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El mercado de la manzana roja enfrenta mermas críticas: precios suben por falta de producción

La cosecha de manzana Red Delicious arranca con mermas de hasta 40% y ofertas de hasta $1.100 por kilo en chacra.

Cuando comienza la cosecha de la principal variedad de manzana roja, la Red Delicious, el panorama productivo en el Alto Valle dista de ser el habitual. Las distintas previsiones privadas coinciden en un diagnóstico que ya empieza a sentirse en el mercado: faltan manzanas en las chacras. Las mermas proyectadas se ubican entre el 20% y el 40%, siempre hablando de las variedades rojas, lo que anticipa una campaña atravesada por tensiones en la oferta, subas de precios y una gran incógnita sobre la capacidad de absorción del consumo.

Aunque no existen datos oficiales consolidados —una ausencia que el sector lamenta campaña tras campaña—, informes privados estiman que el promedio de producción de manzanas rojas en los últimos años rondó las 430.000 toneladas. Si se aplican las mermas proyectadas para esta temporada, el mercado podría contar con unas 120.000 toneladas menos disponibles. Se trata de un volumen significativo si se considera que esa producción abastece simultáneamente tres grandes destinos: exportación, mercado interno e industria.

Este faltante ya impacta en la dinámica comercial. Empresas y particulares que tradicionalmente esperaban a negociar con mayor holgura ahora se acercan directamente a las chacras para garantizar el abastecimiento de sus compromisos. En esos contactos, productores de la región confirman que las ofertas por manzana de calidad entregada “en caliente” —recién cosechada, directamente del productor al galpón de empaque— oscilan entre 900 y 1.100 pesos por kilo, siempre hablando de un producto de calidad. Es un valor que más que duplica los aproximadamente 400 pesos que se pagaban a esta misma altura del año pasado. ¿Expectativas de los productores o realidad del mercado?

Un mercado que se da vuelta

El contraste con la campaña anterior es marcado. En 2025, para esta misma fecha, el mercado de la manzana venía golpeado por una sobreoferta que terminó derrumbando los precios. Se había guardado más fruta de la que el mercado podía absorber y los valores tendieron a la baja. Hoy el escenario es el inverso: la oferta escasea y la demanda —al menos en el primer eslabón comercial— se muestra activa.

“Esperamos una temporada muy buena, para el que logró salvar su fruta”, confió un productor de Cipolletti que maneja poco más de 2 millones de kilos por temporada entre peras y manzanas. “Las empresas están por primera vez en años llamando para poder comprar la manzana. Claramente hay mermas y los galpones están buscando fruta para poder completar sus compromisos comerciales”, agregó.

La afirmación resume el clima que se respira en el sector: quien logró sostener volumen y calidad en un año complejo tiene hoy un activo valioso. Sin embargo, la euforia es medida. Porque si bien las ofertas existen, la liquidez no siempre acompaña.

No todo lo que brilla es oro

“La demanda por manzana está firme y esto se ve en lo que nos están diciendo que nos van a pagar. Hoy están ofreciendo hasta 1.100 pesos por kilo por un buen lote en la chacra. Ahora, la plata constante y sonante no está”, señaló un importante chacarero de Cinco Saltos.

El productor puso números concretos sobre la mesa: “Es un valor muy alto y los riesgos son también altos. Solo la venta de 10 bins son casi 5 millones de pesos que tienen que poner para llevarse la fruta del campo… y ¿Cuánto estará dispuesto a pagar el consumidor con estos valores?”.

manzana gondola frutas

La fuerte caída en la producción ya impulsa subas en origen y podría trasladarse a las góndolas en las próximas semanas.

La pregunta no es menor. Los informes de consultoras privadas coinciden en que el consumo interno no muestra señales claras de recuperación y que, para lo que resta del año, las probabilidades de un repunte significativo son bajas. En ese contexto, el mercado podría marcar un techo sobre el que el consumidor esté dispuesto a pagar por un kilo de manzanas. La importación de manzanas de Chile también podría ser otro de los factores para sostener los valores en góndola.

Sin embargo, también quedó demostrado en los últimos meses que existe un segmento dispuesto a pagar por calidad. Los precios récord registrados en góndolas durante noviembre y diciembre del año pasado y enero de este año evidenciaron que una manzana premium puede alcanzar valores altamente rentables para la actividad. La clave, entonces, estará en segmentar y encontrar el equilibrio entre volumen, calidad y destino comercial.

Las causas de la merma

Las mermas proyectadas no obedecen a un único factor. Por el contrario, son el resultado de tres variables bien definidas que confluyeron en esta campaña.

1. Añerismo

El fenómeno del añerismo —también conocido como alternancia o vecería— es un comportamiento fisiológico típico del manzano. Consiste en la alternancia entre un año de alta producción (carga) y uno de baja producción (descarga). La campaña pasada fue casi completa en términos de cosecha, por lo que era esperable que este año se registrara un descenso en los volúmenes. Este comportamiento natural, si no es adecuadamente manejado con prácticas de raleo y conducción, puede amplificar las oscilaciones productivas y generar impactos directos en la oferta.

