El volumen proyectado para 2025 es además 18 % superior al promedio de los últimos cinco años, estimado en 14,2 millones de cajas. La diferencia se explica en parte porque la campaña pasada estuvo fuertemente afectada por heladas tardías en el distrito de Wenatchee, en Washington, que redujeron drásticamente la oferta.
De esta manera, el sector estadounidense recupera terreno y se apresta a inundar el mercado interno e internacional con peras de distintas variedades —más de diez, entre ellas las populares Bartlett, Bosc y Anjou— con disponibilidad asegurada hasta bien entrado 2026.
“Nuestros productores en Washington y Oregón están entusiasmados con la calidad y cantidad de la cosecha de este año, y su entusiasmo es contagioso”, afirmó CarrieAnn Arias, presidenta y directora ejecutiva de Pear Bureau Northwest. “Además, la compra de peras Bartlett de la Sección 32 del USDA permitirá que los bancos de alimentos y los programas de nutrición escolar tengan acceso a esta nutritiva fruta”.
Intervención del USDA para estabilizar precios
El aumento de la oferta, sin embargo, llega en un contexto de incertidumbre. La reciente salida de una importante conservera generó temores de que un exceso de peras Bartlett destinadas originalmente al procesamiento industrial termine desviándose al mercado de frescos, presionando los precios a la baja.
Para evitar un colapso del mercado, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció la compra de hasta 20 millones de dólares en peras Bartlett enlatadas y frescas, con destino a bancos de alimentos y programas escolares de nutrición. Esta medida actúa como un colchón para los productores, al tiempo que contribuye a dar estabilidad en un año de sobreoferta.
El dato que preocupa en la Patagonia, principal región productora y exportadora de peras argentinas, es que la cosecha récord estadounidense coincide con la temporada de exportación local hacia ese país, que suele aprovechar la contraestación para colocar fruta fresca en el hemisferio norte durante los meses en que su producción declina.
En años de cosechas ajustadas en EE.UU., la oferta argentina encuentra espacio para posicionarse en el mercado norteamericano, compitiendo principalmente por precio y por la posibilidad de mantener abastecida la cadena comercial cuando los stocks locales se agotan. Sin embargo, con 17 millones de cajas estadounidenses disponibles —y con presencia asegurada en góndola hasta 2026—, se anticipa que la demanda de peras argentinas podría disminuir significativamente, tanto en volumen como en precio.
Esto representa un desafío adicional para las exportaciones argentinas, que ya enfrentan altos costos logísticos internacionales, una competencia cada vez más agresiva de otros países productores y las exigencias fitosanitarias del mercado estadounidense.
La suba de la cosecha estadounidense no solo impactará en el mercado interno. También lo hará en el tablero global de la pera fresca, un producto cuya demanda crece año tras año en distintos continentes. Con EE.UU. garantizando disponibilidad estable y reforzada de peras frescas, los exportadores argentinos deberán redefinir su estrategia de colocación.
Algunos analistas sugieren que podría intensificarse la búsqueda de nuevos mercados en Asia y Medio Oriente, donde la fruta argentina ha ganado terreno en los últimos años, o incrementar la oferta hacia Latinoamérica cuya demanda de peras está en pleno crecimiento. Sin embargo, la pérdida de colocaciones en Estados Unidos —históricamente uno de los principales destinos— podría golpear las proyecciones de ingresos del sector patagónico.
Pear Bureau Northwest: el corazón del negocio
El Pear Bureau Northwest, fundado en 1931, agrupa a unas 900 familias productoras y 50 empacadores de Washington y Oregón, la región que genera el 88 % de todas las peras frescas de Estados Unidos y más del 96 % de las peras de invierno (variedades distintas de la Bartlett).
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Las promociones, clave para estimular las ventas de las peras de Estados Unidos en las góndolas.
Su rol no se limita a la organización productiva: también desarrolla una intensa estrategia de promoción bajo la marca USA Pears, con campañas de marketing en más de 30 países, apoyo en supermercados, material promocional, actividades infantiles y colaboraciones con programas de nutrición. Este músculo comercial refuerza el posicionamiento internacional de la fruta estadounidense, dificultando aún más la inserción de competidores externos como la Argentina.
La noticia de la cosecha récord de peras en Estados Unidos es celebrada en Washington y Oregón, pero encendió alertas en la Argentina. El incremento del 60 % respecto al año anterior y del 18 % sobre el promedio histórico implica que habrá abundante fruta norteamericana en el mercado hasta 2026, lo que restringirá el margen de acción para la contraestación argentina.
En este contexto, los productores nacionales enfrentan un año decisivo: deberán apostar a la diferenciación, la calidad y la diversificación de mercados para sostener su competitividad frente a un gigante que, con su músculo productivo y comercial, marca el pulso de la pera en el escenario global.
Fuente: Pear Bureau Northwest con aportes de la Redacción +P.