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Economías regionales: el repunte del dólar mejora los ingresos, pero la competitividad continúa en crisis

Aunque el dólar oficial acumuló una suba del 5% en el último mes, el sector productivo advierte que la mejora aún está lejos de compensar la pérdida de competitividad generada por la inflación y el aumento de los costos.

La aceleración del tipo de cambio registrada durante las últimas semanas comenzó a generar cierto alivio en las economías regionales argentinas, fuertemente golpeadas por el atraso cambiario que se profundizó desde comienzos de año. Sin embargo, referentes del sector productivo advierten que la reciente suba del dólar está lejos de compensar la pérdida de competitividad acumulada en los últimos meses, en un contexto marcado por costos crecientes, elevada inflación y reformas estructurales aún pendientes.

En los últimos 30 días, el dólar oficial acumuló un incremento cercano al 5%, superando la barrera de los 1.500 pesos en la mayoría de las entidades bancarias. Paralelamente, el dólar financiero Contado con Liquidación (CCL) se ubicó en torno a los 1.560 pesos durante la jornada de ayer, reflejando una aceleración cambiaria que más que duplicó la inflación registrada en igual período.

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La evolución del mercado cambiario muestra una depreciación progresiva del peso durante el último mes, alcanzando nuevos máximos nominales. Para los sectores exportadores, esta corrección representa una señal positiva luego de varios meses de deterioro de la competitividad.

No obstante, el análisis de mediano plazo revela una realidad mucho menos favorable. Si se observa la evolución del tipo de cambio desde el inicio del año, la mejora acumulada apenas ronda el 1%, muy por debajo de una inflación proyectada superior al 15% para el primer semestre. Esta diferencia explica buena parte de las dificultades que atraviesan numerosas actividades productivas del interior del país.

"La reciente recuperación del dólar aporta oxígeno, pero no modifica el problema estructural que enfrenta la producción", señalan analistas consultados por este medio. La combinación de inflación elevada y una devaluación insuficiente provocó un marcado atraso cambiario que erosionó los márgenes de rentabilidad de las economías regionales.

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La fruticultura regional sigue perdiendo competitividad

El caso de la fruticultura de los valles de Río Negro y Neuquén es uno de los ejemplos más representativos. Para el sector, el salto del 5% observado en la cotización del dólar constituye una mejora importante, especialmente en plena temporada de comercialización externa. Sin embargo, los empresarios advierten que el alivio resulta parcial.

El dólar tipo comprador —la referencia más baja que perciben los exportadores— pasó de 1.377 pesos el 26 del mes pasado a 1.447 pesos al cierre de ayer. Aunque la mejora es significativa en términos nominales, los costos de producción vienen creciendo desde hace años muy por encima de la evolución del tipo de cambio.

Combustibles, energía, fletes, materiales de empaque, insumos importados y salarios registraron incrementos sostenidos, generando un fuerte encarecimiento del costo final medido en dólares. Como consecuencia, numerosos productores enfrentan serias dificultades para sostener la rentabilidad de sus explotaciones.

En la presente campaña, los buenos precios logrados por las peras y manzanas en el exterior, es lo que está compensando parte de estos desvíos. La otra parte, esta dada por la sensible mejora que están reflejando las cotizaciones de pomáceas en las góndolas locales. Pero este último escenario mencionado, es solo coyuntural.

El fenómeno del atraso cambiario afecta especialmente a las economías regionales porque la mayoría de sus productos compite en mercados internacionales donde los precios están determinados por variables externas. A diferencia de otros sectores, los exportadores no pueden trasladar automáticamente la suba de costos internos al valor final de sus productos.

Esto genera una verdadera "pinza" sobre la rentabilidad: mientras los ingresos en pesos por cada dólar exportado crecen lentamente, los costos internos aumentan al ritmo de la inflación.

puerto sae exportaciones de peras y manzanas

La recuperación del tipo de cambio favorece a los exportadores, aunque la inflación, los elevados costos internos y las reformas pendientes siguen deteriorando la rentabilidad del interior productivo.

La pérdida de competitividad internacional se traduce además en una fuerte presión sobre los eslabones más débiles de la cadena productiva. Ante la caída de los márgenes, las grandes industrias y empresas empacadoras suelen trasladar parte del ajuste reduciendo los precios pagados al productor primario.

A esta situación se suma un problema histórico de las economías regionales: los elevados costos logísticos. La distancia respecto de los principales puertos exportadores del país, ubicados principalmente en Buenos Aires y Rosario, incrementa significativamente el costo del transporte y reduce aún más la competitividad frente a la producción de la denominada zona núcleo.

En este escenario, las reformas estructurales reclamadas desde hace años por el sector productivo continúan sin materializarse. Empresarios agroindustriales sostienen que las reformas impositivas, financieras y de infraestructura resultan indispensables para recuperar competitividad de manera sostenible.

En materia laboral, si bien algunas empresas lograron alcanzar acuerdos particulares con los gremios para mejorar la productividad y reducir costos, gran parte de la actividad todavía permanece al margen de estos mecanismos, limitando las posibilidades de adaptación del sector.

Qué factores impulsaron la reciente suba del dólar

Respecto de las causas que explican la reciente suba del dólar, economistas identifican tanto factores internos como externos. Entre los elementos locales sobresale la menor liquidación de divisas por parte del sector agroexportador, una situación habitual tras la finalización de la etapa más intensa de la cosecha gruesa. A ello se suma la decisión de algunas empresas de postergar ventas a la espera de un tipo de cambio más favorable.

También incidió el progresivo desarme de posiciones financieras en pesos. Los bajos rendimientos reales de los plazos fijos tradicionales, con tasas inferiores al 2% mensual, redujeron el atractivo del denominado "carry trade", impulsando una mayor demanda de dólares.

Otro factor relevante fue la desaceleración en el ritmo de compras del Banco Central, que si bien mantiene saldo positivo en el mercado cambiario, redujo su intervención respecto de meses anteriores.

pera glapon palmieri

El dólar volvió a ganar terreno en las últimas semanas y llevó algo de alivio al sector exportador, pero la competitividad de las economías regionales sigue comprometida.

A nivel internacional, el fortalecimiento global del dólar también contribuyó a la tendencia alcista observada en el mercado local. Las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga elevadas las tasas de interés favorecieron la apreciación de la divisa norteamericana en los mercados internacionales.

En paralelo, la caída de los precios internacionales de los commodities energéticos limitó el ingreso de dólares provenientes del sector energético argentino, restando oferta de divisas a la economía.

Pese al alivio generado por la reciente suba del dólar, las economías regionales continúan enfrentando un escenario complejo. La mejora cambiaria de las últimas semanas representa apenas una recuperación parcial dentro de un proceso más amplio de pérdida de competitividad que aún no encuentra solución definitiva.

Para el interior productivo, la discusión de fondo sigue siendo la misma: cómo recuperar rentabilidad y competitividad en un contexto donde los costos internos continúan creciendo más rápido que el tipo de cambio.

FUENTE: Redacción +P.