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El kiwi de Chile se reinventa para competir a nivel mundial

La industria del kiwi de Chile proyecta un fuerte crecimiento hacia 2030, enfrentando el desafío de competir con gigantes como Nueva Zelanda, China e Italia.

En un contexto de desafíos, oportunidades y renovadas proyecciones, este 31 de julio se celebró el esperado Kiwi Day 2025 en el Casino Monticello, Santiago de Chile. El evento reunió a los principales actores de la industria del kiwi chileno para analizar el presente y futuro del sector, en una jornada marcada por el análisis técnico, proyecciones de mercado y un llamado a la calidad como eje competitivo.

La jornada fue inaugurada por Carlos Cruzat, Presidente del Comité del Kiwi, quien agradeció a los participantes, colaboradores y organizadores, y planteó las grandes interrogantes que preocupan a la industria: ¿Existe espacio para el crecimiento del kiwi chileno en los mercados internacionales? ¿Puede aumentarse el volumen exportado de manera sostenible? ¿Qué se puede esperar en términos de precios y tendencias?

Cruzat ofreció un repaso histórico de la industria, señalando que desde 2012 la superficie cultivada de kiwi en Chile cayó drásticamente, pasando de más de 12,000 hectáreas a tan solo 6,600 en 2022. “Fue un tremendo golpe para el sector”, reconoció. Sin embargo, destacó con optimismo que en 2024 se registró una recuperación importante, con cerca de 8,000 hectáreas productivas y una cosecha de 144,000 toneladas.

El desafío, según el dirigente, es consolidar esta recuperación y seguir creciendo hasta alcanzar una producción proyectada de 220,000 toneladas anuales para el año 2030. “Esa proyección implica enormes retos en términos de infraestructura, capital humano y gestión técnica”, afirmó.

Competencia y oportunidades para el kiwi

Mirando al escenario internacional, Cruzat explicó que el hemisferio norte está ampliamente dominado por China, seguida de Grecia, Italia e Irán, con especialización en variedades como el kiwi rojo y amarillo. En tanto, en el hemisferio sur, Nueva Zelanda lidera con una impresionante producción de 650,000 toneladas, luego de sobreponerse al embate de la bacteria PSA que afectó su industria.

Chile ocupa el segundo lugar en producción en el hemisferio sur, pero Argentina aparece como un actor emergente con capacidad de expansión. A pesar de las diferencias en volumen, Cruzat subrayó que Chile cumple un rol clave: “Somos un complemento del suministro global durante todo el año, pero necesitamos enfocarnos en ofrecer un kiwi verde de altísima calidad, que pueda competir con el amarillo, más dulce y demandado”.

El experto advirtió también que la ventana comercial temprana de Chile podría acortarse en los próximos 5 a 10 años debido a las mejoras en la poscosecha del hemisferio norte. “Nuestro negocio futuro estará en los programas de media estación, donde se exigirá fruta de excelente calidad”, enfatizó.

La calidad como clave para el crecimiento

Cruzat fue enfático en señalar que, si bien el volumen de producción global ha crecido, los precios también lo han hecho, impulsados por un marketing exitoso —como el de Zespri— y una mejora sostenida en la calidad del producto. “El mercado paga por calidad”, afirmó, y señaló que esta es la única vía sostenible para que Chile aumente su participación.

En este contexto, países con grandes poblaciones como Estados Unidos, India, México y Brasil presentan un enorme potencial de crecimiento. El Comité del Kiwi ya ha enfocado esfuerzos promocionales en estos mercados para fomentar el consumo.

En cuanto a las variedades, Cruzat mencionó el kiwi rojo como una oportunidad interesante, aunque advirtió que el éxito estará igualmente supeditado a la calidad del producto. “Tenemos el potencial, pero el consumidor está dispuesto a pagar más solo si el producto lo vale”.

El enfoque técnico vino de la mano de Sebastián García, Category Manager de Cerezas y Kiwi en Copefrut S.A., quien abordó las exigencias de los distintos mercados globales. “Los calibres varían entre mercados, pero lo importante es que todo se vende. Lo que define el retorno es la calidad interna del fruto”, explicó.

García insistió en que se debe planificar la producción desde el huerto, con objetivos claros en cuanto a calibre y parámetros de calidad. “Eso reduce la variabilidad y garantiza un producto homogéneo, que es lo que quiere el consumidor”, sostuvo.

También hizo un llamado a la industria a trabajar en conjunto para definir objetivos por mercado y mejorar la rentabilidad: “Estamos en una situación increíble para el kiwi. Es el momento de hacer los cambios y de invertir en el producto”.

Un futuro con desafíos y oportunidades

El Kiwi Day 2025 dejó claro que la industria chilena está en un punto de inflexión. Si bien el camino no ha estado exento de dificultades, las proyecciones de crecimiento, el aumento del consumo global y el interés por frutas de calidad abren una ventana de oportunidad para el kiwi chileno.

El mensaje que se repitió entre los asistentes fue claro: el crecimiento es posible, pero solo si va de la mano con una estrategia enfocada en calidad, diferenciación y trabajo colaborativo. En palabras de Carlos Cruzat: “Tenemos que salir al mercado con lo mejor que podemos ofrecer, y ese mejor kiwi está al alcance si trabajamos juntos por él”.

Fuente: Mundo Agro con aportes de la Redacción +P.