Desde la firma Bengard Marketing, Steve Pearson explicó a Fresh Plaza que la campaña resultó más compleja de lo previsto debido, principalmente, a la prolongación de la disponibilidad de fruta nacional en Estados Unidos. La producción de Washington y Oregón, dos de las principales regiones productora de peras del país, registró una cosecha superior a la habitual, lo que extendió la presencia de peras locales durante buena parte de la ventana comercial destinada tradicionalmente a la fruta importada.
“La producción nacional se extendió más de lo esperado dentro de nuestra temporada de importación, tanto en peras Bartlett como en Bosc”, señaló Pearson.
Este escenario impactó directamente en la dinámica comercial de la campaña. La mayor disponibilidad de fruta doméstica redujo la necesidad de importaciones y limitó las oportunidades de venta para los exportadores sudamericanos. Como consecuencia, la demanda se mostró más débil durante gran parte de la temporada y la rotación comercial disminuyó en todas las variedades.
Buenas condiciones productivas, pero un mercado desfavorable
Desde el punto de vista productivo, la campaña en Argentina y Chile se desarrolló bajo condiciones climáticas favorables. Las temperaturas moderadas y la ausencia de eventos meteorológicos de relevancia permitieron un adecuado desarrollo de los cultivos y adelantaron el inicio de la cosecha entre una y dos semanas respecto de los calendarios habituales.
Pera Williams Bartlett argentina que llegó al mercado de los Estados Unidos.
Foto: Gentileza Fresh Plaza.
Sin embargo, el adelanto terminó coincidiendo con una oferta estadounidense aún abundante, lo que redujo las posibilidades de capturar mejores oportunidades comerciales.
“Dado el volumen de la cosecha nacional, ese adelanto no jugó a nuestro favor”, reconoció Pearson.
La situación fue especialmente evidente en variedades como Bartlett y Bosc, que enfrentaron una fuerte competencia en destino durante gran parte de la campaña.
Caída de entre 25% y 35% en los volúmenes importados
Uno de los datos más relevantes de la temporada fue la disminución de los volúmenes exportados desde Sudamérica hacia Estados Unidos.
De acuerdo con estimaciones de Bengard Marketing, el descenso de las importaciones osciló entre un 25% y un 35%, dependiendo del exportador o del programa comercial considerado.
La reducción respondió a una combinación de factores. Por un lado, la mayor disponibilidad de fruta estadounidense y la extensión de la temporada doméstica limitaron el espacio para las importaciones. Por otro, tanto Argentina como Chile registraron una menor producción, reduciendo la oferta exportable destinada al mercado norteamericano.
La conjunción de ambos elementos generó lo que los operadores describen como una “tormenta perfecta”, particularmente hacia el tramo final de la campaña, cuando la presión de la oferta y la desaceleración de la demanda se hicieron más evidentes.
Balance de una campaña compleja
En términos generales, Pearson calificó la temporada de importación de peras 2026 como “mediocre o discreta”. Además de los menores volúmenes y de una ventana comercial más corta que en años anteriores, algunos operadores debieron enfrentar dificultades vinculadas con la madurez y la vida poscosecha de determinadas variedades.
Peras Golden Bosc de Chile que llegaron al mercado norteamericano durante la presente temporada..
Foto: Gentileza Fresh Plaza.
“Menores volúmenes, una ventana de venta más corta que en temporadas anteriores y problemas con la madurez y la vida en almacén de ciertas variedades han hecho de esta una campaña complicada”, afirmó.
Para los exportadores del hemisferio sur, la experiencia deja en evidencia la creciente importancia de monitorear la evolución de la oferta estadounidense y ajustar las estrategias comerciales ante escenarios de mayor competencia en destino.
Preocupación por el impacto de El Niño en la campaña 2027
Con la temporada ya finalizada, la atención del sector comienza a centrarse en la próxima campaña productiva. Si bien aún es prematuro realizar proyecciones definitivas, existe preocupación por la posible influencia del fenómeno El Niño durante el ciclo 2026/27.
Los especialistas advierten que un evento climático de estas características podría generar alteraciones en las condiciones de cultivo tanto en Argentina como en Chile, afectando la productividad, la calidad de la fruta y los rendimientos finales.
Por el momento, productores, exportadores y operadores comerciales mantienen una postura cautelosa y continúan siguiendo de cerca la evolución de los indicadores climáticos, conscientes de que las condiciones meteorológicas serán un factor determinante para el desempeño de la próxima temporada.
Tras un año marcado por una menor oferta exportable, una demanda debilitada y una intensa competencia de la fruta local estadounidense, el desafío para el sector será recuperar competitividad y aprovechar las oportunidades que puedan surgir en la campaña 2027.
FUENTE: Fresh Plaza con aportes de Redacción +P.