El equipo jurídico de esa firma, que representa a 25 empresas exportadoras, llamó a todos los fruticultores involucrados a seguir de cerca la evolución del caso, ya que se abriría una vía concreta para el recupero de pérdidas en un conflicto que hasta ahora parecía cuesta arriba.
Un viaje truncado hacia China
El Maersk Saltoro partió desde Chile cargado con cientos de contenedores refrigerados de cerezas destinadas al mercado chino, en pleno auge de la temporada 2022-2023. El cronograma era crítico: la fruta debía llegar justo a tiempo para el Año Nuevo Lunar, cuando los consumidores chinos pagan precios premium por este producto de alta demanda.
Pero lo que debía ser un viaje rutinario se convirtió en una pesadilla. Fallas técnicas en la refrigeración y retrasos alteraron la cadena de frío de una parte significativa de la carga. Al arribar a China, gran parte de las cerezas ya no estaba en condiciones de ser vendida: la fruta se veía blanda, oscurecida y sin la frescura que caracteriza a la producción chilena. El golpe fue devastador. No solo se perdió el valor económico de la carga, sino que se resintió la imagen de confiabilidad del producto chileno frente a los importadores asiáticos.
cerezas chile en china
Las cerezas transportadas en el Maersk Saltoro tardaron varias semanas más de lo planeado en llegar a destino.
La pérdida se calculó en alrededor de 150 millones de dólares, un monto que refleja tanto el valor de la fruta como los costos asociados a su producción, transporte y comercialización.
La respuesta de la naviera fue ofrecer un fondo de limitación de responsabilidad de solo 15 millones de dólares, amparada en el derecho marítimo internacional que permite a las compañías acotar su exposición en caso de siniestros.
Para los exportadores chilenos, esta medida fue insuficiente y desproporcionada. Representaba apenas un 10% del valor total destruido y dejaba a productores pequeños y medianos sin una compensación significativa.
El choque legal con Maersk
El caso escaló con rapidez al ámbito judicial. La clave estaba en la aplicación de la normativa internacional de limitación de responsabilidad en Chile.
Con el respaldo del Tribunal Constitucional, los exportadores ahora cuentan con una carta importante: la posibilidad de que esta norma sea declarada inaplicable en el caso del Maersk Saltoro. Si eso ocurre, las empresas podrían presentar demandas y arbitrajes en tribunales chilenos, buscando una reparación más justa.
De confirmarse esta interpretación, se abriría un precedente para futuros litigios, no solo en el sector frutícola, sino en todo el comercio marítimo nacional.
Chile depende en gran medida de sus exportaciones agrícolas y pesqueras, que deben viajar por vía marítima hacia los mercados internacionales. Las cerezas se han consolidado en la última década como una estrella de la canasta exportadora, especialmente en China, que concentra más del 90% de los envíos.
El episodio del Maersk Saltoro dejó en evidencia la vulnerabilidad de esa cadena logística. Cuando un buque falla, el impacto no es solo económico: también se pone en riesgo la confianza de los compradores.
Si el TC confirma que las navieras no pueden limitar de manera automática su responsabilidad, se abrirá un nuevo equilibrio en las relaciones contractuales, otorgando mayor protección a los exportadores chilenos frente a imprevistos de gran magnitud.
La frustración de los productores
Para los productores y exportadores, el caso fue un golpe difícil de asimilar. Cada contenedor de cerezas representa meses de inversión, cuidados intensivos, mano de obra, costos de embalaje y transporte especializado.
cerezas nave Maersk Saltoro
El Maersk Saltoro había partido de Valparaíso del 27 de diciembre del año pasado.
Lo más doloroso fue descubrir que los seguros contratados no ofrecían la cobertura esperada, dejando a muchos agricultores atrapados en un laberinto de trámites y tecnicismos legales.
“Para los pequeños productores, perder una temporada entera puede significar la diferencia entre sobrevivir o desaparecer del negocio”, comentaba un dirigente gremial al conocerse el alcance del siniestro.
El destino final de estas cerezas, China, no tolera fallas. Su calendario de consumo está atado al Año Nuevo Lunar, y cada día de retraso reduce drásticamente el valor de la fruta. En el caso del Maersk Saltoro, las cerezas llegaron en malas condiciones y fuera de tiempo, lo que redujo prácticamente a cero su valor comercial.
Además del daño inmediato, el episodio amenazó con erosionar la reputación de las cerezas chilenas en un mercado donde compiten con frutas de Australia y Estados Unidos.
Mirando al futuro: ¿Qué se juega en los tribunales?
El desenlace del litigio en el Tribunal Constitucional y los eventuales arbitrajes será crucial no solo para los exportadores afectados, sino para todo el comercio marítimo chileno. Si el TC determina que la limitación de responsabilidad es inaplicable en este caso, se abrirá un precedente que podría redefinir las reglas del juego entre exportadores y navieras en Chile.
De lo contrario, el sector agrícola seguirá enfrentando un escenario de alta vulnerabilidad, con seguros que no cubren totalmente y con navieras que pueden limitar sus obligaciones a cifras muy por debajo de los daños reales.
Fuente: Estudio de Abogados Araya y Cia con aportes de la Redacción +P.