La manzana inicia 2026 con precios históricos en el mercado argentino
El precio en góndola subió 97% en un año y se ubica entre los valores más altos de la última década, impulsado por menor oferta y una demanda firme.
El mercado interno argentino comenzó 2026 con señales claras de fortaleza para uno de los productos emblemáticos de la fruticultura nacional: la manzana. Si bien el precio promedio en góndola registró una leve caída mensual en términos relativos durante febrero, los valores continúan en niveles históricamente elevados, tanto en términos nominales como cuando se los analiza en dólares. Este escenario, marcado por una oferta más limitada, una demanda selectiva pero firme y una calidad de fruta que logra sostener cotizaciones, abre una ventana de oportunidades para productores y empresarios del sector.
Durante el mes pasado, el precio promedio de la manzana en góndola se ubicó en 4651 pesos por kilo, lo que representó una caída del 2,2% respecto de enero. A primera vista, el dato podría interpretarse como un retroceso dentro de la dinámica de precios del mercado interno. Sin embargo, cuando se lo compara con el contexto general de la economía, la lectura cambia.
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Ese leve descenso contrasta con el último dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que reflejó una inflación mensual del 2,9%. Es decir, mientras el promedio de los precios en la economía continuó en alza, la manzana mostró un pequeño ajuste hacia abajo, lo que no implica necesariamente un debilitamiento del mercado sino más bien una corrección puntual dentro de un contexto de valores altos.
Un crecimiento interanual arriba de la inflación
La verdadera dimensión del fenómeno aparece cuando se analiza la evolución del precio en términos interanuales. En ese caso, el valor de la manzana en góndola mostró un crecimiento interanual del 97%, un incremento muy por encima de la inflación registrada en el mismo período, que se ubicó en 33%.
Este diferencial evidencia que, más allá de la leve caída relativa mensual en febrero, el producto sigue transitando una etapa de fuerte valorización dentro del mercado interno. En otras palabras, febrero marcó una pequeña corrección respecto de enero, pero los valores siguen ubicándose en niveles elevados desde una perspectiva histórica.
En términos prácticos, esto significa que el consumidor continúa pagando un precio considerablemente más alto por la fruta en comparación con la temporada anterior. Y, al mismo tiempo, confirma que el mercado interno se mantiene como un destino atractivo para la producción frutícola.
Para evaluar la evolución de los precios a lo largo del tiempo, muchos analistas del sector utilizan una referencia en dólares. Este método permite eliminar, en gran medida, el efecto de la inflación y la volatilidad cambiaria, y facilita la comparación entre temporadas. Cuando se observa la cotización promedio de la manzana en dólares, febrero de 2026 se ubica entre los mismos meses más caros de la última década. El precio promedio en góndola alcanzó 3,27 dólares por kilo, lo que constituye el valor más alto para un mes de febrero en los últimos diez años.
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El dato adquiere mayor relevancia cuando se lo compara con los registros históricos. En la última década, los precios promedio de la manzana en el mercado interno se mantuvieron generalmente alrededor de 2 dólares por kilo, con fluctuaciones propias de cada temporada.
Solo en un momento puntual se superó claramente la barrera de los 3 dólares: enero de 2023, cuando la fruta alcanzó un valor cercano a 3,47 dólares por kilo. Aun así, el precio registrado en febrero de este año quedó apenas 20 centavos por debajo de ese récord histórico. Esto confirma que, aunque el precio haya mostrado una leve corrección mensual, el mercado sigue operando en niveles muy superiores al promedio de las campañas anteriores.
La curva de precios de los últimos años
La evolución reciente también muestra un comportamiento interesante. Durante gran parte de los últimos años, la manzana se mantuvo con cotizaciones relativamente estables en torno a los 2 dólares por kilo. Ese equilibrio se mantuvo hasta mediados del año pasado, cuando el mercado comenzó a mostrar señales de recuperación.
El punto más bajo se registró en septiembre del año pasado, cuando el precio promedio descendió hasta aproximadamente 1,70 dólares por kilo. Desde entonces, la tendencia cambió de manera significativa. A partir de ese momento comenzó un proceso de recuperación progresiva que llevó a la fruta a escalar rápidamente hasta alcanzar los 3,27 dólares en febrero, uno de los niveles más altos de la década. Siempre se trata, vale aclararlo, de valores promedio, lo que implica que existen diferencias según calidad, variedad, tamaño y canales de comercialización.
¿Cómo es posible que en febrero el precio en moneda local cae 2,2% intermensual, pero en dólares sube 0,3%? Sencillo: el valor del dólar oficial cayó en ese mismo período 3% lo que refleja un valor de la manzana en moneda dura 0,3% superior en términos intermensuales. ¿Inconsistencias del modelo económico o solo ajustes marginales en el mercado de cambios? El tiempo dará respuesta a esta incógnita.
Por otra parte, distintas fuentes del mercado coinciden en que uno de los factores que explica la fortaleza de los precios es la calidad de la fruta que actualmente se está ofreciendo al consumidor. En determinados nichos del mercado, la demanda continúa siendo activa y el consumidor está dispuesto a pagar más cuando percibe que el producto cumple con ciertos estándares. En el caso de la manzana, esto se traduce en fruta con buena presentación, color uniforme, calibre adecuado y condiciones de conservación óptimas.
