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Exportaciones de frutas de carozo: leve repunte, pero muy lejos de los niveles históricos

Los envíos externos de duraznos, ciruelas y nectarinas crecieron en el inicio de la temporada, aunque siguen más de 40% por debajo de la campaña 2023/24.

Las exportaciones argentinas de frutas de carozo frescas —duraznos, ciruelas y nectarinas— mostraron en el inicio de la actual temporada un desempeño dispar, con señales de una recuperación interanual moderada, aunque todavía muy lejos de los volúmenes alcanzados en campañas anteriores. De acuerdo con los datos oficiales difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), entre octubre y enero se exportaron 1.929 toneladas, cifra que representa un incremento del 7% respecto del mismo período de la temporada pasada, pero que implica una caída superior al 40% en comparación con la campaña 2023/24.

Los registros corresponden a la primera parte de la temporada 2025/26, que se extenderá hasta fines de abril, y reflejan un escenario de relativa estabilidad en el comercio tanto externo como interno. En este contexto, se mantiene una característica estructural del sector: más del 60% de la producción total de frutas de carozo se destina al mercado local, mientras que la exportación continúa siendo un canal complementario, condicionado por factores productivos, climáticos y de competitividad.

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Clima adverso y pérdida de competitividad

El leve repunte observado en los primeros meses de la campaña actual está directamente vinculado a una mejora en los volúmenes cosechados en relación con la temporada anterior, que había estado fuertemente afectada por eventos climáticos adversos. Sin embargo, esta recuperación es considerada marginal por los operadores del sector, ya que la producción volvió a sufrir mermas como consecuencia de la caída de granizo temprano y las heladas primaverales, fenómenos que impactaron negativamente tanto en los rindes como en la calidad de la fruta.

A estos factores se suma un problema de fondo que persiste desde hace varias campañas: la progresiva pérdida de competitividad de la oferta exportable argentina de frutas de carozo. El aumento de los costos internos, las dificultades logísticas y la presión de competidores regionales continúan limitando el crecimiento del comercio exterior, incluso en un contexto de demanda estable en los mercados de destino.

Duraznos, ciruelas y nectarinas: comportamientos dispares en los envíos al exterior

Dentro del complejo de frutas de carozo —excluyendo a las cerezas— el durazno sigue siendo el principal producto de exportación. Según los informes oficiales, las ventas externas de duraznos frescos alcanzaron las 1.047 toneladas en el período octubre-enero, lo que representa un incremento interanual superior al 6%. Históricamente, esta especie explica alrededor del 60% del total exportado por el país dentro de este segmento.

Para la presente temporada se proyectaba una producción nacional de duraznos levemente superior a las 120.000 toneladas, un volumen similar al de la campaña anterior. No obstante, los problemas de calidad derivados de los eventos climáticos adversos provocaron un mayor desvío de fruta hacia la industria, especialmente para el enlatado. De hecho, la mayor parte de la cosecha de duraznos en Argentina se destina tradicionalmente a la industrialización, mientras que el resto se reparte entre el mercado interno y, en menor medida, la exportación en fresco.

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En cuanto a los destinos, Brasil continúa consolidándose como el principal mercado para el durazno argentino, concentrando más del 70% de las exportaciones. Muy por detrás se ubican Paraguay, Estados Unidos y Uruguay, con volúmenes marginales que reflejan las dificultades para diversificar los destinos y ampliar la presencia en mercados de mayor valor.

La ciruela, por su parte, mostró un comportamiento claramente diferente. Las exportaciones de ciruelas frescas alcanzaron las 367 toneladas en lo que va del ciclo 2025/26, registrando una caída interanual del 7% y un retroceso del 19% frente al mismo período de la campaña 2023/24. Este desempeño refuerza la tendencia de menor participación del producto en el comercio exterior, a pesar de la importancia que tiene la producción de ciruelas en el país.

Argentina cuenta con unas 11.000 hectáreas destinadas al cultivo de ciruelas, concentradas principalmente en las provincias de Mendoza, San Juan y Río Negro. La producción nacional fluctúa entre las 16.000 y 18.000 toneladas anuales, lo que posiciona al país como el cuarto productor mundial, con una participación cercana al 6% del total global. Sin embargo, la mayor parte de esta producción se orienta a la industria de la ciruela desecada y al mercado interno, relegando la exportación en fresco a partidas de calidad superior y a variedades específicas demandadas en el exterior.

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En este segmento, Brasil vuelve a ser el principal destino, concentrando más del 80% de las compras de ciruelas frescas argentinas, lo que evidencia una alta dependencia de un solo mercado.

Finalmente, las nectarinas mostraron el mejor desempeño relativo en términos interanuales. Las exportaciones superaron las 515 toneladas en el período analizado, con un crecimiento del 20% respecto de la temporada pasada. No obstante, al igual que en los otros productos, el volumen sigue siendo significativamente inferior al de la campaña 2023/24, con una caída cercana al 40%.

La producción de nectarinas en Argentina es relevante dentro del sector frutícola, con las principales áreas productoras ubicadas en Mendoza, San Juan y La Rioja, y aportes adicionales de Salta, Catamarca, Neuquén y Río Negro. Para la presente temporada, la cosecha se estimó en unas 7.000 toneladas, destinadas mayoritariamente al mercado interno y a la industria, mientras que la exportación continúa teniendo un rol marginal.

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En conjunto, los datos del SENASA confirman que el sector de frutas de carozo atraviesa una etapa de transición, con mejoras puntuales respecto de la última campaña, pero todavía condicionado por factores estructurales y coyunturales que limitan su potencial exportador. La evolución del tramo final de la temporada será clave para evaluar si este leve repunte logra consolidarse o si el sector continúa lejos de los niveles alcanzados en campañas anteriores.

Fuente: Redacción +P con datos del SENASA.