Todo esto explica la locura de los chinos por las cerezas australes y el éxito de Chile en este negocio, con volúmenes mucho menor también participan Argentina, Nueva Zelanda y Australia.
Pero la cereza es una real princesa, muy sensible a las inclemencias climáticas. Una lluvia previa a la cosecha puede traer pérdidas millonarias. También exige una logística perfecta en todo su recorrido; desde el cultivo hasta la llegada a los mercados. El sector chileno ha trabajado mucho este punto, contratando buques rápidos, los Cherry Express, negociando con China para habilitar puertos, reducir el tiempo de espera y la cantidad de inspecciones. Todo esto se debe a que la cereza debe llegar perfecta a los mercados. Las cerezas de calidad superior son vendidas inmediatamente a precios elevados. Cerezas con calidad inferior, detalles cualitativos o de menor tamaño no las quiere nadie, se acumulan stocks y son un real problema para todo el comercio.
La exigencia de una calidad consistente y de una fruta grande incluso se acrecienta. Actualmente se pasó de apreciar el tamaño XL, a exigir el Jumbo y aún mayores. También la presentación es fundamental, tiene que ser atractiva y llamativa. Hay que pensar que suelen ser regalos.
La campaña pasada fue exitosa en la cual Chile logró exportar volúmenes récord, llegar con calidad a los mercados y mantener los precios en un buen nivel. Este año se presenta algo más complejo. Problemas climáticos dañaron fuertemente la cosecha, en especial la temprana. Además, hubo un retraso madurativo. Este no solo se dio en Chile, sino también en Argentina. En este último país se espera poder recuperar el retraso y exportar más que en años previos. Se estima una exportación de 6.000 toneladas, esto sería un +26% que 2022 y +5% que 2021. Pero Chile no podrá compensar el retraso y las mermas de sus variedades tempranas. La segunda estimación del Comité indica un total de 407.000 toneladas, ligeramente menos que en el 2022/23 (412.000 toneladas). Según algunos analistas los volúmenes serán aun menores, inferiores a las 400.000 toneladas.
El otro desafío de la actual campaña es la calidad, que fue afectada por las lluvias y tormentas. Ante la merma productiva, las empresas podrían estar tentadas en exportar calidades que no cumplen con las elevadas exigencias chinas, lo que sería un grave error. Por otro lado, el inicio más tardío tiene este año un aliado, la fecha de la celebración del Año Nuevo. Esta es tardía, el 10 de febrero, dando un mayor margen para los embarques. El año pasado, el festejo fue muy temprano, el 22 de enero. Eso exigió hacer un gran trabajo desde la producción, hasta la logística para arribar a China antes de esta fecha.
China volverá ser el gran mercado, recibiendo el 85-90% de los envíos australes. A pesar de los esfuerzos realizados, no se logró avanzar por ahora en otros mercados. En estos las cerezas no tienen la posición superior, como la que tiene en China. En Norteamérica o Europa, la misma es una fruta más que se ofrecen para las fiestas. Pero este año los mayores precios a los que se comercializan la mayoría de las frutas y las mermas registradas en algunas que compiten con las cerezas (ej. arándanos, uvas) podría darle cierta ventaja. Pero esto se verá a medida que evolucione la campaña.
*Ingeniera Agrónoma. Directora de la consultora TopInfo.