Exportaciones de cerezas chilenas caerán un 20% por mal clima: ¿Cómo se adapta la industria?
Los envíos de cerezas se ubicarían muy por debajo del récord proyectado, con impacto directo en exportaciones y retornos.
La temporada de cerezas chilenas 2025-2026 ya está en pleno desarrollo y lo hace en un contexto muy distinto al del ciclo anterior. Con China como su principal y casi exclusivo destino —concentrando más del 90% de los envíos— la industria enfrenta un escenario marcado por una significativa caída en los volúmenes exportables, luego de una temporada previa que estuvo caracterizada por un fuerte exceso de oferta y una importante presión sobre los precios.
En la campaña pasada, el crecimiento acelerado de la producción chilena generó un aumento de más del 50% en los envíos hacia el mercado chino, lo que terminó golpeando los retornos de productores y exportadores. En contraste, el actual ciclo 2025-2026 se perfila como un punto de inflexión, no por un nuevo récord productivo, sino por un ajuste a la baja forzado por condiciones climáticas adversas y desafíos productivos que han reducido el potencial de las huertas.
Según estimaciones del propio sector, las proyecciones iniciales apuntaban a un récord histórico de exportaciones, con cerca de 131 millones de cajas, equivalentes a unas 655.000 toneladas. Sin embargo, a medida que avanzó la temporada y se consolidaron los daños en los campos, estas cifras debieron ser corregidas. Hoy, las expectativas indican que los envíos no superarían las 110 millones de cajas, es decir, alrededor de 550.000 toneladas, una disminución significativa respecto de lo inicialmente proyectado.
Clima y producción: factores determinantes
Uno de los principales factores detrás de esta corrección ha sido el clima. Productores y especialistas coinciden en que las horas de frío acumuladas durante el invierno estuvieron por debajo de lo ideal, afectando el proceso de dormancia y floración de los cerezos. A esto se sumaron heladas registradas durante agosto, que impactaron de forma directa en las yemas y flores, reduciendo el cuajado de frutos y, en consecuencia, el volumen final de producción.
“Tuvimos horas de frío en invierno que no fueron de las mejores, así como también hubo heladas que pegaron fuerte en agosto”, explicó Andrés Ruiz, socio de Nature South Pacific Packing Service. Según el ejecutivo, estos eventos no solo reducen la cantidad de fruta, sino que también inciden en la calidad final de la cosecha, un aspecto clave para un mercado tan exigente como el chino.
Este escenario se enmarca, además, en un contexto más amplio de cambio climático, que comienza a dejar huellas profundas en la fruticultura chilena. Inviernos más cortos y templados, junto a veranos cada vez más calurosos, están alterando los ciclos naturales de los frutales, obligando a la industria a replantear sus estrategias productivas. Entre las medidas que se discuten están la incorporación de variedades más resistentes, el uso de tecnologías para manejo de frío artificial y nuevas prácticas agronómicas orientadas a mitigar el estrés climático.
Menor oferta y expectativas de precios
Paradójicamente, este escenario de menor producción podría transformarse en una oportunidad para la industria. Con menos fruta disponible, se espera evitar la saturación del mercado chino que caracterizó a la temporada anterior y que fue uno de los principales factores detrás de la caída de precios.
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La caída de volúmenes redefine el escenario de exportaciones hacia China en la antesala del Año Nuevo Chino.
Foto: Frutas de Chile.
Si bien los valores actuales en el mercado chino se mantienen por debajo de los registrados el año pasado, en gran medida debido a los mayores envíos de cerezas tempranas, distintos actores del rubro confían en una recuperación gradual de los precios a partir de enero. La expectativa es que la demanda se intensifique a medida que se acerque el Año Nuevo Chino, que en 2026 se celebrará el 17 de febrero, una fecha clave para el consumo de cerezas, consideradas un regalo premium asociado a la prosperidad y la buena fortuna.
Logística y estrategia comercial
En paralelo al ajuste productivo, la industria chilena ha puesto especial énfasis en fortalecer su logística y estrategia comercial. Uno de los hitos de esta temporada ha sido la consolidación del llamado “Cherry Express”, servicios marítimos directos entre Chile y China que permiten reducir los tiempos de tránsito desde cerca de 30 días a aproximadamente 23 días. Esta mejora resulta fundamental para preservar la frescura, firmeza y condición de la fruta al llegar a destino.
La cereza es uno de los productos más sensibles al transporte dentro de la canasta exportadora chilena, por lo que la eficiencia logística se ha convertido en un factor decisivo para sostener su competitividad frente a otros orígenes y para asegurar buenos retornos.
Mirada de largo plazo
Finalmente, el actual escenario también ha reactivado el debate sobre la necesidad de diversificar mercados. Aunque China seguirá siendo el principal destino, el sector busca ampliar su presencia en mercados como Estados Unidos, Corea del Sur, Tailandia, Brasil y otros países del sudeste asiático, con el objetivo de reducir riesgos y generar nuevas oportunidades de crecimiento.
La temporada 2025-2026, marcada por menores volúmenes y mayores desafíos climáticos, aparece así como un punto de inflexión para la cereza chilena. Lejos de ser solo una dificultad, la industria confía en que este nuevo equilibrio entre oferta, demanda y logística permita ordenar el mercado, mejorar los precios y sentar las bases de un desarrollo más sostenible en el largo plazo.
Fuente: Portal Frutícola/Produce Report/Smartchherry y aportes de la Redacción +P.