Sin embargo, quienes destinen su producción a la exportación tienen un paso adicional: deben acercarse a la oficina de SENASA más próxima para validar la documentación, llevando impresos por duplicado tanto el formulario de inscripción al RENSPA como los anexos correspondientes a cada programa de exportación en el que estén inscriptos.
Datos actualizados
El organismo hizo especial hincapié en un punto que suele pasarse por alto: antes de confirmar la inscripción, cada productor debe revisar y declarar cualquier modificación en los marcos de plantación de sus cuadros —cantidad de plantas, distancia entre filas y entre plantas, año de plantación, especie y variedad—.
No se trata de un requisito meramente administrativo: esos datos son la base con la que SENASA calcula la estimación de rendimiento por hectárea para cada código de unidad productiva (UP) y variedad, además de definir la red de trampeo —los dispositivos que monitorean la presencia de plagas— que exige cada plan de trabajo de exportación.
Qué pasa con los cambios de titularidad
Para los establecimientos que atravesaron un cambio de dueño o una actualización del contrato de explotación durante el año, SENASA habilitó dos vías: enviar la documentación por correo electrónico a renspasigtraza@senasa.gob.ar o presentarla en persona, con original y copia, en la oficina más cercana.
SENASA habilitó la inscripción y reinscripción al RENSPA y a los programas sanitarios de exportación. Además, pidió revisar y actualizar los datos de cada unidad productiva.
La documentación requerida incluye el título que acredite la explotación del campo (escritura, contrato de arrendamiento o comodato), el DNI del titular —o de quien represente a la empresa, en caso de una razón social—, la constancia de CUIT o CUIL y el contrato social cuando la explotación esté a nombre de una firma.
Los mercados que exigen protocolos propios
Actualmente, hay varios programas de exportación vigentes, cada uno con sus propias exigencias sanitarias según el país comprador. Para peras, manzanas y membrillos, rigen protocolos diferenciados para Brasil (bajo un sistema de mitigación de riesgo), China e Israel. Para las cerezas, hay requisitos específicos para China y para Canadá; en este último caso, a través de un sistema de medidas integradas orientado a controlar la Lobesia botrana, la polilla de la vid.
SENASA aclaró, además, una diferencia operativa entre programas: mientras que para los protocolos de peras, manzanas y membrillos los formularios ya salen conformados desde Sigtraza según los códigos de UP y variedad registrados, en el caso de las cerezas los anexos deben completarse de forma manual, aunque el registro de los códigos también se hace en la misma plataforma.
Lo que viene después
El trámite de agosto no es el final del proceso, sino el punto de partida de la temporada: entre septiembre y mediados de octubre, como ocurre cada año, los establecimientos productivos recibirán inspecciones de SENASA, momento en el que deberán tener a disposición toda la documentación mencionada, junto con el cuaderno de campo actualizado. Quienes tengan dudas sobre el trámite pueden escribir a renspasigtraza@senasa.gob.ar.
FUENTE: SENASA con aportes de Redacción +P.