En este punto hay que destacar que la multinacional Barbuss, una compañía que brinda servicios financieros, de gestión de siniestros y de consultoría especialmente diseñados para asistir a la industria de transferencia de riesgos, está en contacto con los exportadores chilenos afectados, y espera presenciar la apertura de los contenedores de cerezas por las autoridades sanitarias.
De lo que definan las autoridades chinas, dependerá lo que pase con los diversos seguros que las exportadoras tienen contratados, así también como con la propia empresa transportista, señalaron a La Tercera de Chile fuentes de la industria. Hoy los exportadores barajan varios escenarios posibles, ya que nunca antes una fruta de ese tipo había pasado tanto tiempo en altamar. Según información suministrada por la industria, el valor que la carga supera los 110 millones de dólares.
La empresa Maersk en cada uno de sus escuetos comunicados aseguró que la cadena de frío y las condiciones atmosféricas dentro de los contenedores se han mantenido, aunque son altas las probabilidades de que las cerezas presenten una piel más gruesa, rugosa, oscura y probablemente con algunas marcas. Eso es lo que se espera al sumar el tiempo que pasó, con las características propias de las principales variedades que se envían a China.
Cuando el Maersk Saltoro descargue los más de 1.300 contenedores con cerezas, quedará en manos de la aduana china dictaminar si el producto puede ingresar al territorio para venderse en el mercado en fresco. Si la aduana china estima que la fruta no es apta para el consumo humano, o peor aún, no la deja entrar, los exportadores tendrán que enfrentar toda esa pérdida y los costos de la eliminación del producto. Operadores explicaron que esa entidad puede esgrimir como razón para negar el ingreso que la carga pasó más de lo previsto en altamar, por lo que su consumo constituye un riesgo para la salud humana o la seguridad sanitaria del país.
Hay que recordar que el buque contendor Maersk Saltoro es propiedad de Argosy, empresa constituida en Singapur, que se lo alquila a Maersk. Esta semana la Autoridad Marítima y Portuaria de ese país (MPA, por sus siglas en inglés) inició una investigación para determinar qué hizo fallar el motor principal el 13 de enero pasado, mientras navegaba desde San Antonio a Nansha. Desde esa fecha hasta el 5 de febrero el barco estuvo anclado en la Micronesia para las reparaciones. Su dictamen será clave para las reclamaciones de los seguros.
Fuente: Redacción +P con aportes de La Tercera (Pulso).