Como ocurre en la mayoría de las temporadas, la calidad termina siendo el factor que marca la diferencia. Las partidas de fruta que cumplen con los estándares comerciales más exigentes logran cotizaciones significativamente superiores, mientras que la fruta de menor calidad enfrenta mayores dificultades para sostener valores altos. Este comportamiento no es nuevo dentro del sector frutícola, pero en un contexto de menor oferta adquiere todavía mayor relevancia.
La estacionalidad del mercado
Otro elemento que explica los valores actuales es la estacionalidad propia del mercado de frutas. Febrero suele ser un período de transición en el que recién comienzan a aparecer las primeras partidas de la nueva cosecha. Durante los meses de enero y febrero, el mercado interno suele presentar un cierto grado de desabastecimiento parcial, ya que el stock de fruta de la campaña anterior comienza a agotarse mientras la nueva producción todavía no ingresa plenamente en los circuitos comerciales.
Este fenómeno tiende a presionar los precios al alza, especialmente cuando la oferta disponible no alcanza para cubrir toda la demanda. Por ese motivo, los analistas suelen advertir que los valores observados en los primeros meses del año no necesariamente marcan una tendencia para el resto de la temporada, ya que el comportamiento del mercado puede cambiar a medida que avance la cosecha y aumente el volumen disponible.
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La combinación de menor oferta y demanda sostenida posiciona a la manzana en un escenario de precios históricos en Argentina.
Más allá de la estacionalidad, el mercado también está reaccionando a una variable estructural: la menor producción prevista para la temporada 2026. En particular, se espera una caída significativa en la producción de manzanas rojas, que representan el mayor volumen destinado al mercado interno. Algunas estimaciones del sector indican que la oferta podría reducirse entre 30% y 40% respecto de la campaña 2025.
Si estas proyecciones se confirman, el menor volumen disponible podría sostener precios firmes durante buena parte del año. Para los productores y empresarios frutícolas, esta situación abre un escenario potencialmente favorable, ya que la menor oferta tiende a fortalecer el poder de negociación de quienes tienen fruta de calidad disponible para comercializar.
El rol de las frutas sustitutas e importaciones
Sin embargo, el comportamiento de los precios no depende únicamente de la oferta de manzanas. También influye el desempeño de otras frutas que compiten por el mismo espacio en la mesa del consumidor. Peras, bananas, cítricos, tropicales y otras frutas de estación pueden actuar como sustitutos parciales. Si sus precios resultan más competitivos, es posible que parte de la demanda se desplace hacia esos productos, lo que podría limitar el techo de las cotizaciones de la manzana.
Por el contrario, si el resto de las frutas también muestra valores elevados, la manzana podría mantener su posicionamiento dentro de la canasta de consumo.
Otro factor que el mercado sigue de cerca es la posibilidad de que ingresen volúmenes de manzana importada desde Chile. El país vecino es uno de los principales exportadores de manzana del hemisferio sur y, en determinadas circunstancias, puede colocar fruta en el mercado argentino para aprovechar oportunidades comerciales.
Sin embargo, en las últimas campañas la presencia de manzana chilena en Argentina ha sido relativamente marginal. Las importaciones representaron entre 1% y 3% del total del comercio de manzanas en el mercado interno, un volumen demasiado pequeño como para alterar significativamente la dinámica de precios.
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Aun así, los operadores del sector no descartan que, si las cotizaciones locales se mantienen muy altas, puedan aparecer envíos puntuales desde Chile que busquen competir con la fruta producida en los valles frutícolas argentinos.
Señales positivas en marzo
Los datos preliminares de marzo también muestran un mercado firme. Los valores mayoristas registrados en el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) con corte el 13 de marzo de este año reflejan incrementos en todos los segmentos de precios cuando se los compara con el mismo mes del año pasado.
Según esos registros: Los precios máximos aumentaron alrededor de 41% interanual, los mínimos registraron una suba cercana al 64% y el precio promedio se incrementó aproximadamente 43%. Estas cifras sugieren que marzo también podría cerrar con valores elevados en las góndolas, manteniendo la tendencia positiva que comenzó a observarse en los primeros meses del año.
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En síntesis, el mercado interno de la manzana mostró durante el primer trimestre de 2026 un comportamiento sólido, impulsado principalmente por dos factores.
-El primero es el desabastecimiento parcial propio de la estacionalidad, que suele darse en el período previo al ingreso masivo de la nueva cosecha.
-El segundo es la menor oferta estructural prevista para esta campaña, que algunos empresarios y productores estiman en una caída cercana al 40% respecto de 2025.
La combinación de estos elementos está generando un impacto directo en los precios finales al consumidor, que se mantienen en niveles históricamente altos. Pero a pesar de este inicio favorable, los especialistas advierten que todavía es temprano para proyectar cómo se comportará el mercado durante el resto del año.
El desempeño de la economía, la evolución del consumo, el ingreso de fruta de la nueva cosecha y el comportamiento de los mercados internacionales serán variables clave para determinar si esta tendencia se consolida o si los precios comienzan a moderarse.
Por ahora, lo cierto es que 2026 arrancó con señales muy positivas para la manzana en el mercado interno, con valores que se ubican entre los más altos de la última década y que ofrecen un escenario de oportunidades para toda la cadena frutícola.