En contraste, la producción de peras mostraría un panorama más favorable. WAPA estima un volumen de 1.946.482 toneladas para la campaña 2026/27, equivalente a un incremento del 5,5% respecto de la temporada anterior y un nivel 9,9% superior al promedio de los últimos tres años. Sin embargo, el organismo advirtió que esta recuperación todavía se mantiene por debajo del potencial productivo de los huertos europeos.
Las principales variedades de manzanas registran retrocesos
Las proyecciones también evidencian una disminución en la producción de las variedades de manzana más relevantes del mercado europeo.
La variedad Golden Delicious, la más producida en el bloque, alcanzaría un volumen de 1.809.982 toneladas, lo que supone una caída del 11,1% frente a la campaña anterior. Por su parte, Gala, la segunda variedad más importante, llegaría a 1.362.797 toneladas, con un descenso del 8,9%.
Otras variedades también mostrarían resultados negativos. Red Delicious reduciría su producción hasta 496.522 toneladas, un 5,3% menos que en la temporada previa, mientras que Idared registraría una de las mayores caídas, con una baja del 19,7%, alcanzando 415.559 toneladas.
En el segmento de las peras, la variedad Conference, ampliamente dominante en Europa, alcanzaría una producción de 905.693 toneladas, lo que representa un incremento del 2,1%. A su vez, William BC registraría una producción estimada de 211.606 toneladas, equivalente a un crecimiento del 1,1%.
Italia lidera la recuperación de la producción de peras
Entre los principales países productores de peras, Italia aparece como uno de los que experimentaría la mayor recuperación. Las estimaciones apuntan a una producción de 347.325 toneladas, cifra que representa un aumento del 17,4% respecto de la campaña anterior.
Los Países Bajos también registrarían un desempeño positivo, con un crecimiento del 9,6% en su producción. En cambio, Bélgica mostraría un comportamiento opuesto, con una disminución del 7,2% en comparación con la temporada 2025/26.
Estos resultados reflejan una recuperación desigual dentro del sector europeo, influenciada por las distintas condiciones climáticas que enfrentaron las regiones productoras y por la capacidad de cada país para mitigar sus efectos.
Clima extremo y costos crecientes complican la actividad
Durante la presentación de las estimaciones, el secretario general de WAPA, Philippe Binard, advirtió que la reducción en la producción de manzanas pone de manifiesto la creciente vulnerabilidad de la fruticultura europea frente a los eventos climáticos extremos.
"Las cifras de este año son un claro recordatorio de que la producción no puede darse por garantizada. Podríamos estar llegando a los límites de lo que las herramientas y prácticas actuales pueden absorber para mantener la competitividad del sector, con rendimientos afectados por eventos climáticos, el aumento de los costos y una reducción de las herramientas disponibles para asegurar productividad y calidad", señaló.
Las declaraciones reflejan la preocupación existente dentro de la industria por el impacto acumulado de fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos, que afectan tanto la productividad como la calidad de la fruta.
Para Philippe Binard, secretario general de WAPA, el sector enfrenta un escenario donde "la producción no puede darse por garantizada".
En la misma línea, Luc Vanoirbeek, presidente del Grupo de Trabajo de Frutas y Hortalizas de COPA-COGECA, sostuvo que las políticas de apoyo al sector no han evolucionado al mismo ritmo que las consecuencias del cambio climático sobre la agricultura europea. A su juicio, el problema ya no afecta únicamente los rendimientos de los huertos, sino que representa un desafío para la competitividad de la producción europea y para la seguridad alimentaria del continente.
Una campaña marcada por fenómenos meteorológicos extremos
WAPA explicó que la temporada estuvo condicionada por una sucesión de eventos climáticos adversos en diversas zonas productoras de Europa. Entre los principales factores que afectaron los cultivos se encuentran las intensas heladas registradas durante febrero y finales de abril, prolongadas olas de calor, períodos de sequía, tormentas de granizo y episodios de lluvias intensas.
La combinación de estos fenómenos redujo el potencial productivo de numerosos huertos y volvió a evidenciar los desafíos que enfrenta la fruticultura europea para adaptarse a un escenario climático cada vez más incierto.
Con estas primeras proyecciones, el sector inicia la campaña 2026/27 con expectativas contrapuestas: mientras las peras muestran señales de recuperación tras campañas complejas, las manzanas enfrentan una de las mayores caídas de producción de los últimos años, en un contexto donde el clima, los costos y la necesidad de nuevas herramientas para los productores seguirán marcando el futuro de la actividad.
FUENTE: WAPA con aportes de Redacción +P.