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Las exportaciones de manzanas de Chile crecen 5% y logran el valor FOB más alto de la última década

Chile exportó más de 318.800 toneladas de manzanas durante el primer semestre de 2026 y alcanzó un valor FOB promedio récord de US$1,11 por kilo, el más alto de los últimos diez años.

Las exportaciones de manzanas de Chile atraviesan uno de sus mejores momentos de los últimos años. Durante el primer semestre de 2026, el país trasandino colocó en los mercados internacionales poco más de 318.800 toneladas de fruta, un volumen que representa un crecimiento interanual del 5% respecto del mismo período de 2025 y un avance del 2% frente al promedio registrado en los primeros semestres de las últimas cinco campañas comprendidas entre 2021 y 2025.

Los datos surgen de las estadísticas oficiales elaboradas por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias de Chile (ODEPA), organismo que viene siguiendo la evolución de una actividad que, tras varios años de ajustes y reestructuración, vuelve a mostrar señales claras de fortalecimiento tanto en volumen como en generación de divisas.

La recuperación observada durante los últimos tres años no solo refleja una mejora en la competitividad del sector, sino también una estrategia comercial más diversificada, una creciente incorporación de nuevas variedades y una mejora sostenida en la calidad de la fruta exportada.

El comportamiento de las exportaciones chilenas de manzanas durante la última década permite comprender mejor el escenario actual. Según los registros de ODEPA, el máximo volumen exportado durante un primer semestre se alcanzó en 2018, cuando las colocaciones externas llegaron a las 416.700 toneladas.

A partir de ese momento comenzó un proceso de descenso progresivo que se extendió durante varios años. La caída respondió a una combinación de factores, entre ellos cambios en la demanda internacional, una mayor competencia de otros países productores y una necesaria adecuación de la oferta exportable chilena a las nuevas condiciones del mercado global.

El punto más bajo de esta tendencia se registró en el primer semestre de 2024, cuando las exportaciones descendieron hasta las 280.100 toneladas. Sin embargo, lejos de profundizarse, la retracción dio paso a una recuperación que comenzó a consolidarse rápidamente.

En el primer semestre de 2025, Chile exportó alrededor de 301.000 toneladas y, un año más tarde, logró superar las 318.800 toneladas, confirmando una tendencia alcista que vuelve a posicionar a la manzana como una de las frutas más importantes dentro de la canasta exportadora del país.

Más volumen y más divisas

La recuperación no solo se observa en las toneladas exportadas. Los ingresos generados por las ventas externas también muestran una evolución positiva y aún más significativa.

Uno de los datos más relevantes surge al comparar los valores obtenidos durante los últimos años. En 2022, considerado uno de los períodos más complejos para la actividad, Chile exportó 339.300 toneladas por poco más de 285 millones de dólares.

En contraste, durante el primer semestre de 2026 las exportaciones alcanzaron los 353 millones de dólares con un volumen inferior, de 318.800 toneladas. Esta situación evidencia una mejora sustancial en los precios obtenidos por la fruta chilena en los mercados internacionales.

El fenómeno adquiere mayor relevancia cuando se analiza la evolución del valor FOB promedio de exportación: uno de los indicadores más destacados de la presente campaña.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, desde 2022 se observa una tendencia creciente prácticamente ininterrumpida en los precios obtenidos por la fruta exportada. Esta mejora responde a múltiples factores, entre ellos una mayor participación de variedades premium, una mejora de la calidad general de la producción y una estrategia comercial orientada a mercados con mayor capacidad de pago.

Durante el primer semestre de 2026, el valor FOB promedio alcanzó los 1,11 dólares por kilogramo exportado, estableciendo un nuevo récord para la última década. Se trata de un valor promedio que contempla distintas variedades, calidades y destinos comerciales, por lo que constituye un indicador muy representativo del desempeño global del sector.

Para los analistas, este incremento constituye una de las señales más claras de la transformación que viene experimentando la industria manzanera chilena, que ha logrado compensar parcialmente las limitaciones de crecimiento en volumen mediante una mejora significativa en el valor de su oferta exportable.

Una presencia global cada vez más diversificada

Otro aspecto que diferencia a Chile de otros países exportadores de manzanas es la amplitud de su red comercial. Durante el primer semestre de 2026, las 318.800 toneladas exportadas fueron distribuidas entre 52 destinos diferentes. Esta amplia diversificación geográfica reduce la dependencia de unos pocos compradores y permite una mayor estabilidad frente a eventuales cambios en las condiciones económicas o comerciales de determinados mercados.

La capacidad de llegar a más de medio centenar de países refleja no solo la dimensión exportadora de la industria chilena, sino también el reconocimiento internacional que ha logrado construir en materia de calidad, logística y confiabilidad comercial.

Esta situación contrasta con la realidad de otros productores del hemisferio sur, entre ellos Argentina, cuya oferta exportable continúa concentrándose en un número significativamente menor de mercados.

El principal destino de las manzanas chilenas durante el primer semestre de 2026 fue India, mercado que absorbió 52.700 toneladas y representó aproximadamente el 16% del total exportado.

