Uno de los principales activos incorporados es, además, el galpón de empaque del establecimiento, con infraestructura para acondicionamiento, clasificación, embalaje y almacenamiento en frío. De esta manera, Global Fresh no solo incrementa su superficie productiva, sino que también fortalece su capacidad para integrar distintas etapas de la cadena frutícola dentro del Valle Medio.
La compra se encuadra en el proceso de expansión que la empresa viene desarrollando en Río Negro. La incorporación de El Curundú permite profundizar el proyecto productivo que Global Fresh inició en la región con la adquisición del establecimiento Chimpay, consolidando una plataforma de mayor escala en una zona considerada estratégica por su disponibilidad de tierras, recursos hídricos y condiciones agroclimáticas.
La compañía de la familia Pérez incorporó El Curundú, en Lamarque, y amplió significativamente su plataforma productiva en una de las zonas con mayor potencial frutícola de Río Negro.
El movimiento adquiere especial relevancia en un contexto en el que las empresas frutícolas buscan ganar escala, eficiencia y capacidad exportadora para afrontar el aumento de los costos y la pérdida de competitividad que atraviesa la actividad. El acceso a tierras productivas, infraestructura de empaque y superficies disponibles para futuras inversiones posiciona a Global Fresh como uno de los actores que más está avanzando territorialmente en la actividad frutícola regional.
Un establecimiento emblemático
El Curundú tiene una extensa trayectoria en la fruticultura argentina. Su etapa más importante comenzó en 1992, cuando fue adquirido por Expofrut, bajo la conducción del empresario Giovanni “Nino” Bocchi. El proyecto contempló el desarrollo de un gran polo productivo y demandó importantes inversiones en riego, infraestructura, tecnología y nuevas plantaciones.
De las aproximadamente 15.300 hectáreas que comprendía el establecimiento, más de 500 fueron sistematizadas para riego en los primeros años. El emprendimiento se convirtió así en uno de los proyectos agroindustriales más ambiciosos de la Patagonia y en una pieza relevante de la estrategia exportadora de Expofrut, especialmente para el abastecimiento de los mercados europeos con peras y manzanas.
La crisis estructural de la fruticultura argentina modificó posteriormente ese escenario. La pérdida de competitividad, el incremento de los costos y las dificultades para sostener las exportaciones llevaron a Expofrut a reducir progresivamente sus operaciones hasta cesar sus actividades en el país en 2019.
Tras la salida de la compañía, los activos quedaron bajo la administración del Grupo Prima, propietario de las marcas Moño Azul y Patagonian Fruit Trade, que mantuvo la explotación del establecimiento mientras evaluaba alternativas para su futuro.
Ahora, el desembarco de Global Fresh abre una nueva etapa para El Curundú. Más que una transferencia de activos, la operación refuerza el proceso de concentración y modernización de la estructura productiva del Valle Medio y muestra el creciente protagonismo de Global Fresh en la fruticultura del norte patagónico.
Con tierras, plantaciones, infraestructura de empaque y un importante banco de superficie para futuros desarrollos, la compañía suma una plataforma que podría convertirse en uno de los pilares de su estrategia de crecimiento y en un nuevo impulso para la producción frutícola rionegrina.
FUENTE: Redacción +P.