Soler añadió, siempre en declaraciones a la página especializada Portal Frutícola, que la destrucción se está realizando en sitios autorizados y bajo estricta supervisión aduanera. "La fruta se traslada en camiones, previo retiro de los pallets", detalló. Además, cada exportador recibirá un documento de inspección y un certificado de rechazo de la fruta, lo que formaliza el proceso y facilita la documentación para las empresas afectadas. esta documentación luego será utilizada para la presentación ante las empresas de seguros que cubrían la mercadería.
Según fuentes consultadas por +P que se encuentran trabajando en el puerto de Nansha aseguran "el proceso de la destrucción de cerezas sigue su avance tal lo comunicado oportunamente. Todo es muy lento, pero ya estamos en un punto que no tiene marcha atrás". La fuente agregó que todo este procedimiento con suerte durará un par de semanas. "Debemos entender que estamos hablando de más de 1.300 contenedores por destruir".
Si tomamos las referencias de Julio Ruiz-Tagle, quien señala la destrucción de un contenedor toma aproximadamente dos horas -una vez liberado por Aduana y verificado por el inspector privado- estaríamos hablando, para eliminar el total de los contenedores que trajo el Maersk Saltoro, de cerca de tres meses de trabajo (computando trabajar las 24 horas del día con un digestor). Ahora, tal como se mencionó oportunamente, se prevé la existencia de ocho puntos distintos de destrucción para los más de 1.300 contenedores bajo análisis. Bajo este esquema, el tiempo para la destrucción total de la mercadería se reduciría a poco más de tres semanas.
Un golpe para la industria frutícola
La situación del Maersk Saltoro ha puesto en jaque a la industria de exportación de cerezas, una de las más dinámicas y rentables de Chile. La demora en la llegada del buque a China provocó que un alto volumen de fruta perdiera su calidad comercial, llevando a la decisión de su destrucción masiva.
El mercado chino es clave para la exportación de cerezas chilenas, especialmente durante el Año Nuevo Lunar, cuando la demanda se dispara. Sin embargo, los retrasos y problemas logísticos han afectado gravemente la colocación de la fruta en el mercado asiático, reduciendo las oportunidades de comercialización y generando pérdidas millonarias para los exportadores.
Las exportaciones de cerezas han crecido exponencialmente en la última década, con China como el principal destino. Sin embargo, eventos como este evidencian la fragilidad de la cadena logística y la necesidad de estrategias de mitigación. La industria deberá evaluar medidas para reducir el riesgo de futuras crisis, ya sea mediante diversificación de mercados, mejoras en la logística marítima o la búsqueda de acuerdos que permitan minimizar impactos en caso de contingencias.
A medida que avanzan las inspecciones y la destrucción de los lotes dañados, la industria frutícola chilena enfrenta uno de los momentos más complejos de la temporada. La coordinación con las autoridades chinas será clave para minimizar pérdidas y restaurar la confianza en la exportación de cerezas, un pilar fundamental de la economía agrícola del país.
Fuente: Portal Frutícola con aportes de la Redacción de +P.