El escándalo no salpica únicamente a los extracomunitarios. En España, la situación es aún más grave: de 47 muestras analizadas en 2024, 24 (51%) no cumplen con la Directiva de la Miel, y el 86% de los operadores españoles inspeccionados importaron productos sospechosos.
Fraude en la miel: un problema en cifras
El mercado de la miel en la UE está en crecimiento, con un valor de 2.200 millones de euros en 2020 y una proyección de 2.500 millones de euros para 2024. Sin embargo, el fraude amenaza este mercado.
La UE produce 218.000 toneladas de miel al año, lo que representa el 12% de la producción mundial. Es el segundo productor mundial después de China, pero también el segundo importador mundial después de EE.UU., con 175.000 toneladas al año, lo que representa el 30% de las importaciones totales.
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Una miel que no contenga polen en su composición no se puede considerar miel.
La UE depende de las importaciones de miel de terceros países, como Ucrania, China, México, Argentina, Cuba, Brasil, Uruguay y Turquía, que cubren más del 90% de estas importaciones.
La radiografía se completa con Alemania, Polonia, Bélgica y España, que son los principales destinos y se ven afectados por el fraude, que podría afectar a la mitad de la miel importada.
320 escándalos
El informe analizó 320 muestras de miel importada y encontró que: China: 74% de fraude; Turquía: 93% de las muestras adulteradas: y Reino Unido: 100% de los lotes inspeccionados incumplen la normativa.
La mayoría de la miel importada se utiliza en mezclas y se vende al por menor bajo marcas comerciales. Esto significa que alrededor del 80% de las mieles vendidas al por menor son mezclas.
Reacción y soluciones en marcha
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) impulsa en España una campaña para comprar miel directamente a apicultores locales, garantizando un producto auténtico.
A nivel europeo, las nuevas Directivas Desayuno de 2024 exigen etiquetas más transparentes. Además, la tecnología entra en juego. Empresas apícolas desarrollan sistemas como códigos QR inviolables y etiquetas de seguridad visibles e invisibles para verificar la autenticidad de la miel con un escaneo desde el móvil.