2. Heladas primaverales

A la alternancia productiva se sumaron las inclemencias climáticas. Durante septiembre y octubre, en distintas regiones del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, se registraron al menos tres episodios de heladas primaverales con temperaturas por debajo de los -4°C. Estos eventos afectaron los primeros estadios de floración y cuaje de la manzana, reduciendo el potencial de rendimiento desde el inicio mismo del ciclo. Las heladas tardías son uno de los mayores riesgos productivos en la fruticultura regional. A pesar de los sistemas de defensa activa —como riego por aspersión o calefactores—, no todas las chacras cuentan con infraestructura suficiente para mitigar daños severos cuando las temperaturas descienden de manera abrupta.

3. Granizo

Como si fuera poco, la campaña estuvo marcada por una inusual actividad de tormentas de granizo en amplias zonas del Alto Valle. Informes extraoficiales estiman que entre 6.000 y 8.000 hectáreas fueron afectadas por este fenómeno. El granizo no solo reduce volumen, sino que compromete calidad. En una campaña donde el mercado paga diferencial por fruta apta para consumo en fresco, los daños superficiales pueden relegar partidas enteras a la industria, con retornos muy inferiores.

Reconfiguración de destinos

Con un volumen total más ajustado, la participación relativa de exportación, mercado interno e industria podría modificarse. Tradicionalmente, la fruta de mejor calidad se orienta a exportación y al mercado doméstico en fresco, mientras que los descartes se destinan a industria (jugos, pulpas, concentrados).

Si el faltante se confirma en las magnitudes previstas, es probable que las empresas prioricen aquellos destinos que ofrezcan mejores retornos o mayor previsibilidad en el cobro. En este sentido, el mercado interno podría ganar peso relativo si los precios en góndola continúan firmes, aunque todo dependerá del poder adquisitivo del consumidor.

El valor de 1.100 pesos por kilo en chacra no es un número menor. Convertido a tipo de cambio actual, representa poco más de 0,70 dólares por kilo. Es una cifra similar a la que percibió un productor europeo al inicio de su cosecha el año pasado.

manzana cosecha de red

La oferta cae fuerte en Río Negro y Neuquén y el kilo en chacra alcanza valores inéditos. ¿Oportunidad o burbuja?

La comparación sirve para dimensionar el momento: pocas veces el productor argentino se acerca a valores internacionales en el arranque de campaña. No obstante, la estructura de costos, la inflación local y las condiciones macroeconómicas hacen que esa paridad no siempre se traduzca en rentabilidad sostenida.

Algunos empresarios reconocen que los precios actuales son difíciles de sostener en el tiempo. Sin embargo, enfrentan un dilema: si no cierran acuerdos ahora con los pocos productores que quedan en el valle, esa fruta podría guardarse en frío con la expectativa de obtener valores aún mayores cuando se abran las cámaras en el segundo semestre. Guardar fruta implica costos financieros, energéticos y de conservación, además del riesgo de que el mercado no convalide aumentos adicionales. Pero también puede ser una estrategia defensiva en un contexto de oferta restringida.

La venta “en caliente” reduce riesgos y asegura flujo inmediato, pero resigna la posibilidad de capturar subas futuras. En un mercado tan volátil como el actual, cada decisión comercial se convierte en una apuesta.

Incertidumbre y expectativas

En definitiva, la campaña de manzana roja arranca con un escenario inusual: menos volumen, precios firmes en chacra y un mercado expectante. Las ofertas entre 900 y 1.100 pesos por kilo están sobre la mesa, pero la liquidez no fluye con la misma velocidad. El interrogante central es si el consumidor final convalidará estos valores en góndola y si la cadena logrará sostener márgenes sin resentir la demanda.

Para los productores que lograron salvar su fruta de heladas y granizo, el contexto abre una ventana de oportunidad tras varios años complejos. Para las empresas, implica recalcular estrategias de abastecimiento y comercialización. Y para el mercado en su conjunto, representa un nuevo capítulo en la historia cíclica de la fruticultura regional, donde clima, biología y economía se entrelazan de manera inexorable.

Las próximas semanas serán determinantes. A medida que avance la cosecha de Red Delicious y se consoliden los números reales de producción, se sabrá si las mermas se ubican más cerca del 20% o del 40%. De esa diferencia dependerá buena parte de la dinámica comercial del año.

Por ahora, lo único claro es que faltan manzanas rojas en las chacras y que, al menos en el inicio de la campaña, el mercado paga por esa escasez. Resta saber si esa señal de precios se traducirá en rentabilidad efectiva o si, una vez más, la fruticultura quedará atrapada entre expectativas altas y bolsillos que no siempre acompañan.

Fuente: Redacción +P.