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La Federación de Productores reúne pruebas para frenar las urbanizaciones

Hicieron un relevamiento fotográfico de un desagüe. Reúnen argumentos para respaldar una ley que frene los loteos en tierras bajo riego.

Dirigentes de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén está recorriendo, tramo por tramo, el sistema de riego y desagüe del Alto Valle con la mirada puesta en reunir información de campo, documentada en fotos y videos, que respalde un proyecto de ley provincial destinado a poner límites al avance de las urbanizaciones sobre las tierras productivas bajo riego.

El último capítulo de ese relevamiento tuvo como escenario el desagüe P2, que corre entre Cinco Saltos y General Fernández Oro.

Desde la organización que preside Sebastián Hernández se denunció que ese desagüe fue pensado como un canal para evacuar agua de lluvia y que terminó funcionando como receptor de basura y efluentes cloacales.

El P2 nace en la ciudad de Cinco Saltos y desemboca en el río Negro, a la altura de la Isla 10, en General Fernández Oro. Se trata, según remarcó la Federación, "del desagüe de mayor extensión del Alto Valle", y las imágenes registradas durante la recorrida, son apenas "una muestra del deterioro" que presenta.

El relevamiento en el desagüe P2 expuso altos niveles de abandono, acumulación de basura y efluentes.

La entidad fue categórica respecto del destino original de esa infraestructura: se trata de un canal "de carácter pluvial", diseñado "para encauzar y evacuar agua de lluvia, no para arrojar basura ni para recibir efluentes cloacales".

El recorrido de la Federación busca además instalar una distinción que la entidad considera clave para entender el problema: la diferencia entre los canales de riego y los canales de desagüe, dos redes que integran un mismo sistema hídrico regional pero que cumplen funciones opuestas. Por los canales de riego circula agua dulce desde el Dique Ballester para abastecer la necesidad de riego de 60.000 hectáreas, lo que permite producir frutas y hortalizas con certificación sanitaria y reconocimiento en los mercados más exigentes. Los canales de desagüe, en cambio, son los que deben evacuar esa misma agua una vez que ya regó la tierra.

Es justamente sobre esta segunda red donde la Federación advierte el mayor deterioro, y donde puso el foco durante su recorrido: la contaminación de los desagües, sostiene la entidad, "no solo representa un problema ambiental, sino que también pone en evidencia la necesidad de preservar y cuidar la infraestructura hídrica que sostiene la producción bajo riego y forma parte de un sistema del que depende toda la comunidad".

Alertan que el deterioro de la red hídrica amenaza la calidad y sostenibilidad de la producción.

Un control estatal que la Federación considera insuficiente

La entidad reconoció el trabajo del Departamento Provincial de Aguas (DPA) y de los 19 Consorcios de Riego, que realizan las tareas de limpieza y algunas obras. Pero remarcó que "su accionar no alcanza para lograr un cuidado pleno de los canales de drenaje, desagüe y de riego".

Ese diagnóstico —una red de riego deteriorada-, se suma como evidencia a una iniciativa que la Federación ya viene impulsando: un proyecto de Ley Provincial en Defensa de la Protección de las Tierras Rurales Irrigadas, pensado para poner freno a los procesos de urbanización que avanzan sobre las zonas productivas bajo riego.

La entidad fue explícita respecto de dónde ubica la responsabilidad de revertir la situación: "La responsabilidad es de todos. La gente debe ser consciente y el Estado cumplir con los códigos territoriales vigentes", sostuvo, al tiempo que remarcó que los productores seguirán "cuidando el legado de generaciones que apostaron por la producción frutihortícola", a la que definió como la identidad y la principal economía de la región.

FUENTE: Redacción +P