Exportaciones frutícolas argentinas: La pera y el limón mantienen el liderazgo
Las exportaciones frutícolas del país alcanzaron durante el año pasado las 770.000 toneladas por un valor de 604 millones de dólares.
El 2025 finalizó con una exportación de fruta fresca superior a la de los tres últimos años, aunque sin alcanzar los niveles históricos. El total exportado fue de 770.000 toneladas, por un valor de 604 millones de dólares. Esto representa, en volumen, un +7% respecto de 2024 y un +8% en comparación con el promedio de los últimos tres años. En valor, el incremento fue del 13% y 19%, respectivamente.
La mayor caída de la exportación de fruta fresca se dio durante 2022 y 2023, correspondientes a los últimos años del gobierno de los Kirchner, cuando el caos y la hiperinflación dominaron la economía argentina. El gobierno de Milei logró normalizar y ordenar la economía, bajar la inflación y otorgar mayor previsibilidad. Esto benefició al sector frutícola, lo que se tradujo en un aumento de las exportaciones. Sin embargo, la recuperación fue menor a la esperada. Esto se debe, en parte, a la dura herencia de años de crisis y deterioro; pero también a que la fruticultura no es una prioridad para el gobierno actual. Este está apuntando a los sectores económicamente más fuertes dentro de Argentina, como el agro y la minería. Las economías regionales están en segundo plano y continúan enfrentando situaciones muy complejas y falta de competitividad. El llamado “costo argentino” sigue siendo muy elevado, restando competitividad a los productos. La carga impositiva supera la de otros países y, a pesar de las promesas, aún no se ha aliviado. A esto se suma una infraestructura deteriorada. En un país tan extenso, con trayectos hacia los puertos mayores que los de sus competidores, la red vial deteriorada constituye un problema serio. La reforma laboral aún no se ha concretado. El comercio exterior, con falta de acuerdos y aranceles elevados, es otro freno al desarrollo de las exportaciones.
Esto explica que las dos frutas estrella, como la pera y el limón, puedan mantener un comercio mundial activo gracias a que poseen ventajas competitivas. Ambas frutas han encontrado en Argentina condiciones ideales de crecimiento, que permiten lograr producciones eficientes y obtener frutas de muy alta calidad. Los volúmenes producidos son elevados, ubicándose en los primeros puestos del ranking mundial. Sus producciones se ven beneficiadas por la gran escala. Entre ambas aportan desde hace años alrededor del 70% de las exportaciones argentinas de frutas frescas.
Restante frutas
Diferente es la situación de las restantes frutas. De ellas también se obtienen calidades muy buenas, frecuentemente superiores a las de otros países, pero no presentan las ventajas competitivas del limón y la pera. Esto hace que el comercio no logre desarrollarse plenamente: la exportación en fresco es acotada y no consigue superar cierto nivel. La mayor parte de su producción se destina al mercado interno y una parte se industrializa.
Pera: se exportaron 336.000 toneladas, un volumen similar al de 2024 (-2%), pero superior al de los tres años previos. Latinoamérica continúa acentuando su liderazgo, recibiendo más del 50% del total exportado. En especial, el mercado brasileño aprecia la pera argentina y adquiere los mayores volúmenes. También en México, Perú y, en menor medida, Paraguay, Ecuador y Colombia se ha avanzado con los envíos. Dentro de los destinos de ultramar se destacan, en orden de importancia, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea. Esta última fue, hace muchos años, la principal compradora de peras argentinas, pero, debido a la expansión de su producción propia y a cambios en las preferencias varietales, ha reducido significativamente sus compras.
Limón: luego del derrumbe de las exportaciones en fresco en 2024, se logró una recuperación parcial. Estas alcanzaron en el 2025 las 217.000 toneladas, un +27% respecto de 2024, aunque sin llegar a las históricas 250.000 toneladas. Europa volvió a concentrar la mayor parte de la exportación (46%), seguida por Europa del Este. Estados Unidos, luego de importar volúmenes récord en 2023 y 2024, registró una caída asociada en parte al cambio de política exterior norteamericana, e importó solo 49.000 toneladas. A diferencia de la mayoría de las otras frutas, Latinoamérica es un destino secundario para el limón argentino
Manzana: fue un buen año para la manzana argentina, ya que su exportación volvió a superar las 90.000 toneladas, luego de tres años en los que apenas alcanzó las 70.000 toneladas. Su principal mercado es claramente Brasil, seguido por otros países vecinos como Paraguay y Bolivia. Los envíos de ultramar son reducidos y se concentran principalmente en la variedad Pink Lady y en manzanas orgánicas.
Naranjas: también en este caso se logró una recuperación, alcanzando las 91.500 toneladas, niveles similares a los previos a 2021. Más de la mitad se envía a Latinoamérica. Dentro de este bloque, el principal comprador es Paraguay; también Brasil está adquiriendo creciente importancia. Europa recibe un tercio de los envíos, manteniendo desde hace años un comercio muy estable.
Mandarinas: no fue un buen año, ya que la producción se vio diezmada por fenómenos climáticos extremos. La mayor parte se destinó al mercado interno, enviándose volúmenes acotados a Rusia, Brasil, Canadá y otros destinos menores.
Cereza: luego de la exitosa campaña 2024/25, sufrió bajo adversidades climáticas que determinaron una fuerte merma productiva y redujeron los volúmenes exportables. En 2025 se embarcaron 5.800 toneladas, lo que contrasta con las 8.700 toneladas del 2024.
Arándanos, Uvas de mesa, Duraznos+ Nectarines, Kiwis, Granadas: mantienen exportaciones acotadas, que no superan las 5.000 toneladas por especie.
* Ingeniera agrónoma y presidenta de la consultora Top Info Marketing S.A.
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