Innovación genética con sello argentino
El desarrollo de estas variedades no es fruto del azar, sino de un trabajo sistemático iniciado en 2009. A lo largo de más de una década, los investigadores evaluaron más de 30.000 plantas hasta seleccionar aquellas que reunieran características clave para la exportación. Según explicó Gustavo Schrauf, docente de Genética en la FAUBA y uno de los referentes del proyecto, todas las variedades comparten tres atributos fundamentales: producción extra temprana, larga vida postcosecha y adaptación a sistemas de cultivo orgánico.
arandanos programa FAUBA earlycrop2
La ciencia argentina da un salto en la producción de arándanos con cultivares que mejoran rendimiento y calidad en momentos clave del mercado.
La producción extra temprana constituye una ventaja estratégica. Estas variedades pueden cosecharse en julio, es decir, en momentos donde la oferta global es menor y los precios alcanzan niveles más elevados. Esto permite a los productores argentinos posicionarse de manera competitiva en los mercados internacionales, maximizando su rentabilidad.
Otro aspecto crucial es la vida postcosecha. Dado que cerca del 90% de los arándanos producidos en Argentina se destinan a la exportación, la capacidad de mantener calidad, sabor y textura durante largos viajes resulta indispensable. Las nuevas variedades logran conservar sus propiedades hasta llegar a las góndolas de destinos lejanos, lo que mejora su aceptación comercial.
Variedades diferenciadas para un mercado exigente
La adaptación al manejo orgánico es el tercer pilar de este desarrollo. Actualmente, alrededor del 80% de los arándanos de exportación del país se producen bajo este sistema. En este sentido, variedades como Tafí y Slender se destacan por su resistencia natural a plagas y enfermedades, reduciendo la necesidad de insumos químicos. Este enfoque no solo responde a una demanda creciente de alimentos más saludables, sino que también posiciona a la Argentina dentro de un nicho de alto valor agregado.
Cada cultivar presenta características diferenciales. Moya, la última incorporación, se distingue por el gran tamaño de sus frutos, que alcanzan los 18 milímetros de diámetro, y un rendimiento cercano a los 6 kilogramos por hectárea. Naike, en tanto, sobresale por sus cualidades organolépticas, especialmente su sabor y textura, aspectos cada vez más valorados por los consumidores. Tafí y Slender, por su parte, fueron concebidas con foco en la resistencia biológica, un rasgo poco frecuente en programas de mejoramiento a nivel mundial.
El interés internacional por estas nuevas genéticas no tardó en aparecer. Países como Estados Unidos, China, España y Perú —referentes en la producción y comercialización de arándanos— ya han manifestado su interés en evaluar estas variedades. Sin embargo, los especialistas advierten que aún es necesario realizar estudios de adaptación en cada región.
Ciencia, mercado y proyección internacional
Los ensayos actuales se llevan a cabo en la provincia de Tucumán, donde las condiciones climáticas y de suelo permiten alcanzar el máximo potencial productivo de estas plantas. No obstante, para su adopción en otros países —e incluso en distintas regiones de Argentina— será necesario ajustar las técnicas de manejo a las particularidades locales. Este proceso, aunque lleva tiempo, es clave para garantizar el éxito comercial de las variedades.
arandanos cosecha argentina
Con producción temprana y alta calidad, las nuevas variedades argentinas apuntan a conquistar los mercados más exigentes del mundo.
Más allá de los resultados científicos, uno de los aspectos más destacados del proyecto es la sinergia entre el ámbito académico y el sector privado. La iniciativa fue impulsada por Luis Taquini, egresado de la FAUBA y especialista en arándanos, quien identificó la oportunidad de desarrollar genética local orientada al mercado global. Early Crop aportó su conocimiento sobre las tendencias internacionales y las demandas comerciales, mientras que el equipo de la FAUBA contribuyó con su capacidad técnica y científica.
“Sin este trabajo conjunto no hubiéramos podido superar las dificultades económicas ni avanzar con la investigación”, señaló Schrauf, quien también destacó la importancia del diálogo constante entre los distintos actores involucrados. Esta articulación permitió sostener el proyecto en el tiempo y alcanzar resultados concretos.
De cara al futuro, el programa no se detiene. Actualmente, el equipo trabaja en nuevas líneas de investigación orientadas a mejorar aún más el tamaño de los frutos, incrementar su valor nutricional y perfeccionar sus cualidades sensoriales. Además, se está iniciando una colaboración con China, un país que cuenta con una gran capacidad en técnicas de edición génica aplicadas a cultivos.
Este nuevo vínculo internacional abre la puerta a desarrollos aún más avanzados, combinando la experiencia argentina en mejoramiento tradicional con herramientas biotecnológicas de última generación. En un mercado cada vez más competitivo, la innovación será clave para sostener y ampliar la presencia del país.
Así, los arándanos “made in Argentina” no solo representan una oportunidad económica, sino también un ejemplo de cómo la ciencia y la producción pueden integrarse para generar valor. Con calidad, innovación y una mirada puesta en el mundo, el país busca consolidarse como un actor relevante en la oferta global de frutas premium.
Fuente: SLT/UBA con aportes de Redacción +P.