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Chile pierde terreno en mercado brasileño: las importaciones de manzanas descienden en 2025

Brasil importó más de 22.000 toneladas menos que en 2024, con Chile perdiendo participación y Argentina ganando terreno.

Las importaciones de manzanas de Brasil experimentaron un freno significativo durante la temporada 2025, marcando un punto de inflexión en el comercio regional de esta fruta. De acuerdo con las estadísticas oficiales difundidas por el gobierno del vecino país, durante el año pasado Brasil importó poco más de 213.600 toneladas de manzanas, cifra que representa una caída interanual cercana al 9% en comparación con el volumen consolidado en 2024.

En términos nominales, el retroceso fue relevante: unas 22.000 toneladas menos ingresaron al mercado brasileño respecto del año anterior. Sin embargo, el análisis no se agota en la comparación interanual. Cuando se contrasta el volumen importado en 2025 con el promedio de los últimos cinco años (período 2020–2024), surge un dato que relativiza parcialmente la magnitud de la caída: el total importado el año pasado fue 57% superior al promedio de ese quinquenio. Esto refleja que, si bien hubo una contracción frente a 2024, el nivel de importaciones sigue siendo elevado en una perspectiva de mediano plazo.

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Según fuentes vinculadas a la industria frutícola de Brasil, la principal causa de este descenso fue el mayor volumen de manzana de cosecha local disponible en el mercado interno. La campaña 2025 se caracterizó por incrementos productivos locales que permitieron abastecer con mayor holgura la demanda doméstica, reduciendo así la necesidad de recurrir a la importación. Como consecuencia directa, los importadores brasileños moderaron sus compras externas, ajustándose a un escenario de mayor oferta interna.

Este comportamiento no resulta novedoso para el mercado. Históricamente, las importaciones de manzanas de Brasil han representado alrededor del 20% del total del comercio de manzana en fresco del país. La experiencia muestra que la variable determinante para el crecimiento o la caída de las importaciones es, fundamentalmente, el volumen de la cosecha local. En años de alta producción brasileña, las importaciones tienden a disminuir; en campañas de menor cosecha, ocurre el fenómeno inverso. En ese sentido, fuentes del mercado brasileño aseguran que los resultados finales de 2025 estuvieron plenamente alineados con los pronósticos iniciales, que ya anticipaban un escenario de menor demanda externa debido a los incrementos productivos registrados durante la temporada.

Chile fue el país que más cedió mercado

Al analizar el desempeño de los principales países proveedores, las estadísticas oficiales muestran cambios relevantes en la participación de cada origen. Tal como se refleja en los datos del comercio exterior brasileño, Chile fue el país que más cedió terreno en el mercado durante 2025.

Las exportaciones chilenas de manzana hacia Brasil totalizaron 92.500 toneladas, lo que implica una caída interanual cercana al 20%. En valores absolutos, esto se traduce en unas 21.000 toneladas menos exportadas en comparación con 2024. Pero más allá del retroceso en volumen, el dato más significativo es la pérdida de participación de Chile dentro del total importado por Brasil.

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En 2024, cerca del 50% de las importaciones brasileñas de manzana tenían origen chileno. Durante 2025, esa proporción se redujo al 43%, reflejando una pérdida de más de seis puntos porcentuales en la cuota de mercado. Este fenómeno sugiere que Chile comenzó a redirigir parte de su oferta exportable hacia otros destinos, probablemente atraído por mejores precios o mayores retornos en mercados alternativos, en un contexto de menor dinamismo de la demanda brasileña.

Argentina ganó participación y fortaleció su presencia

En contraste con el desempeño chileno, la oferta argentina mostró una evolución claramente positiva. Durante 2025, las exportaciones de manzanas argentinas con destino a Brasil alcanzaron poco más de 40.000 toneladas, lo que representa un crecimiento interanual del orden del 17%. En términos nominales, el aumento fue de aproximadamente 6.000 toneladas respecto del año anterior.

Este crecimiento no solo se reflejó en volumen, sino también en participación de mercado. La cuota argentina dentro del total de las importaciones brasileñas pasó del 14% en 2024 al 19% en 2025, es decir, un incremento de cinco puntos porcentuales. Este avance consolida a la Argentina como un proveedor cada vez más relevante para Brasil, aprovechando tanto la cercanía geográfica como una estrategia comercial más competitiva en un año de menor presión importadora total.

Por su parte, Italia se mantuvo relativamente estable. Las exportaciones italianas registraron una baja marginal cercana a las 4.000 toneladas, pero aun así el país europeo conserva el segundo lugar como proveedor de manzanas en el mercado brasileño, mostrando una posición sólida y menos volátil frente a los cambios coyunturales de la oferta local brasileña.

Conclusiones y perspectivas

Como conclusión, puede afirmarse que la caída de las importaciones de manzanas en Brasil durante 2025 estuvo explicada fundamentalmente por una mayor oferta de producción local, que redujo la necesidad de abastecimiento externo. En este contexto, se observó una reconfiguración del mapa de proveedores, con Chile cediendo parte de su participación y desviando volúmenes hacia otros mercados, mientras que Argentina logró capitalizar la coyuntura y aumentar tanto sus envíos como su cuota de mercado.

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El freno a las compras externas estuvo marcado por una oferta local más abundante y un consumo interno firme.

Independientemente de este ajuste, Chile continúa liderando con amplia diferencia como principal exportador de manzanas hacia Brasil, y no se espera que esta tendencia se modifique de manera sustancial en el corto o mediano plazo. La economía brasileña se mantiene firme, con un crecimiento proyectado en torno al 3,5% y una inflación relativamente controlada, factores que sostienen el consumo interno.

De cara a 2026, el foco estará puesto nuevamente en la evolución de la nueva cosecha brasileña, tanto en volumen como en calidad. Estas variables serán claves para definir el nivel de importaciones y las oportunidades comerciales para los países exportadores en una nueva temporada que recién comienza.

Fuente: Redacción +P.