Para los operadores, la campaña ya está definida hace tiempo. Las decisiones comerciales ahora comienzan a centrarse en la próxima cosecha, cuyos primeros pronósticos serán determinantes para saber si el mercado podrá recuperar parte del equilibrio perdido durante el último año.
Un mercado que llega saturado al cierre de campaña
Uno de los principales rasgos que caracterizó la temporada fue la persistencia de elevados volúmenes de fruta almacenada prácticamente hasta el final del ciclo comercial.
En condiciones normales, el avance de las ventas durante los meses previos al inicio de la nueva cosecha suele permitir una reducción importante de los stocks. Sin embargo, durante esta campaña la salida de fruta fue considerablemente más lenta, generando un exceso de oferta que terminó presionando sobre los precios en buena parte del continente.
A este escenario se sumó una desaceleración del consumo. La mayor disponibilidad de otras frutas de estación con valores más competitivos redujo el interés del consumidor por la manzana, obligando a supermercados y operadores comerciales a intensificar promociones y ajustes de precios para mantener el ritmo de ventas.
Como resultado, Europa llega al final de la campaña con un mercado ampliamente abastecido y con escaso margen para absorber nuevos volúmenes de fruta, especialmente provenientes del hemisferio sur.
Los precios confirman el deterioro del mercado
La debilidad comercial quedó reflejada en el último informe elaborado por la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea.
De acuerdo con ese relevamiento, el precio promedio de la manzana a salida de frigorífico —es decir, el valor recibido por el productor— alcanzó durante junio los 0,88 euros por kilo.
La cifra representa una caída interanual del 18% y prácticamente coincide con el promedio registrado durante las últimas cinco campañas para ese mismo mes, situado en 0,89 euros por kilo.
Más allá del dato puntual, los números muestran una tendencia descendente que comenzó a consolidarse desde agosto del año pasado, luego de los valores excepcionalmente elevados registrados durante junio de 2025.
Aquellos precios récord habían sido consecuencia de una oferta extremadamente limitada producto de una menor producción europea. El escenario actual es exactamente el inverso: abundancia de fruta disponible, menor dinamismo comercial y un mercado claramente sobreabastecido.
Los analistas consideran prácticamente imposible que durante lo poco que queda de esta campaña vuelvan a repetirse los valores extraordinarios observados un año atrás.
El peso de los stocks condicionó toda la temporada
La explicación de esta debilidad comercial encuentra uno de sus principales fundamentos en el elevado volumen de fruta almacenada. Las últimas estadísticas difundidas por la Asociación Mundial de la Manzana y la Pera (WAPA) muestran que durante junio los stocks europeos crecieron un 50% respecto del mismo período del año anterior.
Se trata de un incremento excepcional que terminó condicionando el funcionamiento de todo el mercado. La abundancia de fruta almacenada, sumada al ingreso de importaciones, elevó significativamente la competencia entre operadores, dificultó la colocación en las cadenas comerciales y obligó a muchos exportadores y empacadores a resignar precios para acelerar las ventas antes del ingreso de la nueva cosecha.
En este contexto, buena parte del continente continuó operando bajo un escenario de sobreoferta que probablemente se extenderá durante las próximas semanas, hasta que los remanentes almacenados logren reducirse significativamente.
Alemania y el norte europeo atraviesan la mayor crisis
Si existe una región especialmente golpeada durante esta campaña, esa es el norte de Europa. Alemania, tradicionalmente uno de los mercados más importantes del bloque, registró durante junio un precio promedio de apenas 0,43 euros por kilo.
La cifra representa una caída del 55% respecto del mismo mes del año pasado, cuando los productores percibían alrededor de 0,95 euros por kilo.
Además, el valor actual se ubica muy por debajo del promedio de las últimas cinco campañas, cercano a los 0,75 euros por kilo. El deterioro comenzó a profundizarse desde mediados de 2025 y todavía no encuentra un piso claramente definido.
La acumulación de fruta en cámaras frigoríficas, sumada a una demanda interna menos dinámica, generó un importante exceso de oferta que terminó provocando un fuerte derrumbe de las cotizaciones.
Para los exportadores del hemisferio sur, especialmente aquellos que históricamente encontraron en el norte europeo uno de sus principales destinos comerciales, el mensaje resulta contundente: por el momento la región dejó de ofrecer oportunidades atractivas para la colocación de fruta fresca.
Polonia sigue condicionando el equilibrio regional
Otro de los protagonistas del mercado europeo continúa siendo Polonia, principal productor y uno de los mayores exportadores de manzana del continente.
Durante junio, los productores polacos recibieron en promedio 0,63 euros por kilo, un valor que representa una caída cercana al 38% respecto del año anterior.
