El crecimiento de las existencias almacenadas ha generado un importante cuello de botella comercial. La fruta encuentra cada vez más dificultades para salir al mercado, especialmente en un contexto donde la producción del hemisferio sur continúa ingresando de manera firme a los principales destinos europeos. Esta combinación de abundante oferta local y producto importado ha limitado cualquier posibilidad de recuperación de los precios en el corto plazo.
Entre los principales países con mayores volúmenes almacenados se destaca Italia, que mantiene cerca de 480.000 toneladas de manzanas en cámaras frigoríficas, un 7,7% más que en la temporada pasada. Sin embargo, el caso más significativo es el de Polonia, segundo productor europeo, cuyos stocks alcanzan las 360.000 toneladas, registrando un incremento cercano al 60% en relación con el año anterior.
En términos relativos, Alemania aparece como uno de los mercados más afectados por esta acumulación de fruta. El país presenta existencias cercanas a las 167.000 toneladas, lo que representa un crecimiento interanual superior al 114%. Este fuerte aumento refleja las dificultades que enfrenta la cadena comercial para absorber la oferta disponible.
Los elevados niveles de stock resultan particularmente preocupantes si se considera que la campaña europea de comercialización de manzanas se encuentra prácticamente en su etapa final. En pocas semanas comenzarán las primeras cosechas de la nueva temporada, que generalmente se inician durante agosto, lo que agrega una presión adicional sobre la necesidad de liberar espacio en las cámaras de almacenamiento.
Analistas del sector coinciden en señalar que la temporada 2025/26 se ha convertido en una de las más complejas de los últimos años para el negocio europeo de la manzana. La combinación de altos volúmenes almacenados, un consumo que no logró absorber la oferta disponible y la competencia de la fruta importada ha configurado un escenario especialmente desafiante.
La situación contrasta con la realidad observada en Estados Unidos. Allí, los stocks de manzana al 1 de mayo se ubicaban en poco más de 900.000 toneladas, un volumen que representa una caída del 9% respecto de la campaña anterior. Esta reducción permitió mantener mercados relativamente más equilibrados y facilitó una mejor inserción de la oferta proveniente del hemisferio sur. Como consecuencia, los precios se sostuvieron en niveles más favorables que los observados en Europa.
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Las peras también sienten el impacto de la sobreoferta
El panorama de las peras tampoco resulta alentador en el Viejo Continente. Según los datos de WAPA, las existencias acumuladas alcanzaban al 1 de mayo de 2026 algo más de 123.000 toneladas, cifra que representa un incremento del 27% respecto del año anterior.
Uno de los aspectos más relevantes de este mercado es la composición de las variedades almacenadas. Países tradicionalmente productores como Países Bajos y Bélgica presentan niveles de stock particularmente elevados, que en algunos casos duplican los volúmenes registrados durante la campaña pasada.
La principal preocupación se concentra en la variedad Conference, la más importante dentro del mercado europeo y aquella que compite directamente con las exportaciones del hemisferio sur. Gracias a su capacidad de conservación en frío durante períodos prolongados, esta pera puede permanecer almacenada prácticamente durante todo el año.
Al 1 de mayo, los stocks de Conference alcanzaban las 115.000 toneladas, lo que implica un incremento del 38% respecto de la temporada anterior. Este volumen representa aproximadamente el 95% de toda la pera almacenada actualmente en Europa, evidenciando el fuerte peso de esta variedad dentro de la oferta disponible.
En Estados Unidos también se observa una tendencia alcista en el mercado de peras, aunque con características diferentes. Las existencias almacenadas alcanzaban las 38.000 toneladas al inicio de mayo, registrando un incremento del 100% en comparación con el año anterior.
Frente a este escenario, las perspectivas para las exportaciones del hemisferio sur no aparecen demasiado alentadoras. Particularmente para Argentina, la sobreoferta existente en Europa limita las posibilidades de obtener buenos resultados comerciales. Los elevados stocks reducen la necesidad de importar fruta adicional y generan una mayor competencia entre proveedores, presionando los precios hacia abajo.
Los informes más recientes publicados por medios especializados europeos ya advierten sobre esta situación y coinciden en que la recuperación del mercado dependerá en gran medida de la velocidad con que puedan reducirse los volúmenes almacenados antes del ingreso pleno de la nueva cosecha europea. Mientras tanto, el sector frutícola continúa observando con preocupación una coyuntura que amenaza con prolongar la debilidad de los precios y afectar la rentabilidad de toda la cadena comercial.
FUENTE: WAPA con aportes de Redacción +P.