y el 15% respecto al año anterior. Las causas principales fueron las tormentas de granizo y las heladas tardías de primavera, que afectaron el desarrollo del fruto en una etapa fenológica clave.
Este impacto climático no solo reduce el volumen disponible para exportación, sino que también puede afectar la calidad de la fruta, otro factor determinante en los mercados internacionales.
Mercados clave y desafíos internacionales
En cuanto a la distribución de los destinos de exportación, Brasil continúa liderando ampliamente. Durante el primer trimestre, se enviaron hacia ese país poco más de 43.500 toneladas, lo que representa el 37% del total exportado. Esta cifra confirma la centralidad del mercado brasileño para la pera argentina.
En segundo lugar se ubica Rusia, con 21.900 toneladas, equivalente al 18% del total. Sin embargo, al comparar estos datos con los de 2017, se observa una tendencia clara: mientras Brasil ha ganado participación como destino, Rusia ha reducido su peso relativo en las exportaciones argentinas.
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La consolidación de Brasil y, en general, de América Latina como destino clave no es casual. Existe una estructura logística consolidada, con décadas de experiencia en el comercio bilateral. Hace más de sesenta años que Argentina exporta peras a Brasil, lo que ha permitido construir relaciones comerciales estables, contratos preestablecidos y un conocimiento profundo del mercado. Este entramado facilita la colocación de la fruta y reduce los riesgos operativos, algo especialmente valorado en un contexto internacional cada vez más incierto.
En contraste, otros mercados presentan mayores desafíos. Estados Unidos, por ejemplo, aparece como un destino potencialmente atractivo, pero enfrenta obstáculos significativos. Entre ellos, se destacan los altos niveles de stock existentes en ese país, lo que limita la demanda de importaciones.
A esto se suman las tensiones geopolíticas y comerciales que afectan al comercio internacional. Las políticas arancelarias de Estados Unidos han mostrado cambios frecuentes, con aumentos, reducciones y amenazas de nuevas medidas que generan incertidumbre entre los exportadores.
Este contexto dificulta la planificación y la toma de decisiones empresariales. La falta de previsibilidad en los costos y condiciones de acceso al mercado estadounidense reduce la fluidez de las operaciones y afecta la transparencia en las negociaciones. En definitiva, aunque Estados Unidos sigue siendo un mercado relevante, su complejidad actual lo convierte en un destino menos dinámico en comparación con Brasil y otros países de la región.
El panorama general para la temporada 2026/27 muestra, entonces, una combinación de factores positivos y desafíos. Por un lado, el sector logró capitalizar una ventana de oportunidad en los primeros meses del año, impulsada por la escasez en mercados clave. Por otro, enfrenta limitaciones productivas y un contexto internacional incierto.
La evolución de los próximos meses dependerá en gran medida de cómo se comporten los principales mercados, especialmente Brasil, y de la capacidad del sector para adaptarse a las condiciones cambiantes.
También será clave observar la recuperación productiva tras los eventos climáticos adversos y el impacto que esto tendrá en la oferta disponible. En un escenario donde la competitividad está cada vez más ligada a la eficiencia y la diversificación de mercados, la pera argentina deberá seguir ajustando su estrategia para sostener su presencia internacional.
Así, el primer trimestre deja una señal clara: el sector mantiene su capacidad exportadora, pero deberá navegar un contexto más exigente para consolidar su crecimiento en lo que resta del año.