El crecimiento de este destino resulta particularmente significativo. Las exportaciones hacia India registraron un incremento interanual del 64% respecto de 2025 y un aumento del 67% frente al promedio de los primeros semestres de las campañas comprendidas entre 2021 y 2025. Detrás de India se ubicaron Colombia, con 47.800 toneladas; Ecuador, con 26.100 toneladas; y Arabia Saudita, con 23.900 toneladas.

Estos cuatro destinos concentraron una porción importante de la oferta exportable chilena, aunque sin generar una dependencia excesiva gracias al amplio abanico de mercados que mantiene activo el país.

El ascenso de India y el cambio de la matriz exportadora

El protagonismo actual de India representa uno de los cambios más importantes en la estructura comercial de la industria manzanera chilena. Si se compara la situación actual con la de 2017, se observa una transformación profunda en la composición de los principales compradores. Hace una década, Estados Unidos figuraba como uno de los mercados dominantes y llegó a importar alrededor de 61.500 toneladas de manzanas chilenas durante el primer semestre de aquel año.

Con el paso del tiempo, el mercado estadounidense fue perdiendo peso relativo, mientras que India comenzó a ganar protagonismo hasta convertirse en el principal comprador de la fruta chilena.

Sin embargo, los especialistas advierten que el crecimiento actual de India no debe interpretarse como la aparición de un mercado nuevo. Por el contrario, se trata de un destino históricamente relevante para la fruta chilena, aunque caracterizado por una elevada volatilidad en sus niveles de importación.

Los registros muestran que tanto en 2018 como en 2021 las exportaciones chilenas hacia India ya habían superado las 50.000 toneladas durante los primeros semestres de esas campañas.

La evolución reciente de India confirma precisamente esa volatilidad. Luego de alcanzar volúmenes importantes en años anteriores, las compras indias se redujeron significativamente hasta tocar un piso de poco más de 14.900 toneladas en 2023.

Desde entonces comenzó una recuperación sostenida que llevó las importaciones a superar nuevamente las 50.000 toneladas en 2026, alcanzando las actuales 52.700 toneladas.

Esta recuperación resulta especialmente relevante para Chile debido al tamaño potencial del mercado indio, uno de los más poblados del planeta y con una clase media en expansión que incrementa progresivamente su consumo de frutas frescas.

Los analistas consideran que, si las condiciones comerciales se mantienen favorables, India podría continuar consolidándose como uno de los pilares de la estrategia exportadora chilena durante los próximos años.

El impacto de la reconversión productiva

La mejora observada en las exportaciones es también consecuencia de un profundo proceso de reconversión que atravesó la industria chilena durante la última década. Cabe recordar que Chile llegó a exportar más de 800.000 toneladas de manzanas durante la campaña 2010, una cifra muy superior a los volúmenes actuales.

Sin embargo, los cambios registrados en los mercados internacionales obligaron a la industria a replantear su estructura productiva. Como resultado, se produjo una importante reducción de superficie cultivada, orientada a adecuar la oferta a las nuevas exigencias del mercado mundial.

Esta reestructuración permitió mejorar la eficiencia productiva y concentrar las inversiones en aquellas variedades con mayor potencial comercial. Uno de los pilares de la estrategia chilena ha sido la incorporación de nuevas variedades de manzanas, capaces de responder a las preferencias cambiantes de los consumidores internacionales.

La apuesta por variedades más modernas y diferenciadas comenzó hace varios años y hoy muestra resultados concretos. El impacto de esta transformación se refleja especialmente en los valores FOB obtenidos. Los mayores precios registrados durante las últimas campañas están estrechamente vinculados a la presencia creciente de variedades premium, que ofrecen mejores características de sabor, color, conservación y presentación.

La combinación de mejores precios, nuevas variedades y una creciente demanda internacional impulsa el renacer de la industria manzanera chilena.

A ello se suma una mejora constante en los estándares de calidad, impulsada por nuevas tecnologías de producción, cosecha y poscosecha. Para los exportadores, este proceso resulta clave para sostener la competitividad en un contexto global donde la diferenciación y el valor agregado adquieren cada vez más importancia.

Perspectivas para el segundo semestre

De cara a la segunda mitad del año, las expectativas son positivas. Los especialistas consultados por distintos organismos y entidades vinculadas al sector consideran que las tendencias observadas durante el primer semestre se mantendrán en los próximos meses.

Además, comienzan a detectarse nuevas plantaciones de manzanos en diversas regiones productivas de Chile, una señal que suele interpretarse como un indicador de confianza por parte de los productores.

Si bien los resultados de estas inversiones solo podrán observarse plenamente en el mediano plazo, el fenómeno sugiere que la industria vuelve a visualizar oportunidades de crecimiento para la actividad.

En este contexto, todo indica que la oferta exportable chilena podría continuar expandiéndose durante los próximos años, apoyada en una combinación de mayores rendimientos, nuevas variedades, mejora de la calidad y una estrategia comercial cada vez más diversificada.

Tras años de ajustes y adaptación, la manzana parece haber recuperado un lugar central dentro de la fruticultura chilena. Los buenos resultados obtenidos durante el primer semestre de 2026 no solo reflejan una coyuntura favorable, sino también el fruto de un proceso de transformación que comienza a mostrar resultados concretos en los mercados internacionales.

FUENTE: Redacción +P con datos estadísticos de ODEPA.