El negocio global de peras rompe récords en 2025: qué está pasando con los precios
El comercio mundial de peras superó los 2,7 millones de toneladas y consolidó tres años de suba en los valores internacionales.
El negocio mundial de exportación de peras atraviesa una etapa de consolidación y crecimiento en términos de valor, aunque con matices en los volúmenes y fuertes contrastes entre los principales actores del mercado. Así lo revela un reciente informe elaborado por la consultora iQonsulting, dirigida por Isabel Quiroz, que analiza el comportamiento de la actividad durante 2025 y su evolución en los últimos años.
De acuerdo con el estudio, las exportaciones globales de peras alcanzaron el año pasado un récord histórico en términos de facturación: 2.951 millones de dólares. Este resultado se logró con un volumen cercano a los 2,7 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 2,9% respecto de la temporada anterior. En términos de valor, el crecimiento fue del 3% en comparación con 2024, confirmando una tendencia alcista que se viene consolidando desde hace al menos tres campañas.
El análisis histórico muestra que, tras una temporada 2023 en la que los volúmenes apenas superaron los 2,5 millones de toneladas, las exportaciones globales retomaron una senda de crecimiento progresivo durante 2024 y 2025. En términos acumulados, el aumento fue del 8% entre 2003 y 2025. Este comportamiento también se refleja en la evolución de los precios: luego de tocar un piso en 2022, los valores comenzaron a recuperarse hasta alcanzar en 2025 el nivel más alto de la última década.
En particular, los últimos tres años han sido clave en términos de precios internacionales. El valor promedio de exportación superó el dólar por kilo, un umbral significativo que no se había alcanzado en campañas anteriores. Este fenómeno se da en un contexto paradójico: si bien diversos estudios internacionales muestran una tendencia a la baja en el consumo de peras —especialmente en Europa—, los precios continúan en alza. En el mercado europeo, por ejemplo, el valor promedio de la fruta creció aproximadamente un 10% en las últimas campañas.
China lidera y Europa redefine el comercio
Uno de los datos más relevantes del informe es la fuerte concentración del comercio internacional en pocos países. China se mantiene como el principal productor y exportador a nivel global, con una participación del 26% del total. A pesar de haber enfrentado una caída en su producción debido a condiciones climáticas adversas en sus zonas productivas, el gigante asiático logró incrementar sus exportaciones hasta las 707.000 toneladas. Sin embargo, lo hizo con un valor FOB promedio relativamente bajo, de 89 centavos de dólar por kilo, lo que refleja una estrategia de volumen más que de posicionamiento en segmentos premium.
En un segundo escalón aparecen Países Bajos, Argentina y Bélgica, cada uno con una participación del 12% del mercado global. El caso de Países Bajos resulta particular: si bien es un actor clave en la producción de la variedad Conference, entre el 30% y el 40% de sus exportaciones corresponden a reexportaciones de fruta proveniente principalmente de Chile, Argentina y Sudáfrica. Esta dinámica se explica en gran parte por el rol estratégico del puerto de Rotterdam, uno de los principales puntos de ingreso de fruta de contraestación hacia Europa.
Esta lógica de redistribución convierte a Europa en un nodo central del comercio global de peras, no solo como consumidor sino también como plataforma logística. En este contexto, los mercados asiáticos y europeos continúan siendo los destinos más atractivos en términos de precio, lo que condiciona las estrategias de los países exportadores.
Argentina: volumen competitivo, precios rezagados
Argentina, por su parte, se posiciona como uno de los principales exportadores netos del mundo, también con una participación del 12%. No obstante, su valor FOB promedio —84 centavos de dólar por kilo— se ubica por debajo del promedio internacional, lo que evidencia una de las principales debilidades estructurales del sector.
En este escenario global, el desempeño de Argentina presenta claroscuros. Por un lado, el país mantiene una presencia relevante en el comercio internacional; por otro, enfrenta una marcada volatilidad tanto en volumen como en valor. Según datos del Servicio Nacional de Seguridad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) , el piso de exportaciones se registró en 2022, con poco más de 275.000 toneladas. A partir de allí, las ventas externas crecieron de manera significativa hasta 2024, para luego registrar una leve caída en 2025, cerrando en algo más de 336.000 toneladas.
En cuanto a los ingresos, el comportamiento también muestra una recuperación sostenida desde el piso alcanzado en 2002. Este crecimiento se vincula directamente con la mejora en los precios internacionales, lo que se refleja en el valor FOB promedio de las exportaciones argentinas. En 2003, este indicador se ubicaba en 71 centavos de dólar por kilo, mientras que en 2025 alcanzó los 84 centavos. Sin embargo, este valor aún se encuentra por debajo del récord de 93 centavos registrado en 2018.
Más allá de esta mejora, el informe subraya que Argentina históricamente ha obtenido precios inferiores al promedio mundial. Esta brecha se explica, en gran medida, por la estructura de sus mercados de destino. Mientras que países como China, Sudáfrica y varios europeos orientan una parte significativa de su oferta hacia mercados asiáticos y europeos —donde los retornos son más altos—, Argentina concentra sus exportaciones en destinos menos rentables.
Dependencia de Brasil y desafíos estructurales
En particular, el mercado brasileño absorbe más del 40% de las exportaciones argentinas de peras. Si bien se trata de un socio comercial clave por cercanía y volumen, no ofrece los mismos niveles de precio que otros mercados más exigentes. Europa, en tanto, representa una porción menor de los envíos y suele implicar mayores costos logísticos y requisitos de calidad.
Esta dependencia de mercados con menor capacidad de pago limita el potencial de crecimiento en valor del sector argentino. A ello se suman otros factores estructurales, como los costos internos, la competitividad cambiaria y las dificultades para diversificar destinos.
El conclusión, si bien el contexto internacional es favorable en términos de precios, Argentina enfrenta el desafío de reposicionarse en el mercado global. Esto implica no solo mejorar la calidad y la eficiencia productiva, sino también avanzar en estrategias comerciales que permitan acceder a destinos más rentables.
En definitiva, el negocio mundial de las peras muestra signos de solidez, con volúmenes estables y precios en alza. Sin embargo, la competencia es cada vez más intensa y las diferencias entre países se profundizan. En este escenario, el futuro del sector argentino dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas reglas del comercio internacional y aprovechar las oportunidades que ofrece un mercado en transformación.
Fuente: iQonsulting con aportes de Redacción +P.
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