Aunque la cotización todavía permanece ligeramente por encima del promedio de las últimas cinco campañas, la situación comercial del país también se ha deteriorado considerablemente.
Después de una campaña anterior marcada por problemas climáticos que redujeron la producción e impulsaron los precios, la actual temporada mostró una realidad completamente diferente.
La elevada disponibilidad de fruta almacenada volvió a ejercer una fuerte presión sobre el mercado interno y obligó a numerosas empresas a redireccionar parte de la producción originalmente destinada al consumo fresco hacia la industria procesadora.
Esta estrategia permitió aliviar parcialmente el exceso de oferta en el mercado fresco, aunque no logró modificar el peso que Polonia ejerce sobre el equilibrio regional.
Su enorme volumen productivo continúa presionando los mercados del este europeo y limita cualquier intento de recuperación sostenida de los precios.
Italia vuelve a demostrar la fortaleza de su modelo comercial
En contraste con el escenario predominante en gran parte del continente, Italia volvió a consolidarse como uno de los mercados más sólidos de la Unión Europea.
Durante junio, los productores italianos percibieron en promedio 1,06 euros por kilo por la fruta retirada de cámaras frigoríficas. El precio resulta un 5% superior al registrado durante el mismo mes del año anterior y supera en un 18% el promedio de las últimas cinco campañas.
El desempeño italiano no responde a circunstancias coyunturales. Los especialistas destacan que el país logró construir durante los últimos años una estrategia basada en una adecuada planificación comercial, una amplia diversificación de destinos de exportación y una fuerte presencia de variedades altamente demandadas por los consumidores europeos.
Esa combinación permitió sostener un flujo constante de ventas durante toda la campaña, evitando grandes acumulaciones de fruta y reduciendo la presión sobre el mercado interno.
Francia lidera los precios europeos
Si Italia representa un ejemplo de eficiencia comercial, Francia se consolidó durante el cierre de campaña como el mercado más firme de toda la Unión Europea.
En junio, el precio promedio alcanzó 1,39 euros por kilo, el valor más elevado del bloque y un 5% superior al observado durante el mismo mes de 2025.
Además, el mercado mostró una recuperación sostenida desde marzo, cuando las cotizaciones promediaban 1,21 euros por kilo. Pero más allá del nivel de precios, lo que más destacan los analistas es la estabilidad que caracteriza al mercado francés.
A diferencia de otros países europeos, Francia presenta históricamente menores oscilaciones gracias a una estructura comercial equilibrada, una demanda doméstica consistente y una administración más eficiente de la oferta.
Estos factores le permitieron atravesar una campaña complicada sin sufrir el fuerte deterioro observado en otras regiones productoras.
La próxima cosecha concentra toda la atención
Con la campaña prácticamente concluida, el foco del mercado comienza a trasladarse hacia la nueva temporada 2026/27. Las expectativas de productores, exportadores y operadores comerciales dependen ahora de los primeros pronósticos oficiales de cosecha que se conocerán en las próximas semanas.
No sólo será importante conocer el volumen de producción previsto para cada país, sino también la calidad de la fruta disponible para el mercado en fresco.
En ese sentido, los primeros informes preliminares generan cierta preocupación. Las elevadas temperaturas registradas durante las últimas semanas en amplias zonas de Europa habrían afectado la calidad de parte de la fruta que aún permanece en los montes frutales, un factor que podría modificar la disponibilidad de manzana apta para consumo fresco y alterar las perspectivas comerciales de la próxima campaña.
Si la producción finalmente resulta menor o la calidad comercial se ve comprometida, el mercado podría comenzar a recuperar parte del equilibrio perdido durante este año.
Un cierre con más incertidumbres que certezas
La campaña 2025/26 deja como principal enseñanza la enorme sensibilidad que presenta el mercado europeo frente a los desequilibrios entre oferta y demanda.
Un incremento significativo de los stocks, acompañado por una desaceleración del consumo, fue suficiente para revertir completamente el escenario de precios extraordinarios registrado apenas un año atrás.
Al mismo tiempo, quedó demostrado que la gestión comercial continúa marcando profundas diferencias entre países. Mientras Francia e Italia lograron sostener mercados relativamente equilibrados gracias a una planificación más eficiente y una mejor administración de los volúmenes disponibles, Alemania, Polonia y buena parte del norte y este europeo sufrieron el impacto de una sobreoferta que deterioró severamente las cotizaciones.
Hasta que se conozcan las cifras definitivas de la próxima cosecha, la cautela seguirá dominando las decisiones comerciales. La volatilidad, la incertidumbre y el comportamiento de los stocks marcarán el pulso de un mercado que cierra una de las temporadas más difíciles de los últimos años y que espera que la campaña 2026/27 ofrezca condiciones más favorables para recuperar el equilibrio perdido.
FUENTE: Redacción +P con aportes de la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea.