ver más

El precio de la manzana no da tregua: subió 63% en un año y alcanzó un récord en dólares

El kilo promedio alcanzó los $4.065 en julio y las variedades premium ya superan hoy los $7.000 en algunos puntos de venta.

Los precios de la manzana en el mercado interno argentino continúan mostrando una marcada firmeza y se mantienen entre los valores de frutas que más se han alejado de la evolución general de la inflación. Según el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), correspondiente a los datos de inflación de julio, el precio promedio de la manzana en góndola alcanzó los $4.065 por kilo durante el último mes.

El valor representa un incremento del 2,1% respecto de junio, cuando el precio promedio se había ubicado en $3.982 por kilo. De esta manera, la evolución mensual de la manzana quedó prácticamente alineada con la inflación nacional, que también fue del 2,1% en julio.

Sin embargo, detrás de esta aparente estabilidad mensual se encuentra una dinámica mucho más marcada cuando se amplía el período de análisis. La trayectoria del precio de la manzana presenta una volatilidad considerablemente mayor que la del Índice de Precios al Consumidor (IPC), comportamiento que responde, entre otros factores, a la fuerte estacionalidad que caracteriza al producto y a las variaciones de oferta a lo largo del año.

Mientras el IPC mostró durante los últimos meses una evolución relativamente estable, el precio de la manzana atravesó movimientos mucho más pronunciados. Esta diferencia se hizo particularmente evidente durante el segundo semestre del año pasado, cuando el valor de la fruta experimentó una fuerte aceleración y se ubicó claramente por encima de la evolución de los precios generales de la economía.

Un precio que también crece medido en dólares

Para analizar la evolución del valor de la manzana y reducir, al menos parcialmente, las distorsiones que genera la dinámica macroeconómica argentina, resulta interesante observar el precio promedio expresado en dólares.

En julio, el kilo de manzana alcanzó un valor promedio de US$2,71, lo que representa un aumento del 1,1% respecto de junio y, más significativamente, un crecimiento del 45% interanual.

La evolución adquiere mayor relevancia cuando se observa la serie histórica. Los valores actuales se encuentran muy por encima de los registrados en los años anteriores y muestran una tendencia ascendente que permite dimensionar con mayor claridad el cambio experimentado por el mercado.

La comparación de los meses de julio de los últimos cinco años muestra que julio de 2026 registra el valor más elevado del período analizado. En julio de 2025, el precio promedio se ubicaba en torno a US$1,85 por kilo, mientras que un año después llegó a US$2,71.

Es decir, en apenas doce meses el valor medido en dólares sumó aproximadamente US$0,86 por kilo, un salto significativo para un producto cuyo comportamiento está estrechamente vinculado con la disponibilidad de fruta, los costos de conservación, la calidad y la dinámica de comercialización.

La manzana se despega de la inflación

Pero quizás el dato más significativo para comprender la situación actual sea la comparación interanual.

En los últimos doce meses, el precio de la manzana registró un incremento del 63%, frente a una inflación general del 34%. La diferencia es considerable: el precio de la fruta avanzó casi 30 puntos porcentuales por encima del IPC.

El comportamiento también contrasta con la evolución de otras frutas monitoreadas por el organismo estadístico. Tanto el limón como la naranja y la banana presentaron variaciones interanuales inferiores a la inflación general, lo que vuelve a destacar la particular situación de la manzana dentro del mercado frutícola.

Este comportamiento diferencial permite observar que no se trata solamente de una consecuencia de la inflación general de la economía. La oferta específica de manzana, las condiciones productivas y la disponibilidad de fruta están teniendo un peso determinante en la formación de los precios.

En otras palabras, la manzana está atravesando una dinámica propia, en la que las restricciones de oferta se combinan con una demanda interna que continúa convalidando valores elevados.

Menor oferta en los Valles de Río Negro y Neuquén

Uno de los principales factores que explican la firmeza del mercado interno es la menor disponibilidad de fruta originada en la cosecha de los Valles de Río Negro y Neuquén, principal zona productora de manzanas de la Argentina.

La menor cosecha registrada durante la presente temporada redujo los volúmenes disponibles para abastecer al mercado. A medida que avanza el año, esta situación adquiere mayor relevancia, especialmente para las empresas que cuentan con fruta almacenada en cámaras frigoríficas y que pueden administrar su comercialización en función de las condiciones del mercado.

Por el momento, no aparecen señales claras de que los precios puedan ceder de manera significativa durante los próximos meses. La oferta limitada constituye un factor de sostén y, si la demanda continúa respondiendo a los valores actuales, el mercado podría mantener su firmeza hasta el cierre del año.

Esta situación representa, al mismo tiempo, una oportunidad y un desafío para los distintos actores de la cadena.

Un alivio para quienes conservaron fruta de calidad

El escenario actual resulta particularmente favorable para los productores y empresas que lograron preservar volúmenes de fruta de buena calidad y que cuentan con manzana almacenada en cámaras de frío.

En los principales centros de consumo, especialmente en los cordones norte del Gran Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las manzanas de calidad premium están alcanzando actualmente valores que superan los $7.000 por kilo en góndola.

La diferencia respecto del promedio nacional informado por el INDEC muestra, además, la dispersión existente dentro del mercado. El precio promedio permite seguir la tendencia general, pero no refleja necesariamente los valores que alcanzan determinadas variedades, calibres y categorías de calidad en los puntos de venta de mayor poder adquisitivo.

Para las empresas que pudieron preservar una buena proporción de su cosecha, el escenario resulta especialmente atractivo. Los mayores precios obtenidos en el mercado interno pueden compensar, al menos parcialmente, la pérdida de volumen provocada por una cosecha menor.

Así, aquellos productores y empresas que lograron mantener fruta de buena calidad tienen por delante una temporada que, desde el punto de vista de los precios, puede resultar muy positiva.

El desafío de la ecuación entre precio y volumen

La situación es diferente para quienes no lograron conservar los volúmenes esperados. En estos casos, el análisis de rentabilidad no puede limitarse al precio obtenido por kilo.

La menor producción implica necesariamente una reducción de los kilos comercializados. Por eso, el resultado económico final dependerá de la relación entre el incremento del precio y la caída de los volúmenes disponibles.

Los bajos stocks de manzana en cámaras de frío permiten proyectar precios sostenidos hasta fin de año.

En términos económicos, la ecuación precio por cantidad (P x Q) será determinante para establecer quiénes terminarán ganando y quiénes no durante la presente temporada.

Un productor puede obtener un precio considerablemente superior al del año anterior, pero si la caída de su producción fue demasiado pronunciada, ese aumento podría no alcanzar para compensar la reducción de los kilos vendidos. Por el contrario, quienes lograron conservar una mayor proporción de su cosecha y, además, cuentan con fruta de calidad, podrán aprovechar plenamente el contexto de precios elevados.

El escenario plantea, por lo tanto, una marcada diferencia entre empresas según su disponibilidad de fruta.

Un mercado que mantiene su fortaleza

La evolución de los últimos meses confirma que el mercado interno argentino continúa ofreciendo valores firmes para la manzana. El precio promedio de $4.065 por kilo registrado en julio, el valor de US$2,71 por kilo y el crecimiento interanual del 63% configuran un escenario excepcional cuando se lo compara con la evolución general de los precios y con el comportamiento de otras frutas.

La menor oferta proveniente de los Valles de Río Negro y Neuquén aparece como uno de los principales elementos detrás de esta situación. Al mismo tiempo, la demanda interna continúa convalidando precios elevados, especialmente para la fruta de mejor calidad.

Con una oferta que seguirá siendo limitada durante los próximos meses, el mercado no parece mostrar, al menos por ahora, condiciones que permitan anticipar una corrección significativa de los valores. Para los productores que lograron atravesar una temporada de menor cosecha conservando fruta de calidad, el contexto puede convertirse en una oportunidad para mejorar sus resultados.

El balance definitivo, sin embargo, dependerá de cuánto volumen haya podido salvar cada empresa y de los precios efectivamente obtenidos. La ecuación entre mayores precios y menores cantidades terminará definiendo la rentabilidad de la campaña.

Por ahora, los números muestran un dato contundente: mientras la inflación general avanzó 34% en los últimos doce meses, la manzana aumentó 63%. Y medida en dólares, alcanzó en julio su valor más alto de los últimos cinco años. El mercado interno, lejos de perder fuerza, continúa sosteniendo precios que se ubican en niveles históricamente elevados.

FUENTE: Redacción +P con aportes estadísticos del INDEC y SENASA.